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Feria del Libro 2023 | 50° aniversario de Las tumbas
Le Monde Diplomatique | 50 años de “Las tumbas”
Reseña de Las tumbas de Enrique Medina (Catalpa) y Las tumbas: guion cinematográfico de Enrique Medina (Muerde Muertos). Por Diego Kenis (diegojkenis@gmail.com) para Le Monde Diplomatique (Italia).
È passato mezzo secolo, ma la sua originalità persiste, inalterabile. Era il 1972 quando Enrique Medina pubblicò Las tumbas, il suo battesimo in libreria. Medina aveva 35 anni e bastò la prima delle tante edizioni di quell’opera a mostrare un punto di rottura nella narrativa argentina. Las tumbas (Le tombe) è il modo colloquiale con cui in Argentina sono chiamati i riformatori, istituti dove venivano depositati minori in conflitto con la legge, ma anche orfani e quelli più poveri tra i poveri. Medina ha trascorso la sua infanzia in uno di quegli stabilimenti, ma Las tumbas è molto più di un racconto autobiografico: il suo autore intendeva scrivere un saggio, e ha finito per creare una narrazione in prima persona, dove a parlare sono i personaggi e non il linguaggio pulito e prolisso del narratoretestimone. Rodolfo Walsh, uno dei suoi primi promotori più entusiasti, ha subito evidenziato che quel vocabolario di strada diventava pura precisione per ricreare situazioni non riconducibili a una narrazione borghese. Cinque decenni dopo, Las tumbas conserva il suo potere e colpisce, nelle letture o riletture, occhi non abituati alla sua cruda narrativa. L’opera è stata il punto di partenza della singolare carriera di Medina, i cui libri sono stati tradotti in diverse lingue, portati al cinema ea teatro e censurati dalla dittatura argentina. Nei mesi scorsi, il 50° anniversario della pubblicazione de Las tumbas è stato ricordato con articoli di giornale e interviste al suo autore, mentre in libreria sono sbarcate due proposte celebrative: una ristampa speciale per la casa editrice Catalpa e, per la prima volta, la presentazione di un adattamento del romanzo alla sceneggiatura di un film, in questo caso dell’editoriale Muerde Muertos. Questa Diploteca ha già parlato della versione originale. La pubblicazione della sceneggiatura del film offre, invece, diverse singolarità degne di menzione e analisi. Un primo elemento da considerare è che si tratta di un adattamento preparato dall’autore del libro originale, a differenza di un film uscito nel 1991 e basato su una versione liberamente adattata dal regista Javier Torre. Per questo lavoro, Medina non si è affidato solo alla sua competenza di scrittore, ma anche alla sua esperienza giovanile come cameraman televisivo. Una seconda particolarità è la modalità di presentarlo, in assoluta fedeltà: questa edizione di Muerde Muertos riproduce i facsimili della sceneggiatura scritta da Medina a macchina, con le annotazioni, le estensioni e le modifiche che lo stesso autore ha inserito. In terzo luogo, quando Medina scrisse questa versione cinematografica, aveva appena trasformato il suo romanzo Perros de la noche in un film, la cui versione in celluloide era stata diretta da Teo Kofman. La sceneggiatura da lui ideata per Las tumbas si inscrive nella stessa linea narrativa, di realismo popolare, poi esplorata da tutta una corrente di autori e registi argentini neglia anni ’80 e ‘90. Infine, un dettaglio cruciale: il film a cui si riferiva questa sceneggiatura non è mai stato girato. Questa circostanza significa che la cinematografia ha perso un’opera, ma i lettori di questa edizione hanno guadagnato un’opportunità: quella di ricostruire mentalmente, sulla base della capacità narrativa di Medina, il proprio film su un classico della letteratura che ha appena compiuto i suoi primi cinquant’anni.
La Gaceta Literaria | Las tumbas: 50 años de un imprescindible
Por Alejandro Duchini | La Gaceta de Buenos Aires | 29 de enero de 2023
PERFIL. Enrique Medina nació en Buenos Aires, en 1937. En 1972 publicó Las tumbas, su primera novela, con gran
reconocimiento de la crítica y repercusión en los lectores. Luego vendrían 24 títulos más. Su obra fue
prohibida durante la última dictadura. Trabajó como periodista, crítico y director teatral, actor y guionista
cinematográfico. Fue profesor de Literatura en la Universidad de Arizona y dirigió colecciones literarias en
Abril y Galerna. Colaboró en Satiricón, Humor, El Gráfico, Página/12 y The Buenos Aires Herald. Entre otras
distinciones, ganó el Premio Municipal por Deuda de honor y recibió la Faja de honor de la Sociedad
Argentina de Escritores. Sus libros fueron traducidos a varios idiomas.
La Gaceta Literaria | Entrevista Enrique Medina | “El escritor escribe, siempre, en horario corrido”
Por Antonio Las Heras | La Gaceta de Buenos Aires | 29 de enero de 2023
—¿En qué ha cambiado la literatura desde los
años 90 hasta ahora?
—Apenas usted menciona los años 90, me surge,
luminoso, el nombre inolvidable de Octavio Paz. Él
recibe el Premio Nobel ese mismo año. En su discurso
de aceptación se asume admirador de Quevedo
y Lope de Vega, pero con la distinción primordial
de asumirse mucho más como escritor iberoamericano.
Menciona también el surgimiento
triunfal de la literatura anglo-norteamericana y la
hispanoamericana. Habla de la literatura que nos
hizo soñar de jóvenes y del instante clave en el que
él siente, mal sorprendido, el rompimiento del encanto.
Encanto literario y político, entiendo yo. Y
ese rompimiento se da en él cuando descubre que
detrás de la idea libertaria, no liberal, se esconde la
máscara del tirano. Aquí Octavio dramatiza diciendo
que aceptó lo inaceptable y se recibió de adulto.
A partir de allí se dedicó a escribir sin preguntarse
por qué lo hacía. Escribía aceptando un supuesto
mandato supremo. Y hasta aquí yo quería llegar,
entender el ejercicio desesperado de escribir con la
misma desesperación del bebé que es arrojado a
una piscina y nada, anhelante, recurriendo al mágico
“estilo perrito” buscando la orilla salvadora,
como si ella fuera la meta que otorga el diploma de
la adultez. Porque esa es la cuestión, simple cuestión…
Volviendo a su pregunta, pensemos que si en
los 90 ya habían hecho sus garabatos los mencionados
más arriba, sin olvidarnos de Hemingway y
su amigo Pío Baroja, mi adorado Mickey Spillane,
el siempre incómodo Marqués de Sade, y tantos y
tantos, y todos los de hoy, como Claudia Piñeiro,
Leonardo Oyola, Carlos Crosa, José María Marcos,
Carlos Marcos, Darío Lavia, Álvaro Praino, Alejandra
Tenaglia, Juan Borges, Gabriel Bianco, Diego
Kenis, Carlos Morelli, Fabián Vique, y los que usted
y el lector piensen que me olvido. Ellos, en conjunto e individualmente, sensibles y feroces,
llenos de energía, felices de que las obras mayúsculas
ya estén escritas y, por lo tanto, sin tener la
obligación de generar obras de arte únicas, no cesan
de empujar este esplendoroso carro, bello y exigente,
llamado literatura, que supone el privilegio y el goce de
un estadio que se acerca al paraíso, y sin embargo es
el mismísimo mundo que transitamos juntos para bien
y para mal. Mal, sí. Infierno, dirán unos; no tanto, dirán
otros. Así, mal que le pese a mi adorado Ezra
Pound, que se salvó de pasear por mi novela de horror
canibalesco, El jardín de Anias, que si no, mucho peor
hubiera podido ser su diagnóstico… En fin, y en acotada
síntesis, me confieso desolado y sin respuestas a su
amable y primera pregunta.
—¿Cuáles son las principales características distintivas
de la novelística actual?
—Quizás esta pregunta sea más precisa para un ensayista,
un pensador de fuste, que para un simple obrero
de la literatura, como decía Don Osvaldo Pugliese
acerca de su profesión de tanguero. Pero lo mismo intento
responder yendo al bulto ya que de algún modo
aprendo. Sospecho que “las principales características
distintivas” que usted propone, tienen que ver, y mucho,
con la misma época que nos contiene. Quiero decir
que me resulta fácil entender una época leyendo a
un escritor. Posiblemente sea uno de los escritores que
más amo, Balzac, quien mejor responde a la pregunta
con su propia obra; y más digo, con su propio proyecto,
ya que era tanta la ambición de esa propuesta que
no pudo terminarla. Él logró caracterizar la Francia de
su tiempo realizando una literatura gigante con miles
de personajes descriptos minuciosamente en sus encantos
y en sus debilidades humanas. De este modo él
rubricó su tiempo de manera estupenda. Y, en lo suyo,
también cada uno de los otros apostó a lo mismo. Remarque
con Sin novedad en el frente, Tolstoi con La
guerra y la paz, Mailer con Los desnudos y los muertos,
Eustasio Rivera con La vorágine, por supuesto
Dante con su Divina Comedia, Borges con El Aleph, y
ni hablar de nuestro genial José Hernández con su monumento
literario Martín Fierro… De este modo podemos
seguir unas cuantas largas páginas más. Pero, intentando
hilar fino, ¿por qué no hablar de la evolución
cultural como influencia en el arte, y de ahí, extraer
esas características distintivas? Creo que es fundamental
señalar el impresionante avance tecnológico en los
últimos años. Tan implacable ha sido en los inconsistentes
humanos este insolente avance que, paradójicamente,
cuánto más se tecnifica nuestra vida, más involucionamos
como sociedad, así nuestros gobiernos
vuelven a gozar de grandes porcentajes de masas analfabetas,
y ya a nadie le interesa estudiar Matemáticas
porque un insignificante calculador resuelve cualquier
operación numérica. Confieso mi enorme depresión al
ver gente, casi la mayoría, cruzando avenidas sólo
atendiendo el celular que los hipnotiza. Bandadas de
pingüinos obsesionados con el espejito de color. Hemos
vuelto a los espejitos de colores como cuando el injustamente
defenestrado Don Cristóbal Colón plantó su
bandera en nuestra amada América. Si hasta mi hijo
querido, mientras jugamos al ajedrez en estas playas
de Cap. Ferret, por suerte todavía con algo de salvajismo,
me deja colgado con el caballo en la mano debido
a que le urge atender su celular donde le informan el
horario y rebaja de precios de algún artículo codiciado
en el mercado negro u otro. Pero no me ofendo ya que
en mi novela Los hamsters supe anticiparme a esta inconducta
de la nueva juventud dorada… Retornando la
pregunta, pienso que algunos ingredientes groseros y
necesarios de una no muy lejana novelística, ya han
dejado de ser apreciados por los lectores ávidos de
emociones, como yo cuando leía novelas policiales y al
filósofo Sade… Esto ha hecho que el escritor bucee
más hondo y obtenga felices resultados. También se ha
de tener en cuenta que los escritores de hoy están mucho
más formados y es así como nos sorprenden
novelas específicas sobre economía, sobre
perfumes y hasta sobre la cocina y los
mil modos de hacer desaparecer un
cadáver cociéndolo a temperaturas
superiores a las necesarias para
un suave conejito… Hoy en día,
los escritores compiten con sus
novelas para demostrar que saben
más que los colegas en algún
ramo de la tecnología, y se imaginan
que esto es la cima de la ambición
literaria; antes había géneros
especializados, como la novela
policial, de espionaje, erótica, o de
ciencia ficción, pero los autores tenían la
modestia de obsesionados mecánicos que se
sabían suplentes periféricos en el mercado de la “novela
barata”, y sin embargo podían llegar a deslumbrar.
Hoy se olvida que los grandes novelistas son los que
nos dejan sin aliento porque saben golpear despiadados
nuestra vanidad, al destapar nuestros inconfesables
secretos del alma, no simples imitadores de algún
robot sofisticado. Por ahora me conformo con los que
más me interesan, los que investigan en temas históricos,
que por chatos que sean, algo provechoso nos enseñan.
—¿Qué importancia tiene el e-book y la venta de libros
en internet?
—La máxima importancia, ya que se trata del cambiante
mundo de las futuras generaciones. Confío en
que el negocio del libro se horizontalice con el e-book,
para que puedan coexistir las grandes y poderosas editoriales
con las pequeñas y, aún, pactar con las empresas
más marginales. Los lectores votan mucho en Internet,
ya es automático el sobrio pulgar en alto o el
mortal pulgar hacia abajo; así le cortan el paso a los
críticos profesionales que a veces tienden a la mezquindad
o a la censura ideológica. En este caso, mi exigencia
es la de siempre, pobre y elemental, pero firme:
que todas las voces y los distintos criterios y pensamientos
puedan ejercer el pleno derecho de la libertad
de expresión. Todo dependerá de los lectores activos,
los que piensan; y ya no de los lectores-ganado, que
son aquellos funcionales a imposiciones políticas e
ideológicas, llevados de la nariz al matadero, como se
hace con las vacas, según el signo ideológico imperante.
En realidad, esto suena optimista, pero no estoy diciendo
nada nuevo. Esto siempre se dio, hay lectores
de vanguardia como escritores pioneros. Pero también
puede volver lo peor de la pasividad del lector; viendo
cómo se va ordenando el mundo, cómo la política y las
fronteras se van tiñendo de perturbadoras neblinas tóxicas.
Me temo que si en estos años que siguen no se
endereza el volante, puede ocurrir que el desmesurado
avance tecnológico que en mucho beneficia a la humanidad,
también pueda perjudicarla mucho, ya que la
ingeniería social y mental pretende imponernos los algoritmos
de la inteligencia artificial, y perturbar todos
nuestros sanos instintos en la búsqueda de la verdad.
—¿Está trabajando en un nuevo libro?
—Mi estimado amigo, me deja la pelota
picando para que haga el gol tan ansiado
de regalo. A mi edad ya no tengo las
piernas fuertes y la agilidad de cuando
jugaba al fútbol en los institutos
de menores. Institutos que me dieron
la posibilidad de escribir una
novela titulada Las Tumbas, que este
año cumple su primer 50 aniversario,
y sigue interesando como al
principio, ganando día a día nuevos
lectores. A pesar de la carencia de juventud
física, pondré en juego las habilidades
que nuestro Dios provee a los que hemos
abusado del tiempo, intentando lucirme
adecuadamente, al menos con decoro. En este instante
crucial, siento que mi buen amigo Henry Miller me
palmea el hombro dándome ánimo. Sí, no se asombre,
con Miller fuimos y seguimos siendo muy amigos. Muchas
veces me pareció que estaba hablando de mí en
sus escritos, y en las lecturas de sus libros otras veces
supe hallar a un desesperado chapaleando en un mar
turbulento, extendiéndome su mano para salvar su vida.
Y este gran amigo, junto a tantos otros que guardo
muy cuidadosamente en los anaqueles de mi amada
biblioteca, me impulsan con brío para que yo dé una
respuesta adecuada. Son tantos los libros que leí de Miller,
creo que todos los traducidos y publicados en México,
España, Argentina; que no sé en cuál me apoyo en
este momento. En uno de ellos afirma que sus mejores
libros los escribió de chico cuando viajaba en tren. Recuerdo
que esa línea la subrayé porque sentí que la había
escrito yo. Lo mismo me pasaba a mí cuando los fines
de semana desde mi casa retornaba en tren al internado.
El viaje era largo, atardecía, y mi mente mezclaba
las novelas de cowboys de Zane Grey con los
campos escapando de mi vista y un brioso caballo galopando
veloz a la par de mi vagón para que yo saltara
sobre su lomo y enfrentara a los malos. Casi de inmediato
anochecía y me recuerdo reflejado en la ventanilla,
que ahora había dejado de mirar hacia afuera
y en cambio miraba hacia el interior, sus butacas, su
gente sentada, durmiendo, leyendo un diario, fumando.
Ya entonces entreví que ese cambio de la ventanilla
era más profundo de lo que se mostraba; me daba
cuenta de que yo era vulnerable y mi rostro infantil reflejado
en el vidrio era una introspección sorpresiva
que me mostraba frágil y desnudo. Sin saberlo, ya estaba
escribiendo. El escritor escribe siempre, en horario
corrido, no hay medida ni reloj, ni sábado, ni domingo,
ni vacaciones, ni hora de reflexión, ni nada que
interrumpa su pensamiento en lo que ve y reproduce,
pintando, esculpiendo, generando una obra como sea,
aún castillitos de arena en las playas de la creación. El
escritor está siempre pensando su obra siguiente. René
Clair, uno de los mayores cineastas franceses, decía:
“Ya tengo hecha mi próxima película hasta el final, sólo
me resta filmarla”. El artista vive pensando en lo
que creará. Crea al tiempo que ve y escucha, reflexiona
y convierte lo visto en singularidad. Cuanto más riguroso
es el creador, más le fastidia el trabajo a hacer.
El genial Ezra Pound, artista riguroso como pocos, tiene
un poema magistral donde le pide a Dios que le quite
esta maldita profesión de escritor que lo obliga a
pensar todo el tiempo, y le dé en cambio un pequeño
quiosco de cigarrillos donde pueda charlar banalidades
con la gente. Bien, una mezcla de todo esto es
quien está conversando con usted diciéndole que tengo
en mente y, ya trabajando con todas mis fuerzas,
unos dos millones de novelas y otro tanto o más de
cuentos y relatos. ¿En cuál de estos proyectos estoy
abocado en estos momentos?... No lo sé… Pero para
tener algo de precisión puedo decirle que por donde
miro hay cajones con apuntes y esbozos escritos que
desean convertirse en novelas, relatos, lo que sea, para
crecer, ser algo, dejar de ser proyecto y caer en forma
de libro en las manos de un lector fiel, cómplice,
que nos dé cobijo en un anaquel; contrariamente al lector
desaprensivo, indiferente o engreído, que en las
primeras páginas dobla la esquina de una hoja olvidándonos
para siempre. Pero sí, le afirmo, a pesar de
esta mala eventualidad, le repito que sí, que tengo y
tendré proyectos hasta que el Señor de las Alturas me
avise que ya se pasó mi cuarto de hora, como dice un
tango sabio; o como mejor dice en el final de una de
sus bellas novelas otro gran amigo, Don Leopoldo Marechal,
“Y adiós, que me voy…” En fin, agradeciendo
su reportaje y no escapando por las ramas, pienso redondear
un pequeño libro sobre mi entrañable Rita
Hayworth. Será en la línea de mis libros de poesía, como
Ocre Urbano, o Sudores y tajos. Aunque al principio
intenté hacer una novela sobre su vida al estilo de
¡Priscila, Priscila!, que es el libro tenebroso de mi madurez.
Por este libro recibí gran cantidad de mails de
los lectores, emocionados y fascinados por el suspenso
logrado. Como verá, de modo contundente le respondo
que sí, que estoy trabajando en otro libro. Y en otro y
otro y otro más, porque es mi manera de ser honesto
conmigo mismo, leal con los lectores, y útil como ciudadano
en un país (mi hermoso país) que, desgraciadamente,
se va disolviendo como mentirosa humareda
de la nada.
Las tumbas, 50 años | Homenaje a Enrique Medina
Con motivo del 50° aniversario de la célebre novela, se presentaron la nueva edición de Las tumbas (Catalpa, 2022) y Las tumbas, guion cinematográfico (Muerde Muertos, 2022), “Le mandé el manuscrito de Las tumbas a un amigo mío, el poeta Leónidas Lamborghini, quien me contactó con un editor y ahí comenzó la historia”, recordó el autor.
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| Yasmín Fardjoume (Catalpa), Enrique Medina, José María Marcos (Muerde Muertos), Alejo Hernández Puga (Catalpa) y Raquel Buela (Muerde Muertos). Jueves 15 de diciembre de 2022 en La Giralda. |
“La nueva edición de Las tumbas me provoca la misma emoción de la primera publicación en 1972. Es como si recién hubiese terminado de escribir el libro. Eso me llena de alegría. De algún modo sigue vivo el espíritu de aquel chico que tuvo que luchar tanto, que tenía tantas ilusiones, y que después de probar en otras áreas artísticas, como la pintura, el cine o el teatro, encontró su plenitud en la literatura. A partir de Las tumbas, pude escribir una serie de libros que me representan, más allá de los cambios que vamos teniendo con el paso de los años”. Así lo señaló el escritor Enrique Medina durante el lanzamiento de Las tumbas (Catalpa, 2022) y Las tumbas, guion cinematográfico (Muerde Muertos, 2022), realizada el jueves 15 de diciembre de 2022, con motivo del 50° aniversario de la primera edición de esta obra. En el bar porteño La Giralda (Corrientes 1453), Alejo Hernández Puga, Yasmín Fardjoume y José María Marcos hablaron de las flamantes ediciones y mantuvieron un diálogo con el autor, que lleva más de cuarenta publicaciones. Entre otros colegas estuvieron presentes Claudia Piñeiro, Sebastián Muape, Marcos Caruso, Antonio Las Heras, Luis Vázquez, Luis Alexis Leiva y Benjamín Naishtat.
LA EDICIÓN DE CATALPA
En la apertura, Alejo Hernández Puga (Catalpa) señaló: “El motivo que nos trajo a La Giralda es celebrar el 50° aniversario de Las tumbas, un libro que cambió el panorama de la literatura argentina, irreverente, despojado de tabúes, que rompió cánones morales de una época dentro de la sociedad argentina, y por esto generó mucha identificación con la gente, que lo abrazó como uno de los libros más populares de nuestra literatura”. “En esta edición —agregó—, nos propusimos poner al texto en el centro. Dejamos de lado las referencias historicistas, entendiendo que la trama y su prosa generan un impacto que quisimos recuperar”. Por su lado, Yasmín Fardjoume (Catalpa) puntualizó: “Esta novela debería estar incluida en la currícula escolar, en los años superiores, como una forma de ingresar a la literatura argentina. Merece un lugar en nuestro canon, porque atraviesa generaciones, clases sociales, grupos de pertenencia, con puentes tendidos hacia el cine, o el deportes, como el fútbol y el box. Tiene un montón de capas de sentido que valen la pena redescubrir y se vinculan con nuestro presente”.
LA EDICIÓN DE MUERDE MUERTOS
Al referirse a Las tumbas, guion cinematográfico (Muerde Muertos, 2022), José María Marcos (editor y autor del prólogo) señaló: “En 2017, junto a mi hermano Carlos, homenajeamos a Enrique Medina con una adaptación gráfica de su novela Strip-tease, de la que participaron cuarenta artistas. Posteriormente, editamos sus libros de relatos Sinfonía infernal y La ciudad dorada. Lo hicimos porque es un referente que nos marcó como lectores al incorporar escenarios, voces, forma de decir, temas, que no estaban siendo abordados por la literatura argentina. Llegado el 50 aniversario de este clásico contemporáneo, decidimos sumarnos a la celebración con la edición de un guion que escribió el propio Enrique sobre su novela y que nunca se filmó. Lo hicimos en una edición facsimilar para que los lectores y las lectoras puedan apreciar el guion, con tachaduras y agregados del propio Enrique, como lo verían quienes están por filmar una película. Por un renovado uso del lenguaje, por la incorporación del punto de vista de los marginados de los grandes centros urbanos y por su capacidad de proponer imágenes, Las tumbas traía también la simiente de una corriente audiovisual, un cine tumbero y de escenarios marginales, que años después se fue consolidando masivamente. Creemos que este guion es un eslabón perdido (ahora recuperado) que señala esta conexión”.
LA PALABRA DE ENRIQUE MEDINA
—¿En qué momento comenzaste la escritura de Las tumbas?
—Nunca pensé que iba a ser escritor. Consideraba que iba a tener posibilidades en el teatro o en el cine, y estudié esas disciplinas. En cine y televisión fui cameraman, iluminador, realicé cortometrajes. Era un período complicado, no encontraba el camino para desarrollarme, y en esos años tomé la decisión de irme a Montevideo con una compañía de marionetas. Nosotros vivíamos en los camarines y ahí empecé a escribir. Por la mañana, tomaba apuntes sobre ese período montevideano y de ahí salió la novela Solo ángeles. Por la tarde, escribía Las tumbas. Mi primera intención era hacer un ensayo con este tema. Noté que lo que salía no me conformaba. Volví a un cuaderno donde había anotado algunas anécdotas. Me puse a releerlo y ahí descubrí que tenía que hacer una novela. En esos camarines terminé ambos libros. Le mandé el manuscrito de Las tumbas a un amigo mío, el poeta Leónidas Lamborghini, quien me contactó con un editor y ahí comenzó la historia.
—¿Cuáles fueron tus lecturas fundamentales?
—De chico leía muchas revistas. Las alquilábamos por 5 centavos. Luego pasé a las novelas policiales que se conseguían en los kioscos y poco después llegaron las novelas de Balzac, Dostoievski, Hemingway y mucha literatura norteamericana. Gracias a un profesor de quinto grado, llegué a la literatura argentina. Daba libros difíciles para un chico, como Amalia de José Mármol, por ejemplo, pero su pasión me contagió el fervor por leer toda la literatura argentina. Así fue que, en aquellos años, leí el canon entero (más allá de algunos descubrimientos posteriores, como el de Juan Víctor Guillot) y entendí lo que se dejaba de lado. Entonces, me propuse narrar desde una primera persona fuerte, con un escenario y un lenguaje que se no hallaba en esos libros. Un escritor fundamental fue Louis-Ferdinand Céline, quien cambió la literatura francesa al publicar Viaje al fin de la noche (1932) apelando al argot y a los giros del habla cotidiana.
—En 1986 Teo Kofman llevó al cine tu novela Perros de la noche (1978) con gran éxito y dejó un hito dentro de un cine marginal que alcanzó su cima años más tarde. ¿Él podría haber filmado Las tumbas (1972)?
—Hubiera sido el director ideal. Sin embargo, luego de estrenarse Perros de la noche, él ya tenía otro planes y no se dio. Ricardo Feliu (productor de Perros de la noche) me ofreció que la filmara yo. Pensé que lo mejor sería que lo hiciera otra persona, para que le aportara otra mirada. Tendría que haberme animado, como hizo Dalton Trumbo, quien escribió la novela Johnny fue a la guerra (1936) y, años más tarde (en 1971), dirigió la adaptación al cine y recibió importantes premios.
—De chico leía muchas revistas. Las alquilábamos por 5 centavos. Luego pasé a las novelas policiales que se conseguían en los kioscos y poco después llegaron las novelas de Balzac, Dostoievski, Hemingway y mucha literatura norteamericana. Gracias a un profesor de quinto grado, llegué a la literatura argentina. Daba libros difíciles para un chico, como Amalia de José Mármol, por ejemplo, pero su pasión me contagió el fervor por leer toda la literatura argentina. Así fue que, en aquellos años, leí el canon entero (más allá de algunos descubrimientos posteriores, como el de Juan Víctor Guillot) y entendí lo que se dejaba de lado. Entonces, me propuse narrar desde una primera persona fuerte, con un escenario y un lenguaje que se no hallaba en esos libros. Un escritor fundamental fue Louis-Ferdinand Céline, quien cambió la literatura francesa al publicar Viaje al fin de la noche (1932) apelando al argot y a los giros del habla cotidiana.
—En 1986 Teo Kofman llevó al cine tu novela Perros de la noche (1978) con gran éxito y dejó un hito dentro de un cine marginal que alcanzó su cima años más tarde. ¿Él podría haber filmado Las tumbas (1972)?
—Hubiera sido el director ideal. Sin embargo, luego de estrenarse Perros de la noche, él ya tenía otro planes y no se dio. Ricardo Feliu (productor de Perros de la noche) me ofreció que la filmara yo. Pensé que lo mejor sería que lo hiciera otra persona, para que le aportara otra mirada. Tendría que haberme animado, como hizo Dalton Trumbo, quien escribió la novela Johnny fue a la guerra (1936) y, años más tarde (en 1971), dirigió la adaptación al cine y recibió importantes premios.
—¿Cuál es tu relación con los bares porteños? Están presentes en muchos de tus relatos.
—Siempre escribí en los bares. Cuando no tenía casa propia ni un espacio para escribir, visitaba estos lugares. A La Giralda vine durante muchos años. Me sentaba en el fondo donde había un teléfono público. Anotaba lo escuchaba lo que la persona hablaba por teléfono y dejaba espacio para completar lo que supuestamente le estaban respondiendo del otro lado. Así fui aprendiendo a construir diálogos. En La Giralda, La Academia y 36 Billares escribí muchos cuentos, pasajes de novelas, infinidad de textos. En los bares se crea un ambiente fantasmagórico, donde se mezcla lo profundo con lo circunstancial, muy joyceano y, también, muy argentino. Por eso me gratifica haber realizado aquí este encuentro.
En el cierre, Medina señaló: “Tengo mucho que agradecerle a Dios. Incluso siento gratitud por los momentos malos, porque me ayudaron a valorar los buenos. Hoy estoy plenamente feliz y me siento privilegiado, en un mundo cada vez más complejo. La tozudez de mi carácter me ha permitido seguir adelante y llegar a celebrar el 50° aniversario de Las tumbas. ¡Qué más puedo pedirle a la vida!”. Tras la presentación, Medina tuvo un mano a mano con sus lectores y firmó ejemplares de sus libros.
—Siempre escribí en los bares. Cuando no tenía casa propia ni un espacio para escribir, visitaba estos lugares. A La Giralda vine durante muchos años. Me sentaba en el fondo donde había un teléfono público. Anotaba lo escuchaba lo que la persona hablaba por teléfono y dejaba espacio para completar lo que supuestamente le estaban respondiendo del otro lado. Así fui aprendiendo a construir diálogos. En La Giralda, La Academia y 36 Billares escribí muchos cuentos, pasajes de novelas, infinidad de textos. En los bares se crea un ambiente fantasmagórico, donde se mezcla lo profundo con lo circunstancial, muy joyceano y, también, muy argentino. Por eso me gratifica haber realizado aquí este encuentro.
En el cierre, Medina señaló: “Tengo mucho que agradecerle a Dios. Incluso siento gratitud por los momentos malos, porque me ayudaron a valorar los buenos. Hoy estoy plenamente feliz y me siento privilegiado, en un mundo cada vez más complejo. La tozudez de mi carácter me ha permitido seguir adelante y llegar a celebrar el 50° aniversario de Las tumbas. ¡Qué más puedo pedirle a la vida!”. Tras la presentación, Medina tuvo un mano a mano con sus lectores y firmó ejemplares de sus libros.
Hechos y Personajes | Entrevista a Enrique Medina
A propósito del 50° aniversario de Las tumbas, Enrique Medina fue entrevistado por Luis Vázquez el sábado 17 de diciembre de 2022, en el marco del programa Hechos y Personajes (Vivo Tevé Radio Capital). Medina aparece a partir del minuto 1.00.50.
Novedad | Las tumbas: guion cinematográfico
Clarín-Viva | Enrique Medina: el escritor que transformó su infancia terrible en una obra clave
ENTREVISTA A ENRIQUE MEDINA. Revista Viva, Clarín, domingo 3 de julio de 2022. Se cumplen 50 años de la edición de su novela autobiográfica Las tumbas. A los 86 años, el autor, que recorrió el mundo y recibió a Rita Hayworth en su casa, sigue muy activo. Entrevista de Alejandro Duchini, con fotos de Fernando de la Orden. Gracias, Alejandro Duchini y Horacio Convertini, por una entrevista con recuerdos, reflexiones, emoción y los proyectos del admirado Enrique Medina. La nota puede leerse online.
Nota completa aquí.
Página/12-Radar | Tumbas de la gloria
Se publicó en el suplemento Radar de Página/12 una entrevista a Enrique Medina con motivo del 50° aniversario de la salida de su novela Las tumbas y las ediciones homenaje a cargo de Muerde Muertos y Catalpa. ¡Muchas gracias, Demian Paredes! La nota se publicó el 12 de junio de 2022 y puede leerse online
► “Enrique Medina es uno de los escritores argentinos que nos marcaron como autores. En 2017 desde Muerde Muertos lo homenajeamos con una adaptación gráfica de su novela Strip-tease, con la participación de cuarenta artistas, y posteriormente, editamos sus libros de relatos Sinfonía infernal y La ciudad dorada. Llegado el 50° aniversario de Las tumbas, decidimos sumarnos a los festejos publicando una copia facsimilar del guion que el propio Medina escribió sobre la novela. Aunque la obra tuvo una adaptación fílmica en 1991, este guion nunca fue rodado y es la versión que imaginó el autor. La aparición de Las tumbas en 1972 planteó nuevas posibilidades dentro de la ficción y marcó un hito en la narrativa argentina, tanto por su notable impacto a nivel popular como por un renovado uso del lenguaje escrito y la incorporación del punto de vista de los marginados de los grandes centros urbanos. Por esta condición y por su capacidad de proponer imágenes, la novela traía también la simiente de una corriente audiovisual que años después se fue consolidando masivamente. La difusión de este material inédito hasta el momento celebra la vigencia de Las tumbas y representa un valioso aporte para los que aman el cine y la literatura”. (José María Marcos, Muerde Muertos).
►“En Catalpa estamos trabajando en una edición clásica de Las tumbas, de alguna manera más literaria que las últimas ediciones de la obra, que tenían un abordaje algo historicista. El foco de la edición por el 50° aniversario va a estar puesto en la fuerza y en la vigencia del texto, cuyo impacto a comienzos de la década del 70 encuentra una continuidad en una nueva generación de autores y lectores que descubren en Medina un referente indispensable de la narrativa argentina del último medio siglo. La edición estará disponible tanto en rústica como en tapa dura. (Alejo Hernández Puga, Catalpa)
►“En Catalpa estamos trabajando en una edición clásica de Las tumbas, de alguna manera más literaria que las últimas ediciones de la obra, que tenían un abordaje algo historicista. El foco de la edición por el 50° aniversario va a estar puesto en la fuerza y en la vigencia del texto, cuyo impacto a comienzos de la década del 70 encuentra una continuidad en una nueva generación de autores y lectores que descubren en Medina un referente indispensable de la narrativa argentina del último medio siglo. La edición estará disponible tanto en rústica como en tapa dura. (Alejo Hernández Puga, Catalpa)
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