MUERDE MUERTOS es una editorial de autores contemporáneos, abocados a la literatura fantástica, el terror, lo erótico y aquellas obras que apuestan a estimular la imaginación.

Dos apuestas a la ciencia ficción rionegrina

Pablo Tolosa e Ignacio Román González.
Pablo Tolosa (Hay que matarlos a todos) e Ignacio Román González (La analogía del cielo) brindaron la charla “Gemelos que muerden muertos: dos apuestas a la ciencia ficción rionegrina” el sábado 24 de junio de 2017 en la Feria del Libro de Río Colorado, en la provincia de Río Negro. La Feria contó con múltiples actividades y la presencia de las editoriales Muerde Muertos, Fondo Editorial Rionegrino, La Otra Gemela, Editorial Universidad de Río Negro, Municipal de Roca, Municipal de Bariloche, MB, Quipus, Patagonia Sur Libros, Kuruf , Vox, Remitente Patagonia, Chubut, Acercándonos, Caleuche y Chirimbote, entre otras.

Fernando Figueras en Libroteca

Fernando Figueras participó de la Sección Mundo Lector del programa de tevé Libroteca, conducido por Eugenia Zicavo para el Canal de la Ciudad, y recomendó: El manual del perfecto ingeniero de Sergio Giuliodibari, Iniciado del alba (ensayos sobre Luis Alberto Spinetta, compilados por Sandra Gasparini) y la novela Hay que matarlos a todos de Pablo Tolosa. La grabación se realizó el jueves 11 de mayo de 2017 en SBS Librería Internacional, ubicada en el Pasaje Enrique Santos Discépolo 1875, de la ciudad de Buenos Aires, y la emisión (el estreno de la temporada 2017) se concretó el miércoles 21 de junio.
REPETICIONES. Sábado 24-06-17: 12:30 hs. Domingo 25-06-17: 4 hs. / 9 hs. / 19 hs. El programa puede verse por la tele en Capital Federal en Cablevisión Básico y Digital (7), Telecentro (71) y Telecentro Digital (702), o en la web www.buenosaires.gob.ar/canaldelaciudad
PARA LOS IMPACIENTES. Quienes YA quieran ver a Fernando Figueras pueden ir al Canal de la Ciudad en Youtube, donde se halla subido el programa. Fernando aparece en el minuto 16. Igual, recomendamos ver la emisión completa que está muy buena.



Salgari, un tigre mortificado

Por Enrique Medina, Página/12, 19 de junio de 2017 

Leíamos las historias de Salgari con la misma ferocidad que engullíamos el desayuno. El “Poste” Salgaro formaba con los grandes pero se lo consideraba algo “lelo” o raro porque no hacía deportes ni se metía en grupos, sólo leía. Y como nosotros también leíamos, aunque integrábamos la formación de los chicos, él se avenía a tomar mate con nosotros en el techo de la chanchería. Era especialista en Salgari. Afirmaba que su apellido había sido deformado al inscribirlo mal cuando su familia ingresó como inmigrante y que él era descendiente directo de Salgari, por lo que tenía la obligación de tener en orden todos los libritos y revistas con las aventuras de su glorioso antepasado. Cada uno de nosotros tenía su propio rubro para mercantilizar esas publicaciones. El Juanca tenía la colección de “Rayo Rojo”, Corito, el “Intervalo”. Yo, el “Patoruzito”. Y así. Los muchachos más grandes coleccionaban policiales a los que yo iría a llegar algún día. Los más inteligentes leían libros de muchas páginas “más difíciles de leer”. Incluso había un gordo que guardaba novelitas de amor. Esos libros y revistas se alquilaban. Nos las alquilábamos, o hacíamos canje. El alquiler era elástico, se hacía a dos días de devolución. Dependía del material. Más se tarda en leer un librito que una revista, y eso se tenía en cuenta. El alquiler dependía del valor de la revista. Yo alquilaba el “Patoruzito” a cinco centavos y hacía mis diferencias. Había otros muchos negocios, bolitas, objetos personales, naipes, dados, cigarrillos, pelotas de goma, golosinas y más, pero el de las revistas era el más común. El “Poste” Salgaro era realmente un poste porque mantenía su estatura y delgadez en perfecto congelamiento. Desde su categoría nos daba sus clases y nosotros escuchábamos como en misa. Sabía decir y sabía mantener el interés. Lo escuchábamos tomando mate amargo. Él hablaba de Salgari y sus mil personajes. Enhebraba las historias y los personajes. Y hasta creo que las enriquecía. Una vez el Juanca le dijo medio en broma y mucho en serio que bien se veía que era de la familia porque sabía todo del escritor. Y vimos que se emocionó. Nosotros nos hicimos los giles y prendimos unos puchos. Él salió de su congelamiento y volvió en sí revelando a su glorioso tatarabuelo. Y ahí fue cuando nos dijo: “No fue feliz…” Nos quedamos sorprendidos y esperando. Hubo un silencio lungo. Él, esperando a ver si nosotros éramos lo suficiente inteligentes como para darnos cuenta de la indicación extraordinaria que nos había hecho, y nosotros esperando que continuara para entender eso que, de verdad, nos sonaba a “otra cosa”, ¿qué es eso de la felicidad...? Esas cosas o no las conocíamos o no las entendíamos, sí era una palabra que seguramente habíamos usado por repetición, pero como tantas otras, así que seguimos chupando mate y él continuó dando su clase magistral, insistiendo: ¿Saben ustedes que significa la felicidad...? Nos miramos pensando que le estaba patinando un ratón dentro del marote. Sólo conocíamos el pasarla bien y pasarla mal. La palabra felicidad nos sonaba a iglesia, a pensamiento más complicado que hacer un gol de media cancha. Se dio cuenta de que éramos unos ignorantes, pero lo mismo siguió en lo suyo: “La felicidad es el máximo tesoro al que puede aspirar un hombre”. Logró ruborizarnos. Pero enseguida nos tranquilizó cuando volvió a entrarle a la vida del Salgari tatarabuelo: su lucha por triunfar, que había sido marinero de jovencito, que en realidad las historias que había escrito él mismo las había vivido; que había publicado unas cien novelas y miles de cuentos sobre exóticas aventuras, que Sandokán, el tigre de la Malasia, era un príncipe que resistía al colonialismo inglés, que escribió una novela de ciencia-ficción: “Las maravillas del 2000”, que como no existían los derechos de autor los que editaban sus libros eran unos hijos de puta porque no le pagaban y lo hacían trabajar hasta que fue perdiendo la salud. Y por si fuera poco, lo peor había sido que su mujer, una loca enferma de pijas ajenas a la que tuvo que internar en un loquero, le había cagado la vida hasta llevarlo al suicidio; y que en realidad era una familia de suicidas vocacionales, porque se había suicidado el padre, luego él, y después los dos hijos. El Juanca cebó el mate y se lo alcanzó diciendo: “mierda ¡pobre tipo! y eso que era un escritor”. Influidos por los maestros de la primaria para nosotros un escritor estaba en un escalón de privilegio libre de las pequeñeces cotidianas, así que nuestros ojos se asombraron doblemente. Y ni hablar cuando nos explicó cómo se había suicidado. Se hizo el hara-kiri, nos dijo como si supiéramos. Para nosotros era una palabra desconocida que aprendíamos a las apuradas de acuerdo a los acontecimientos; como la palabra kamikaze, que recién había aparecido y los grandes las leían en los diarios y nos decían que eran los japoneses que en la guerra mundial que había terminado, por amor a la patria estrellaban sus aviones contra los barcos enemigos. Casi sádicamente, el “poste” Salgaro nos explicó con lentitud cómo se debía hacer el hara-kiri, que había que hacerlo en cruz pensando que era el vientre de otro, mejor el enemigo, y no el de uno, y que había que mantener la respiración invocando a los dioses y la mar en coche, mientras sin chistar se hacía un corte horizontal seguido de uno vertical destrozándose uno las tripas. El agua se enfrió y volvimos a calentarla en el “Primus”. Eso significó un recreo en la admirable clase del “poste” Salgaro. Luego guardamos todo y fuimos a jugar a la pelota. A la noche yo me acostaría habiendo aprendido que los escritores no eran tan envidiables como yo creía al dejarme maravillar por sus historias. A Corito le impresionó mucho la palabra “hara-kiri”, la decía de continuo, como si fuera una palabra con filo y en punta. La que a mí me había sacudido fue “felicidad”. Yo no podía entender cómo, un escritor que tenía tanta capacidad para hacerme vivir infinitas aventuras, de las que yo sabía estaba exento y limitado, se hubiera tenido que matar por no haber alcanzado la felicidad. No entendía cómo esas cosas podían pasarle a la gente grande e inteligente. Al entrar en formación al comedor, Corito bastante inquieto me preguntó: “Che, ¿vos creés que el Poste puede llegar a suicidarse?... Como dice que desciende de una familia de suicidas, digo…” No respondí, pero ahí entendí la importancia de la palabra “felicidad”…

“Hay que matarlos a todos” Tour 2017 (2º)

Gran cantidad de lectores en el Bucanero Bar de Viedma.
El sábado 10 de junio de 2017 en el Bucanero Bar de Viedma (Belgrano y Laprida) se presentó Hay que matarlos a todos (Muerde Muertos, 2017), de Pablo Tolosa, quien estuvo acompañado por Ignacio Román González, Patricio Graham, Los Hermanos Fuentes y Lupe, que leyó “El cuento del paraguas". Compartimos el relato y también las fotos de Pablo Güichal.
Lupe Tolosa lee y Pablo Tolosa escucha atento.
Cuento del paraguas
Por Lupe Tolosa

El verano no había terminado, pero aún así ese día cuando entré caminando a la librería, noté que la brisa helada que me tocó la espalda era tan fría como para poder traspasar mis huesos. Miré por la ventana y el cielo estaba completamente nublado, todo indicaba que iba a llover.
Ya sabía que tenía que retirar los libros del colegio, pero no me resistí a esconder entre los manuales alguna que otra de las novelas que me gustaba leer. Esas novelas de amor que te hacen creer que algún día todos nos vamos a cruzar con el amor de nuestras vidas, y que va a existir alguien que con sólo mirarnos nos haga felices. Esto sucede hasta que quitamos los ojos del libro y empezamos a ver aquello tan duro y frío que todos llaman “realidad”.
A pesar de mi incredulidad en el amor, la novela me atrapó. Nunca me gustó el frío, pero decidí sentarme en la plaza del centro, en el banco que estaba más cerca de la esquina, ese solitario el que habitualmente vemos a las personas que se interesan demasiado en la vida del resto, y les gusta escuchar las conversaciones de aquellos que pasan. Mi objetivo no era precisamente ese, sino más bien ignorar la realidad y sumergirme en las páginas.
La protagonista estaba sola, perdida, hundida en el pesimismo, hasta que comenzó a llover. Él la vio sola y con la mirada la invitó a pararse juntos bajo su paraguas. Un verdadero cliché.
No entendí cómo hicieron para enamorarse tan rápido. Será lo que ella sintió cuando él la miró, o tal vez que nunca nadie había hecho algo así por ella. Sólo la había rescatado de la lluvia, sólo había evitado que su novela se moje. No me parecía gran cosa hasta que lo vi a los ojos. Él había logrado que yo me enamore bajo un paraguas al lado del banquito de la esquina de la plaza.

“Hay que matarlos a todos” Tour 2017 (1º)

Una gran cantidad de lectores se acercaron a la presentación de la novela Hay que matarlos a todos (Muerde Muertos, 2017), de Pablo Tolosa, el sábado 10 de junio de 2017 en el Bucanero Bar, ubicado en Belgrano y Laprida, de Viedma. El escritor Ignacio Román González recomendó la novela y el artista plástico Patricio Graham reveló en qué detalles se inspiró para la ilustración de tapa. Hubo música a cargo de Los Hermanos Fuentes y Lupe leyó como invitada especial. El autor respondió preguntas y firmó ejemplares. Compartimos la cobertura fotográfica de Natalia Pooybalbontin.

Claudio Huck recomendó “Beber en rojo”

El crítico de cine Claudio Huck recomendó la novela Beber en rojo de Alberto Laiseca y destacó sus relaciones con el Séptimo Arte. Dijo Huck: “Laiseca recrea ‘Drácula’ al comienzo del siglo XXI, con decorados de la Hammer y con un Harker que ejerce de bibliotecario y sirve como coartada para un ensayo teórico sobre el monstruo en la literatura de terror (y algún palito al cine). Es buenísima. Laiseca, un grande”.

Insomnia entrevistó a Pablo Tolosa

Hay que matarlos a todos, la nueva novela del escritor argentino Pablo Tolosa

“Los relatos de Lovecraft han marcado a fuego mis propias pesadillas literarias”
El propio Pablo Tolosa actuó en uno de los booktrailers de la
novela Hay que matarlos a todos, con dirección de Martín Rotaveria.
Por José María Marcos
Insomnia, Nº 230, junio de 2017

Editorial Muerde Muertos publicó en mayo una nueva novela en su colección Muertos dedicada al terror contemporáneo: Hay que matarlos a todos, de Pablo Tolosa. Al hablar de la novela, el traductor y especialista español Juan Antonio Molina Foix destacó: “Podría hablarse de una suerte de literatura explosiva, grotesca, desinhibida, traumática, apocalíptica: una pavorosa mezcla de géneros clásicos como el thriller, el terror o la ciencia ficción, con otros mucho más recientes y desaforados como el splatter, el gore, el cyberpunk, el gorno o la carnography, que si bien no deja de evocar por un lado a los tiernos e implacables freaks de Tod Browning o a las inconcebibles criaturas nauseabundas e impías que merodean al acecho en los libros de HPL o de su ilustre predecesor William Hope Hodgson, es además deudora de los abyectos y espeluznantes engendros posmodernos de todo el cine de Cronenberg o de películas como Alien, The Thing, Hellraiser o incluso Matrix, y también, cómo no, del perturbador creepycrawling del siniestro Charles Manson, del que parece ser una especie de guiño sanguinolento”.
Pablo Tolosa (Viedma, 1970) publicó varias plaquetas (Huyendo desesperadamente del relato, El problema de la resurrección, Un zapato m lo cuenta, Bric a Brac y Gente que vive en palanganas) y colabora con diversas revistas literarias. Su libro de cuentos Malditos animales fue premiado y editado por el Fondo Editorial Rionegrino en la convocatoria del 2009. Integra las antologías Río Negro For Export (FER, 2010), Osario común. Summa de fantasía y horror (Muerde Muertos, 2013), Letras de la Comarca (Editorial del Valle Bajo, 2015) y Sangre fría (Pelos de Punta, 2016). Hay que matarlos a todos (2017) es su primera novela y fue presentada junto a Mondo cane (2016) de Pablo Martínez Burkett, el domingo 7 de mayo de 2017 en el Espacio Zona Futuro de la 43º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, ocasión en la que los autores dialogaron con Claudia Cortalezzi, Fernando Figueras y José María Marcos.

DEL CUENTO A LA NOVELA


INSOMNIA habló por primera vez con Tolosa en la edición 205 (Enero, 2015) para conocer su universo, especialmente su primer libro de cuentos Malditos animales que le permitió sumarse a Osario común. Summa de fantasía y horror (Muerde Muertos, 2013). Hoy, es el turno de su flamante producción.

—¿Cuál fue la idea, la imagen o la intuición que colaboró en la gestación de Hay que matarlos a todos?
—Tuve la idea de escribir un cuento que contara la historia de una persona que conoce a otra; esta le pide que lo acompañe a visitar a la madre que está muriendo. Hacen el viaje sin mayor novedad y cuando llegan la madre es alienígena. Cuando lo puse en letras terminé escribiendo la primera parte de la historia que tiene que ver pero no es eso.
—¿Cómo fue el proceso de escritura? ¿Resultó muy diferente al trabajo en relación a tus cuentos de Malditos animales?
—Fue una experiencia inmersiva. Traté de recrear cierta atmósfera al  escribir. Tuve que estar muy solo en este caso. Algunos cuentos, en cambio, los escribí con gente alrededor.

LA TECNOLOGÍA, EL SUR, LA IDENTIDAD

Tolosa es ingeniero de Sistemas en la UNICEN y ejerce su profesión en Viedma. Es creador de los blogs Malditos Animales, de carácter literario, y Linux de la Comarca, de contenido técnico.
—La presencia de las tecnologías y de las historias de ciencia ficción son muy importantes en esta novela. ¿Cuál es tu relación con estos mundos?
—Soy ingeniero de Sistemas y la tecnología me apasiona tanto como la literatura. La ciencia ficción es un punto de confluencia de ambas y me siento cómodo tratando con ella.
—El sur argentino tiene un importante protagonismo en las acciones de la novela. ¿Por qué elegiste situar tu historia en esta geografía?
—Soy nacido y criado en Viedma. Este sur es el lugar adecuado para que transcurra. Cuanto más se aleja un punto de la capital parece que también se desplazara en el eje del tiempo hacia el pasado; sin proponérmelo, esto aparece en la novela implícitamente.
—Carl Jung afirma que existe un Principio de Individuación, que es el que nos permitiría ser a cada uno únicos e irrepetibles. Varios de los personajes de tu novela viven en medio de la bruma en relación a la identidad. ¿Cómo nacieron? ¿Cuál fue el punto de partida para su creación?
—La identidad como tópico en la historia lo descubrí tiempo después de terminarla. Hay formas de vida que no tienen esa individualidad tan definida. La gramilla es una planta que en una gran extensión comparte las raíces; arrancando un pedazo sigue siendo esa planta, y el trozo separado también. ¿O no? Un ser que viva distribuido en varios cuerpos cuestiona la idea del individuo. O la vida artificial, creada a través de la tecnología en vez de la biología, supone seres digitales idénticos. ¿Cuál es el individuo en ese caso?
—Por otra parte, hay personajes que quieren dejar de ser ellos y anhelan el rostro de un actor “que arrasaba con las mujeres”. ¿Qué pensás de esas personas que persiguen algún ideal de belleza a través de las operaciones?
—Cada uno es dueño de su cuerpo y puede hacer con él lo que quiera. Me interesa el fenómeno de observar gente que se parece entre sí, no por ser familia, no por ser de la misma etnia, sino por las operaciones a las que sometieron sus rostros. Están en la novela por eso.
—Hay un personaje que desconoce su condición y sería un “perdido” dentro de su grupo. ¿Alguna vez te sentiste así?
—En el contexto de la historia, para ser un “perdido” no tendría que sentirme humano. Me sucede algunas veces pero una buena siesta arregla todo.

LOVECRAFT, MOLINA FOIX, DARÍN Y SCARLETT JOHANSSON


—El texto parece estar en sintonía con las historias de HP Lovecraft, con seres que habitan la Tierra más allá de los “insignificantes intereses” humanos. ¿Qué relación tenés con el Maestro de Providence? ¿Pensaste en él o en sus relatos durante la escritura?
—Soy otro admirador confeso de HPL. Leer y releer sus relatos han marcado a fuego mis propias pesadillas literarias. No tengo forma de dejarlas a un costado cuando escribo y, de acuerdo a mi forma de ver, eso es bueno.
—Juan Antonio Molina Foix ha recomendado tu novela. ¿Qué sentís al contar con este respaldo?
—Conocer a Juan Antonio en el Primer Encuentro de Literatura Fantástica en la Biblioteca Nacional fue maravilloso. Compartimos la admiración por Lovecraft y por el cine de Jess Franco, además del gusto por los mojitos cubanos. Después tuve la oportunidad de leer algo de su trabajo; me impresionó la erudición y la calidad de su obra. Que haya tenido tiempo para leer y comentar mi novela no deja de sorprenderme y honrarme. Le estoy profundamente agradecido.
—Molina Foix dice en la contratapa: “Somos dados en la mano del destino”, parece ser el leitmotiv de esta anárquica y sicodélica incursión en el orgiástico delirio colectivo producido por los explosivos tiempos actuales, cuyo innegable impacto y revulsivo radica tanto en su rico caudal de invención como en la excitante descarnadura, concisión y velocidad con que se narra. ¿Somos dados en la mano del destino?
—Si lo dice Juan Antonio, así es.
—¿Imaginás tu novela en el cine? ¿Te animás a seleccionar un director y quiénes desempeñarían los papeles principales?  En este cásting imaginario no hay límites de ningún tipo.
—Si me dieran la plata a mí, convocaría a mis amigos y filmaría con ellos. Los booktrailers dirigidos por mi amigo Martín Rotaveria quedaron muy buenos gracias a ese equipo. Si no, Cronenberg sería adecuado para dirigirla. El reparto, ya que no tengo límites, incluiría a Ricardo Darín (para asegurarme que mi mamá la vea) y a Scarlett Johansson aunque no haya un papel para ella.

DISTRIBUYE GALERNA-QUE LEER. A través de Galerna-Que leer SA, Hay que matarlos a todos, de Pablo Tolosa (Muerde Muertos, 2017) puede comprarse en la cadena Galerna y librerías asociadas, o por intermedio de un sistema de compra directa, escribiendo a malpascal@yahoo.com.ar.


PARA SABER MÁS
www.muerdemuertos.blogspot.com
www.malditosanimales.com.ar



“Mondo cane” pasó por la Feria del Libro de Pilar

MÁSTER OF THE HORROR. Pablo Martínez Burkett presentó Mondo cane (Muerde Muertos, 2016) el domingo 28 de mayo de 2017 en la 1º Feria del Libro Pilar 2017: Libros, Puertas a Otros Mundos. En su fanpage, el autor publicó: “Muy feliz de llevar este manojito de horrores y ciencia ficción oscura al lugar donde vivo desde hace casi 20 años”. La Feria se desarrolló entre el 22 y 28 de mayo en el Predio Piané (H. Yrigoyen y Vuelta de Obligado, Pilar centro).

“Mondo cane” ya está en Moreno

Merced a las mancias de la docente Patricia Moreno, los alumnos de 3º A del Instituto Nuestra Señora de Fátima de Moreno están leyendo Mondo cane (Muerde Muertos, 2017) y pronto su autor, Pablo Martínez Burkett, enfrentará a las bestias secundarias para hablar de monstruos y sobrenaturalezas varias.