MUERDE MUERTOS es una editorial de autores contemporáneos, abocados a la literatura fantástica, el terror, lo erótico y aquellas obras que apuestan a estimular la imaginación.

Perfil: El regreso del Conde Lai

La reciente publicación de un relato de Alberto Laiseca, que versiona a Hans Christian Andersen, pone al autor de Los sorias nuevamente en consideración. PERFIL dialoga con el escritor y adelanta los próximos documentales que lo tienen como protagonista. Por Mariano Vespa, domingo 28 de agosto de 2016
Alberto Laiseca (Foto: Ignasi Duarte).
Algo de la juventud de la mañana entró en el espíritu de Alberto Laiseca: enciende el primer cigarrillo y roza su mítico bigote desparejo. Desde el patiecito de una residencia para adultos del barrio de Caballito se oye a las empleadas hablar en guaraní. “Vení, amorcito porá”, exclama Lai. Desde que se quebró la cadera no puede caminar por sus propios medios, pero no por eso ha detenido su marcha. Acaba de publicarse La madre y la muerte, una reescritura del relato Historia de una madre, de Hans Christian Andersen. El libro, publicado por Fondo de Cultura Económica, también incluye La partida, un relato del mexicano Alberto Chimal, ambos ilustrados por Nicolás Arispe. En el núcleo original de la historia, una madre ve cómo la salud de su hijo empeora y realiza todos los esfuerzos posibles —que incluyen sacrificios itinerantes de todo tipo— para que la Muerte no afile su guadaña: “Estaba una madre sentada junto a la cuna de su hijito, muy afligida y angustiada, pues temía que el pequeño se muriera”. A esta frase inicial de Andersen, Laiseca le da otro cuerpo: “Una madre vivía con su hijo en una vieja cabaña a orillas del río Rin. Un día apareció la muerte tal como la imaginamos: flaca, apergaminada, huesuda. Una muerte huesuda, digamos”. De todas formas, teniendo en cuenta otras adaptaciones de la obra de Andersen —fundamentalmente cinematográficas—, el desvío es mínimo. Es que gran parte de los relatos del autor de La reina de las nieves no escatiman terror.
—Yo lo cuento despojado, con mucha menos brutalidad. El mundo siempre fue violento, pero últimamente, con las drogas, se ha puesto peor. Por eso no me gustan esos relatos infantiles donde todo es una maravilla. El niño lee eso y ve que el mundo real es todo lo contrario.
Uno de los primeros y más conocidos ejercicios de escritura que Laiseca les sugería a sus alumnos era narrar a partir de la frase “el monstruo que vivía debajo de la cama”, su mantra, una consigna que también da título a un capítulo de su novela Sí, soy mala poeta pero… Ese monstruo, en sus palabras, es el miedo, que resuena como una voz in crescendo tanto en sus libros como en los cuentos clásicos del género que solía relatar en eventos literarios y en el ciclo Cuentos de terror que se emitió por I-Sat entre 2003 y 2006.
—El miedo sirve para crecer, hay que enfrentarlo. Mi padre me retaba, no quería “que el chico tenga miedo”. El monstruo que está debajo de la cama y toda esa vaina cambian con el paso del tiempo. Pensar que habría bastado con un acto de coraje, pero quién lo tiene. Uno tiene miedo adentro porque hay algo afuera, no es que uno se lo imagina psicóticamente. Toda la vida viví con miedo a la Unión Soviética. Es notable cómo uno termina por caer víctima de la propaganda política del enemigo; “Nosotros vamos a ganar, indudablemente, ¿lo dudás vos?”. Me lo terminé por creer. Entonces, cuando cayeron, creí que me había vuelto loco.
Laiseca empezó a leer a Poe a escondidas de su padre, que lo consideraba dipsómano. Recuerda haber llorado con El gato negro por las atrocidades que les hacían a los animales. Aun así, reconoce que las lecturas primigenias no conducen a nada:
—Cuando leés de chico esas grandes obras, sólo sirve para creer que las has leído, porque no podés comprender lo que realmente cuentan. A Oscar Wilde, con el que aprendí muchísimo, lo leí de grande, por suerte.
El miedo de ese joven, que miraba de refilón partes de los capítulos de Narciso Ibáñez Menta en alguna vidriera de Camilo Aldao, su pueblo, se fue condensando en sus escritos. Hoy, quizás lo que más lo atemoriza es el olvido.
“¿Para qué crear si existe el plagio?”, escribió Laiseca en su ensayo ficcionalizado Por favor ¡plágienme! (1991). Tomando las categorías que él mismo propone, la obra de Laiseca se caracteriza por plagios fronterizos, reminiscencias de Poe, Lovecraft, Conan Doyle y Meyrink, entre otros. En más de una veintena de libros construyó un magma de reapropiaciones del estilo como paradigma: el realismo delirante. El caso más emblemático de reescritura es la novela Beber en rojo (2001), reeditada por el sello Muerde Muertos, que plagia al Drácula de Bram Stoker.
Laiseca no reniega de que su popularidad vaya de la mano de su aparición en los cuentos de I-Sat; muy por el contrario, gracias a ellos se descubrió como actor, no sólo porque fue el antecedente de los filmes El artista y Querida voy a comprar cigarrillos y vuelvo, ambos dirigidos por Mariano Cohn y Gastón Duprat, sino porque en esa actuación dio tono y vitalidad a sus maestros.
—Siendo grande estaba en la casa de mi padre, que había sido internado por un ataque al corazón. Unos amigos cordobeses me prestaron un grabador Geloso y yo pronunciaba discursos, inventaba historias, sin saber que lo haría profesionalmente muchos años después. El mayor respeto lo recibo de los jóvenes. Yo no manejo esos bichos, pero me dicen que en internet están los 140 cuentos que conté. Siempre dije, quizás exageradamente, que internet es un invento del príncipe de las tinieblas. Es buen instrumento, sí. Ahora bien, algo de cierto hay, porque a mí lo que me preocupa es que los pibes muy jóvenes tiendan a no leer. ¿Sabés que los quiero mucho a los paraguayos? Son los mejores amigos y los peores amigos. Me hubiera gustado estudiar guaraní. Los argentinos no nos vamos a sacar de encima nunca esa mácula de la Guerra de la Triple Alianza, esa vergüenza. El mariscal Solano López era muy panzón pero muy valiente. En aquellos momentos la capital no era Asunción, era el lugar donde estaba el dictador. No había ni industria ni nada, ni siquiera para las condecoraciones. Entonces cuando un paraguayo había realizado un acto de coraje tremendo, el mariscal se agachaba, levantaba una piedrita y con un alambrecito se la colocaba. Después de la derrota cada uno se llevó a su cucha lo que había logrado rapiñar, y Perón, siendo presidente, visitó Paraguay con todos los trofeos de guerra. Perón estaba saludando, con su caballo blanco, y uno del público le gritó: “¡Perón paraguayo!”.
A Laiseca siempre le resultaron atractivas las torsiones de la política nacional: sus tres héroes a la inversa son Sarmiento, Mitre y Urquiza; cree que Perón no sabía nada de economía; considera que los militares le tenían miedo a Eva, e incluso pregunta qué resonancia tuvieron los cacerolazos recientes. Aun así, concluye que los políticos son como la policía, “una fuerza que está para la defensa de sí misma”.
Laiseca se radicó en Buenos Aires a los 25 años y, como sucedió con Leopoldo Marechal, escribió su ars magna en una pensión. Leía revistas de física cuántica y trabajaba como peón de limpieza. Luego llegaron los mejores trabajos, como operario telefónico y como corrector en La Razón. Su primer libro, Su turno para morir, fue publicado hace exactamente cuarenta años. Como parte de esa generación que compartió con sus amigos Fogwill y Piglia, Laiseca se formó como lector y escritor en las calles porteñas. Si bien nació en Rosario, nunca dejó de pensar en el pueblo donde se crió, Camilo Aldao. De hecho, actualmente está escribiendo un libro de memorias en homenaje a esa localidad del sudeste cordobés:
—No te olvidás nunca de tu pueblo, es tu patria chica. La mayor parte de mi vida la pasé en Buenos Aires. Le estoy agradecido, me dio todo. Como el dicho, “El peor pecado del mundo es ser desagradecido”. Tengo veneración con mi pueblo. A Camilo Aldao lo fundó José María Aldao, el nombre era un homenaje a su hermano. Es un pueblo agrícola-ganadero. Eran tan masones que hicieron el dispensario, el cementerio, la municipalidad, lo que a vos se te antoje, menos la iglesia. Y todos los campesinos eran supercatólicos. No sé por qué no creció, cuando me fui tenía 3.500 habitantes y hoy tiene 5 mil. Un pueblo con menos edad que el nuestro, Corral de Bustos, ya es ciudad.
Laiseca recibió la Beca Guggenheim en 1991, antes de publicar sus grandes libros Los sorias y El jardín de las máquinas parlantes. Más allá de algún subsidio mínimo, la valoración gubernamental siempre le fue esquiva. Son sus discípulos quienes impulsan su lectura. Pocos libros suyos se consiguen en librerías. Por fortuna, en los próximos meses reaparecerá el Manual sadomasoporno, ese compendio de aforismos, técnicas sádicas y, por qué no, apuntes biográficos.
En marzo de 2013, el Centro Cultural España Buenos Aires (Cceba) organizó las Conversaciones Ficticias, un ciclo de entrevistas performáticas ideadas por el dramaturgo y cineasta barcelonés Ignasi Duarte (1976). El mecanismo consistía en que el escritor respondiera preguntas que en algún momento les formuló a los personajes de sus novelas. Duarte ha utilizado este método con escritores como Gonçalo Tavares, Claudio Magris o João Gilberto Noll, entre otros. Para esa ocasión el elegido fue Laiseca, cuya obra admite preguntas tan disparatadas como “¿Pero… por qué mi máquina-altar no me protege?”. Casi tres años después, Duarte decidió rodar una nueva charla con el autor de Los sorias titulada El monstruo en la piedra, que acaba de ser presentada y galardonada en el Festival de Marsella. “Lo que me animó a filmar una conversación con él fue, evidentemente, la calidad extrema de su obra, además de que él es un gran actor e imaginaba que podía dar bien delante de la cámara. Laiseca es un ser libre, de esos que se lanzan al vacío sin prever las consecuencias del salto. Como debe ser, o debería. Un artista que no sale de su zona de confort no es nadie.
El mostro Lai es otro documental que lo tiene como protagonista. Su director, Alejandro Millán Pastori, lo conoció gracias a una nota firmada por Piglia cuando se editó Los sorias en 1998. Como en ese momento había ganado una beca para estudiar fotografía, Alejandro no pudo asistir a los talleres del Centro Cultural Rojas, primer acercamiento de los fanáticos a su cofradía. En 2005 fue su iluminador en diferentes ciclos de lectura. A fines de 2009, por un proyecto grupal llamado La Compañía, salido del grupo de alumnos de Laiseca, surgió la idea de hacer una biopic. Alejandro les pidió a algunos que registraran sus clases para armar un archivo. Luego viajaron a Camilo Aldao y lo grabaron leyendo cuentos de terror a los alumnos de la escuela en la que hizo la primaria.
Para todos fue una experiencia maravillosa. En 2013, tras haber ganado un concurso de documentales del Incaa, filmaron escenas ficcionales y grabaron en la casa de Laiseca durante casi dos años, principalmente registrando su intimidad a través de Selva Almada y Sebastián Pandolfelli, dos de sus alumnos más antiguos, que seguían yendo al taller. El documental está en su etapa de posproducción. “Fue un trabajo muy a pulmón sobre un tipo que dejó todo y se puso a escribir, y eso de alguna manera le salvó la vida. Hay mucho compromiso atrás. Espero que sea un disparador para descubrir su obra y todas sus facetas. Creo que Lai es una especie de obra total, y muchas veces no hay herramientas de análisis para encarar eso desde el punto de vista literario nomás”. Duarte considera que Laiseca no es autor reconocido: “Laiseca es el Christopher Lee de la interpretación. No es para nada valorado. Se le da más bombo a Piglia, por ejemplo, cuando no aporta nada nuevo a la literatura. En España ni se lo conoce, pero es normal, porque España es un país salvaje e ignorante. Falto de curiosidad, claro, y donde se encumbra, por tanto, a escritores mediocres que operan como mafiosos e impiden que otros más valiosos se den a conocer. Hay un tapón generacional insoportable”.
Luego del almuerzo, Alberto Laiseca continuó leyendo Buick 8, un coche perverso, de Stephen King, “un genio pese a que los escritores profesionales le tienen envidia”. El volumen del televisor sube. Hablan de monjas. Como plantea El libro del Tao, una de sus obras predilectas, la persona sabia, sin salir de su patio, puede llegar a conocer el mundo. Laiseca piensa, pero también refocila.

En septiembre: Mondo cane

Mondo cane, de Pablo Martínez Burkett (Muerde Muertos, 2015), relatos breves, 140 páginas. Prólogo: Ricardo Acevedo Esplugas. Arte y diseño de tapa: Mica Hernández.
ISBN 978-987-29741-8-3. Salida: septiembre de 2016.

TERROR, FANTASÍA Y CIENCIA FICCIÓN OSCURA

Mondo cane es un libro sobre obsesiones. Los personajes de Burkett se enfrentan a poderes que los superan, y muchas veces están más allá de su comprensión. Estos cuentos transcurren en la Luna, en China, en Tierras Artúricas, en el lago Nahuel Huapi o en el subte de Buenos Aires; hablan de tiranías, conspiraciones, inteligencias artificiales, extraños experimentos y máquinas del tiempo ocultas en los lugares más insospechados, pero sobre todo hablan de un modo singular de cuestionar la realidad y de la importancia de luchar por aquello en lo que creemos.
Laura Ponce 

Los sesenta mundos que nos presenta Pablo Martínez Burkett son pequeños e inmensos. Pequeños en su geografía: la mayoría no supera las dos carillas; inmensos en su contenido: en esos relatos se hace presente desde la más remota antigüedad hasta el futuro más inalcanzable. Y en el medio de eso hay sangre, mundos imaginarios, leyendas chinas milenarias, sagas nórdicas, actualidad, humor…
A simple vista parece un libro de géneros (terror, ciencia ficción y fantástico), pero puedo asegurar que estas ficciones exceden un mero encasillamiento. Es un libro de literatura a secas, con elementos tomados de la cultura popular, de la historia, de la imaginación.
Escritos con un estilo compacto y a la vez trabajado, Mondo cane se suma a una tradición de ficciones breves, con la ventaja de que Burkett no busca sorprender en una línea final ni abusa de un ingenio rebuscado y artificioso. Son relatos breves que a veces se cierran en sí mismos y que a veces quedan expandiéndose en la imaginación del lector. Y que nunca, pero nunca, defraudan en su lectura.
Juan José Burzi 

LANZAMIENTO EN LA 4º FERIA NACIONAL 
DEL LIBRO DE VILLA MERCEDES 2016 

Pablo Martínez Burkett participará de la 4º Feria Nacional del Libro Villa Mercedes 2016, entre el jueves 1º y sábado 3 de septiembre. Muerde Muertos y Zona Borde estarán presentes con un stand conjunto. +Info
  • Jueves 1, a las 12 horas, en la Sala Lafinur: presentación de Mondo cane (Muerde Muertos, 2016).
  • Viernes 2, a las 11 horas, en el Espacio Talleres Literarios: Herramientas básicas para empezar a escribir.

“Otra vez mi vecino” de Martín Etchandy

La Nueva Provincia publicó un relato de Martín Etchandy de su libro Estoy harto de que me saquen fotos (Muerde Muertos, 2016), el domingo 21 de agosto de 2016. Compartimos aquí el relato.

Otra vez mi vecino
Por Martín Etchandy

Otra vez mi vecino, el mago, tocando el timbre para regalarme sus conejos. No sé cómo decirle que no los quiero, que ya me trajo cientos (todos acabaron escapando o directamente los dejé irse), que vivo en un departamento minúsculo, que de niño tuve fobia a la piel de conejo, que en casa no se compran zanahorias. Pero él, con su simpatía de buen prestidigitador, me los entrega. Explica que no le demanda ningún esfuerzo conseguirlos, que es cuestión de decir ciertas palabras mágicas y muchos, muchos nuevos conejos saldrán de su galera. Le aconsejo guardar su varita unos días en una caja de seguridad, o dársela al gobierno (a cualquier gobierno le vendría muy bien una varita mágica), que trate de contenerse, que haga yoga. Y me cierra la puerta, el muy agradecido. Ahora, la rutina de siempre, empezar a correr los conejos por el living y las habitaciones (por suerte el balcón les da miedo y ahí no se meten), atraparlos uno por uno, decidir nuevamente qué hacer con ellos como si fuera un dios capaz de conducirlos a la libertad o arrojarlos a un estofado. Del libro Estoy harto de que me saquen fotos (Muerde Muertos, 2016)

Fotos de Alejandro Meter

Agradecemos a Alejandro Meter (fotógrafo, escritor y profesor de Letras en la University of San Diego) la sesión concretada el 12 de agosto de 2016 en el atelier del talentoso artista plástico Sergio Boccaccio (integrante de iluSORIAS). A continuación, compartimos las instantáneas de los hermanos Carlos y José María Marcos. Meterphoto es la fanpage de Alejandro, donde pueden verse más imágenes de su trabajo pictórico literario.
José María Marcos (Meterphoto).
Los hermanos Carlos y José María Marcos crearon la editorial Muerde Muertos dedicada a la difusión de autores contemporáneos que cultivan la literatura fantástica, terror, erótica y afines. Nacidos en Uribelarrea, publicaron juntos las novelas Recuerdos parásitos (2007) y Muerde muertos (2012); ganaron el Concurso Nuevo Sudaca Border 2010-11, de la editorial Eloísa Cartonera (Buenos Aires, 2011); y participan del programa radial Intelectoilets con Fernando Figueras. Carlos Marcos (1972), bibliotecario, archivista y bibliómano, es autor además de Inmaculadas (Muerde Muertos, 2010), iluSORIAS (Muerde Muertos, 2013, obra colectiva en homenaje a Alberto Laiseca) y el libro de cuentos Tu madre... (Exposición de la Nueva Narrativa Rioplatense, 2015). José María Marcos (1974) ha publicado también el libro de cuentos Los fantasmas siempre tienen hambre (2010); las nouvelles El hámster dorado (2014), Monstruos de pueblo chico (2015) y Frikis mortis (2016), dedicadas al público juvenil; y el poemario Haikus Bilardo (2014), con Fernando Figueras. Magíster en Periodismo y Medios de Comunicación (Universidad Nacional de La Plata), escribe para la revistas Insomnia y miNatura. En 2016 fue finalista del Premio Sigmar de Literatura Infantil y Juvenil.
Carlos Marcos (Meterphoto).

Festival de Cine Fantástico y Terror 1000 Gritos

Pablo Chaija, Martín Etchandy y Fabio Ferreras.
Entre el 12 y 15 agosto de 2016 se realizó en Punta Alta la quinta edición del Festival de Cine Fantástico y Terror 1000 Gritos, dirigido por el cineasta Matías Nahuel. Entre la gran cantidad de asistentes estuvieron los escritores Patricio Chaija, Martín Etchandy y Fabio Ferreras (quien este año fue jurado del encuentro). Reproducimos una crónica de Chaija de un festival que sigue consolidándose.

MIL GRITOS, UNA VEZ MÁS

Por Patricio Chaija para Nexo de Luxe

Pasó la quinta edición del Festival 1000 Gritos en la ciudad de Punta Alta. En la muestra y competencia nacional de cortometrajes del género fantástico y terror participaron más de cincuenta cortos. Si bien éste fue el plato principal del festival, el que concentró la mayor atención del público, también se proyectaron, como en ediciones anteriores, una muestra española y una selección de las mejores producciones del Festival Terror Córdoba.
A diferencia de los encuentros anteriores, esta vez se añadió un día más de actividades: durante el viernes se inauguró el 1000 Gritos con una muestra retrospectiva desde las primeras ediciones del festival, y se proyectó el largometraje Daemonium, del director Pablo Parés.
Fueron tres días de ebullición friki: darks, zombies que acosaban al público en el auditorio y que arrancaban chillidos entre los espectadores desprevenidos, fotografías e ilustraciones plagadas de sangre y muertos vivientes, extrañas criaturas expuestas como esculturas, gente disfrazada como personajes oscuros… El cóctel para pasarla bien en un fin de semana gris estaba servido, y cambió el panorama puntaltense.
Los stands con remeras, gorras, películas, revistas, libros y merchandising de films de horror, así como toda la puesta en escena que hacía del lugar un gran plató de peli de terror (cráneos y urnas funerarias sobre las mesas que daban la bienvenida al público cuando se acercaban al primer piso de la Biblioteca Alberdi) fueron una muestra del clima oscuro y divertido que se vivió a cada instante.
Los organizadores del Festival, como ocurre cada año, se mostraron satisfechos dado que las proyecciones, durante los tres días, se dieron a sala llena en el auditorio principal.
El jurado deambuló entre la gente durante las tres jornadas e interactuó con el público gracias a la excusa de las charlas-debate. Los miembros que se juntaron en el último día a deliberar fueron Pablo Parés (director del archiconocido Daemonium y la trilogía Plaga zombie), el escritor Fabio Ferreras, (autor de El mago de la librería y la chica dark y traductor de Stephen King) y Alejo Rébora (director responsable de las películas Trash y Trash 2: Las tetas de Ana L.). Luego de mucho debate, decidieron por fin cuál sería el resultado de la edición 2016 del Festival 1000 gritos.
Los ganadores de este año fueron: 1er. premio: “Un poco más lejos” de Santiago Podestá. 2do. premio: “Los primogénitos” de Emilia Pedrazzoli y Emiliano Pinto. 3er. premio: “Ronko” de Carlos Montoya. Premio del público: “El camino” de Luciana Romero. Mención especial del jurado: “Uncanny Valley” de Federico Heller.

Muerde Muertos Intelectoilets en Rutas Literarias

Nora Coria, Carlos Marcos, Fernando Figueras y José María Marcos.
Representando a la editorial Muerde Muertos y al programa Intelectoilets, Fernando Figueras, Carlos Marcos y José María Marcos participaron del Ciclo Rutas Literarias, dependiente de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de La Matanza. Fue el sábado 13 de agosto de 2016 en el Salón Dorado de la Cultura de Ramos Mejía (Belgrano 75), con la coordinación de Nora Coria (Taller Literario Identidad), a quien le agradecemos la invitación. En la ocasión también leyeron los poetas Adela Margarita Salas, Gustavo Tisocco y Víctor Damián Cuello, al tiempo que el grupo Amunantu presentó un set de música latinoamericana. Hubo micrófono abierto y se contó con la exposición de obras de Lidia Kantor y María de los Ángeles Borgnino. El ciclo se desarrolla el segundo sábado de cada mes y su objetivo es promover la lectura y la expresión literaria.

Pablo Martínez Burkett habla de “Mondo cane”

Entrevista de Fernando Veglia para Periódicos Irreverentes. 8 de agosto de 2016. Mondo cane (Muerde Muertos, 2016) es el tercer libro de cuentos del escritor argentino Pablo Martínez Burkett. Son relatos que fueron publicados durante 10 años en la revista miNatura. Son cuentos fantásticos, de terror y ciencia ficción oscura. Con prólogo de Ricardo Acevedo Esplugas, el director de la revista miNatura, tiene arte de tapa de Mica Hernández, fotos de Mai Albamonte Pizarro y las palabras en la contratapa a cargo de los escritores Juan José Burzi y Laura Ponce.
Pablo Martínez Burkett (Foto: Mai Albamonte Pizarro).
P: ¿Cómo surge Mondo cane?
R: Es una compilación de 60 relatos cortitos que fui publicando en la revista miNatura durante los últimos (casi) 10 años. Todo empezó cuando me presenté al I Concurso de Mini Cuentos La Gran Calabaza 2007 y salí finalista (el cuento se llama “Sospechas baldías” y por supuesto aparece en Mondo cane). Como parte del premio estaba la publicación en miNatura, revista bimestral especializada en el cuento breve del género fantástico, la ciencia ficción y el terror y una de las más importantes en lengua hispana. Luego de aquella primera publicación, Ricardo Acevedo Esplugas, el director de la revista, me invitó a seguir colaborando. Me gustó tanto la propuesta que me hice la promesa de aparecer en todas las ediciones (algo que estimo haber cumplido casi con asistencia perfecta). En este sentido, la revista miNatura ha sido una suerte de alcancía. Después con el editor José María Marcos rompimos el chanchito y seleccionamos los relatos.
P: ¿A qué género literario pertenece? ¿A qué lector apunta?
R: Son cuentos fantásticos, de terror y ciencia ficción oscura, relatos muy a la manera de las weird tales. Tienen mucho de folletín, de película de clase B, de felicidad en los cines de barrio a la hora de la siesta. Pero como también soy un profesor, me gusta servirme de un lenguaje refinado y conciso. Mondo cane es una invitación a transitar por situaciones donde lo cotidiano se vuelve extraño, anómalo o simplemente terrorífico. Una montaña rusa de emociones. Así que está destinado a los que gusten del género pero también a los que tengan ganas de disputar los conceptos de lo real, lo simbólico y lo imaginario. Pretendo que sea un libro tanto por un chico de 15 años como alguien que curse su tercera juventud (digamos, arriba de los 75).
P: ¿A qué se debe el título?
R: Mondo cane es el nombre de uno de los relatos que, a su vez, evoca una película semidocumental realizada en 1962 por unos italianos bastante estrafalarios. Es una película que aún hoy resulta ardua porque exhibe toda clase de perversidades, conductas brutales y actos de violencia bestial. Que en definitiva es mi entendimiento del género humano y del mundo que les dejaremos a nuestros hijos (basta repasar la tapa de cualquier diario). En la Argentina estamos muy influenciados por la inmigración italiana así que la percepción del título es intuitiva. En un español más castizo diríamos “Qué perra vida”.
P: Mondo cane es su tercer libro, ¿qué diferencias y semejanzas encontrará el lector respecto de Forjador de penumbras y Los ojos de la divinidad?
R: Una de las diferencias fundamentales está en la extensión. En los libros anteriores se alternaban relatos más o menos extensos con relatos cortos. En Mondo cane las historias no exceden de la página y media. Esta circunstancia viene dada por los preceptivos 25 renglones que impone la revista miNatura. A su vez, Forjador de penumbras y Los ojos de la divinidad han sido etiquetados como pertenecientes al llamado fantástico rioplatense. En Mondo cane hay algún que otro relato fantástico pero mayormente explora la cuerda del terror, aún en los cuentos fantásticos o los de ciencia ficción que siempre plantea situaciones aterradoras. Eso por el lado de las diferencias. Y en cuanto a las semejanzas, creo que este nuevo libro expone como ningún otro el catálogo de todas mis obsesiones: Señores de la Guerra de la antigua China, monjes medievales entregados a la hechicería, horror sobrenatural, inmortales hartos de sus infinitas vidas, asesinos seriales, chalados a repetición, escritores torturados zombies y vampiros concelebrando un carnaval sangriento, demonios que hostigan a su exorcistas, libros prohibidos y sacrílegos, muertos obstinados en vivir, carniceros nazis con inclinaciones esotéricas, colonizadores espaciales, inquisidores de ferocidad inaudita, viajeros cuánticos, hijos bastardos de Lovecraft, científicos locos, en fin, todas esos simpáticos energúmenos que habitan en mí y que ya estaban presentes en los anteriores.
P: ¿Qué editorial lo publica?
R: Mondo cane está publicado por la editorial Muerde Muertos, de los hermanos José María y Carlos Marcos. Es un sello de autores contemporáneos, abocados a la literatura fantástica, el terror, lo erótico y aquellas obras que apuestan a estimular la imaginación. Con esfuerzo, profesionalismo y mucha dedicación los Muerde Muertos se han ganado su prestigio a partir de un sólido catálogo y una cuidada edición. Ellos también me publicaron Los ojos de la divinidad así que estoy más que feliz. Somos una gran familia.
P: ¿Dónde y cuándo será la presentación?
R: La primera es el próximo mes de septiembre, en la 4° Feria del Libro de Villa Mercedes (San Luis, Argentina). Después vendrá la presentación en Buenos Aires (estamos buscando hacer algo diferente al habitual intercambio de discursos laudatorios) y estamos armando una gira de presentación por Hispanoamérica y, si sale, por España. Ya veremos.
P: Por último, ¿qué significa para usted el terror?
R: Freud postuló que la razón no es más que la última capa evolutiva de la conciencia y que bajo el imperio de la razón es audible el cuchicheo de horrores sin nombre. Que es otra manera de formular lo que ya decía Lovecraft en cuanto a que el miedo es una de las emociones más antiguas y poderosas de la humanidad. Bajo estas premisas, me gusta escribir terror porque aspiro a rescatar ese terror de los primeros padres que, solos en la caverna, se contaban historias para obtener el salvoconducto que les permitiera transitar por el reino de lo oscuro, ese reino plagado de abominables acechanzas, dientes feroces e impiadosa furia.

DICEN DE “MONDO CANE”

Mondo cane es un libro sobre obsesiones. Los personajes de Burkett se enfrentan a poderes que los superan, y muchas veces están más allá de su comprensión. Estos cuentos transcurren en la Luna, en China, en Tierras Artúricas, en el lago Nahuel Huapi o en el subte de Buenos Aires; hablan de tiranías, conspiraciones, inteligencias artificiales, extraños experimentos y máquinas del tiempo ocultas en los lugares más insospechados, pero sobre todo hablan de un modo singular de cuestionar la realidad y de la importancia de luchar por aquello en lo que creemos. Laura Ponce
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Los sesenta mundos que nos presenta Pablo Martínez Burkett son pequeños e inmensos. Pequeños en su geografía: la mayoría no supera las dos carillas; inmensos en su contenido: en esos relatos se hace presente desde la más remota antigüedad hasta el futuro más inalcanzable. Y en el medio de eso hay sangre, mundos imaginarios, leyendas chinas milenarias, sagas nórdicas, actualidad, humor… A simple vista parece un libro de géneros (terror, ciencia ficción y fantástico), pero puedo asegurar que estas ficciones exceden un mero encasillamiento. Es un libro de literatura a secas, con elementos tomados de la cultura popular, de la historia, de la imaginación. Escritos con un estilo compacto y a la vez trabajado, Mondo cane se suma a una tradición de ficciones breves, con la ventaja de que Burkett no busca sorprender en una línea final ni abusa de un ingenio rebuscado y artificioso. Son relatos breves que a veces se cierran en sí mismos y que a veces quedan expandiéndose en la imaginación del lector. Y que nunca, pero nunca, defraudan en su lectura. Juan José Burzi

Pablo Martínez Burkett nació en 1965 en Santa Fe (Argentina). Es abogado (Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe) y Magíster en Derecho Empresario (Universidad Austral, Buenos Aires). Tiene estudios de postgrado en la Universidad de Navarra (España), la Universidad Adolfo Ibáñez (Santiago de Chile) y la Louisiana State University (Estados Unidos). Enseña en la Universidad Austral. Es autor de los libros de relatos Forjador de penumbras (Galmort, 2011, y Eriginal Books, 2014), Los ojos de la divinidad (Muerde Muertos, 2013) y su flamante Mondo cane (Muerde Muertos, 2016). Escribe para revistas del país y el extranjero y ha participado en diez antologías. Ha escrito ensayos cervantinos para diversas universidades y las Jornadas Cervantinas Internacionales de Azul. Ha recibido premios en una docena de concursos literarios e integra el comité de redacción de Axxón. Algunas de sus narraciones han sido traducidas al inglés, francés, portugués, italiano y rumano.

Entrevistas de tocador V: Valentina Vidal entrevista a Macarena Moraña, autora de “Los escarabajos”



Entrevistas de tocador V
Lector: Valentina Vidal
Escritora: Macarena Moraña
Libros: Los escarabajos (Alto Pogo, 2015)

Ciclo Intelectoilets Te Ve 2016
Conducción psicótica: Fernando Figueras y Carlos Marcos
Participación bipolar: José María Marcos

Baño: Bar & Restaurant Stella

Programa Intelectoilets: Domingos de 20 a 21 horas por Conexión Abierta
Auspicia: Editorial Muerde Muertos

Libros de Ultratumba: terror con sombrero

Reseña de Los hombres malos usan sombrero de Lucas Berruezo (Muerde Muertos, 2015). Por Matías Millán Gerena para Libros de Ultratumba

Opinión personal:  Menuda sorpresa me llevé con este libro, ya sabía que si empezaba citando una frase de Stephen King iba a ser bueno, y no me equivoqué.

Los hombres malos usan sombrero es una novela corta de terror y suspenso, que recoge influencias de escritores de la talla de King y Lovecraft. El protagonista, Alejandro, es un estudiante de letras recientemente casado con Marisa, que trabaja como vendedor de celulares en un call center. 
Un día, en uno de sus recesos laborales en un restaurante, se encuentra con una niña de seis años llamada Carola, quien le dice que está huyendo de unos hombres malos que usan sombreros. Tras unos minutos llega una mujer que dice ser su madre y se lleva a Carola. Esa misma tarde en las noticias, Alejandro ve que hay una niña de seis años desaparecida, de la que no se da ningún nombre. Y no digo nada más, no quiero caer en spoiler, ja ja.
Alejandro es un gran protagonista, con sus conflictos y problemas bien delineados; está la cuestión de que no quiere tener hijos y ella sí, sus problemas con la facultad... Marisa no destaca en ningún momento, no porque sea un mal personaje, sino simplemente porque no tiene un papel importante hasta los últimos compases del libro.
Todo lo que pasa en gran parte del libro puede ser real tranquilamente, pero en las últimas página hay un giro algo fantástico que me hizo recordar, una vez más, a las novelas de Stephen King. Aunque luego se aclare todo perfectamente y no se deje ni un clavo suelto.
Es un libro que se lee realmente bien y rápidamente, la narración tiene altos niveles de calidad. Y si a eso le sumamos que es un libro de sólo cien páginas nos da un libro muy redondo. Se lo recomiendo a todo fanático de una buena historia de terror.

Lucas Berruezo visitó Intelectoilets

Carlos Marcos, Lucas Berruezo y Fernando Figueras.
Lucas Berruezo, autor de Los hombres malos usan sombrero (Muerde Muertos, 2015), visitó el programa Intelectoilets y mantuvo un diálogo mano a mano con Carlos Marcos y Fernando Figueras. Fue el domingo 31 de julio de 2016 en los estudios de Conexión Abierta. El audio completo puede oírse a continuación:


Domingo 31 de julio de 2016. Conexión Abierta. Conducción psicótica: Fernando Figueras y Carlos Marcos. Participación bipolar: José María Marcos. Invitado: Lucas Berruezo. Juego: Basquetoilets (“Elogio de la madrastra” de Mario Vasgas Llosa). Música: “Doña Lucía… ya voy para Morón” (Pajarito Zaguri). Poesía de último momento: “Amor líquido” (Crónica de muertes dudosas, de Bruno Di Benedetto). Post-instrucción sexual: sexo por sombrero. Llamado desde Ranelagh: Paula Zaurdo (A propósito de “Trece mujeres no es mala suerte: monólogos de humor”. Enviado especial en Plaza Francia: Damián Scokin. Auspicia: Editorial Muerde Muertos. www.muerdemuertos.blogspot.com.ar