MUERDE MUERTOS es una editorial de autores contemporáneos, abocados a la literatura fantástica, el terror, lo erótico y aquellas obras que apuestan a estimular la imaginación.

La Noche de los Muertos Vivos en la 43º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires 2017

PARA AGENDAR: DOMINGO 7 DE MAYO. La Noche de los Muertos Vivos. Editorial Muerde Muertos presenta las novedades de su colección de terror contemporáneo: Mondo cane de Pablo Martínez Burkett y Hay que matarlos a todos de Pablo Tolosa. Con José María Marcos, Carlos Marcos, Fernando Figueras y otros autores del sello. 43º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires 2017. Zona Futuro. De 19 a 20 horas.

“Hay que matarlos a todos”


Hay que matarlos a todos, de Pablo Tolosa (Muerde Muertos, 2017), novela de terror, 140 páginas. Edición: José María Marcos. Arte de tapa: Patricio Graham. Diseño de tapa: Mica Hernández. ISBN 978-987-29741-9-0. Ya disponible. Pedidos a malpascal@yahoo.com.ar. Envíos a todo el país.

UNA SICODÉLICA Y ANÁRQUICA INCURSIÓN LOVECRAFTIANA

Lo primero que leí de Pablo Tolosa fue el cuento de profunda raigambre lovecraftiana “El que habita en las arenas” y, aparte de sus agudas referencias al maestro de Providence, me fascinó su rabiosa y frenética prosa tan actual. 
Hay que matarlos a todos es una novela en apariencia muy diferente, aunque en la misma onda, solo que llevada al paroxismo. 
Podría hablarse de una suerte de literatura explosiva, grotesca, desinhibida, traumática, apocalíptica: una pavorosa mezcla de géneros clásicos como el thriller, el terror o la ciencia ficción, con otros mucho más recientes y desaforados como el splatter, el gore, el cyberpunk, el gorno o la carnography, que si bien no deja de evocar por un lado a los tiernos e implacables freaks de Tod Browning o a las inconcebibles criaturas nauseabundas e impías que merodean al acecho en los libros de HPL o de su ilustre predecesor William Hope Hodgson, es además deudora de los abyectos y espeluznantes engendros posmodernos de todo el cine de Cronenberg o de películas como Alien, The Thing, Hellraiser o incluso Matrix, y también, cómo no, del perturbador creepycrawling del siniestro Charles Manson, del que parece ser una especie de guiño sanguinolento.
“Somos dados en la mano del destino”, parece ser el leitmotiv de esta anárquica y sicodélica incursión en el orgiástico delirio colectivo producido por los explosivos tiempos actuales, cuyo innegable impacto y revulsivo radica tanto en su rico caudal de invención como en la excitante descarnadura, concisión y velocidad con que se narra.
Juan Antonio Molina Foix

PARA AGENDAR: DOMINGO 7 DE MAYO. La Noche de los Muertos Vivos. Editorial Muerde Muertos presenta las novedades de su colección de terror contemporáneo: Mondo cane de Pablo Martínez Burkett y Hay que matarlos a todos de Pablo Tolosa. Con José María Marcos, Carlos Marcos, Fernando Figueras y otros autores del sello. 43º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires 2017. Zona Futuro. De 19 a 20 horas.

En el BAFICI se estrenó el documental “Lai”

En la Sección Noches Especiales del BAFICI se estrenó —el domingo 23 de abril de 2017— el documental Lai sobre el escritor Alberto Laiseca (1941-2016), dirigido por Rusi Millán Pastori.  En su blog, José María Marcos publicó: “Interactuando con queridos amigos, como Julieta Laiseca, Selva Almada, Natalia Rodríguez, Sebastián Pandolfelli y Guillermo Naveira, y con la actuación de Cyrano Guinot, pudimos ver al Maestro en acción: en la intimidad de su taller, narrando “El gato negro” de Poe en Camilo Aldao, desplegando sus teorías sobre el mundo y recordando su infancia. Tras la proyección, Millán Pastori habló de su relación con el autor de Los sorias, respondió preguntas del público, relató cómo durante más de dos años fue un testigo privilegiado de los avatares de la vida del artista y cómo transformó en imágenes su personal viaje al centro del Universo Lai. La proyección fue una ceremonia que contó con la presencia de los integrantes del equipo realizador, Julieta Laiseca (hija del escritor), discípulos de Lai, admiradores y cinéfilos que no querían perderse este acontecimiento. Al finalizar, armamos una foto con algunos de los presentes, que sacó Raquel Buela, antes de que nos terminaran de echar del hall del cine, porque queríamos que aquel momento fuera eterno. ¡Gracias, Rusi, y felicitaciones! ¡Gracias, Lai, por todo!”.

Página/12: Poe, en la Feria del Libro

Por Enrique Medina, Página/12, 5 de abril de 2017

Se sienta a la compu. Mueve el mouse y desaparece el protector de pantalla que guarda las imágenes de sus anhelos inalcanzables dejando ver la partida ya comenzada del Solitario Spider que, ingenuo, él ejerce para escaparle al Alzheimer. Mueve un 5 de corazones debajo del 6. Llena el vaso y bebe. Annabel Lee ha dejado de ser su adorada secretaria y su ayuda-todo-terreno porque él le dijo que tenía necesidad extrema de ella y él ya no aguantaba más. Annabel, casi actriz de teleteatro (le faltó apoyar la mano en la frente), dijo: Jamás imaginé llegar a esto, fui una tonta; luego desenchufó el disco duro extraible, lo metió en el bolso y se fue lagrimeando. El se quedó en babia como buen perdedor: ¿Qué hice? Me convirtió en un perverso porque después de ocho años le dije la verdad. ¿Me cree un dibujo, un cartón recortado, no se ha dado cuenta de que soy un ser humano de carne con debilidades? ¿Acaso alguna vez no tuvimos un roce que no supe fructificar? ¿No es ella uno de mis mejores poemas? ¿Cuando necesitó ayuda no estuve al pie? ¿Acaso no la invité a que me acompañara a Moscú para recibir el Premio-Lenin? En la misma cama exigí, por supuesto. Y sí, se ofendió; y mía fue la culpa. Poe bebe. Camina alrededor del estudio. Relee el papel donde anota las urgencias como le aconsejó el médico: llamar al banco para que le extiendan el límite de sus tarjetas y poder comprar el pasaje en cuotas; ir al supermercado; ir de nuevo a Anses donde lo volvieron loco: ¡Tiene que sacar turno en su computadora!, le escupió el de anteojos negros. Se defendió pero el otro ganó: ¡Llame al 130; y que pase el próximo! Soretes. Nosotros y ellos. Debería escribir un cuento en el que la gente pueda transmitirles una onda eléctrica a los empleados públicos y hacerlos explotar como en las películas de terror; pum, y que se estrellen en el techo como huevos fritos. Se sirve otro vaso. Poe mira el cuervo embalsamado que le mandó el productor y director de cine Roger Corman con un mensaje eufórico al enterarse de que Poe hará un recital siguiendo las huellas de Malcovich, Al Paccino, Depardieu y de Aznavour con sus 93 años… ¡Bienvenido a la jungla!, le escribió Corman en el mail. Pero cuando Poe le sugirió muy tenue alguna propina de las mil películas que hizo con sus cuentos, el otro lo frenó sin piedad: ¡Yo te puse nuevamente en el mercado, gracias a mí saliste del olvido, lo mismo que hizo el cine mudo al desempolvar el Moby Dick de Melville… Silencio de radio, y agregó: ¡Tendrías que prenderme velas gordas!, en vez de ser tan materialista... Aún avergonzado, Poe elige un CD y el estudio se invade con el preludio del primer acto de Tristán e Isolda. Sirve el resto de vino y ve que el vaso se llena de esplendor. Habrá que hacer un esfuerzo y salir a comprar otra botella. Varias, para evitar estas incomodidades. También hace falta algo de comer. Mete la mano en el bolsillo y cuenta los billetes. Se podría vender el placar y la cómoda que ya no se necesitan. Sí, el domingo el camioncito de compra-ventas rondará el barrio. No lo dejaré escapar. Sacude el mouse. Busca poder colocar alguna carta en el Solitario-Spider pero reconoce que está ahogado. Apaga la compu. Quizás Annabel Lee no se sintió bien representada en el poema… Es posible que él haya cometido algún error que ahora se le escapa… Todo es posible… Muchas veces, creído, con ínfulas, uno se suelta feo sin medir consecuencias, y mete la pata. ¡Ah, sí!... Ahora que lo pienso, cuando le dije que su lugar estaba en mi cama, así de una, casi como una orden, pude haberle caído grueso y poco romántico… Ah, también dije la palabra “joder”… Claro… No siempre uno se da cuenta del peso que tienen las palabras… Clarísimo. ¡Tu lugar está en mi cama y no jodas más!... Vaya… Es como decirle al condenado: Rápido al paredón que tengo que fusilarlo de una buena vez… Para todo debe existir estilo y amabilidad. Poe se siente humillado, pero en el fondo sabe que, aún cuando ha sido muy poco caballero, su grosería fue una excusa que ella supo aprovechar para desligarse de él… ¿O no?... ¿Habrá otra oportunidad?... Justo ahora que él había arreglado su nuevo departamento pensando en ella… Suena el teléfono. Atiende. Es el viejo editor que había prometido llamarlo. Ha cumplido y Poe se pone contento. El editor le pregunta si está al tanto de los últimos crímenes cometidos y las manifestaciones de género. Poe se muestra en falta y el editor le cuenta de cuchillos que asesinan mujeres y asesinos que se tiran bajo los trenes furiosos y otro delincuente que en venganza regala bananas con tarántulas escondidas que aparecen sorpresivas cuando la amada infiel pela y muerde. Quiero que escribas estos relatos y los agregues a los que ya me dijiste que has escrito. Los quiero ya porque los pondré en la Feria del libro. Y si nos va bien buscaré un roquero que le ponga música a tus poemas. En una de esas tenemos la suerte de que te ganes un Premio Nobel. Poe sugiere débil: ¿podría tener un anticipo?... El editor es terminante: ¿Vos estás en pedo? Están cerrando fábricas, hay desocupación, y ¿vos querés un anticipo?, no me jodás… Poe siente la palabra “jodás” como un cachetazo, así lo debió sentir Annabel Lee… El editor se despide y cortan. Poe debe salir porque sus contratiempos se están transformando en desvaríos. Bebe lo que ha quedado en el vaso. Sale y cierra la puerta con siete llaves. Piensa que antes de comprar vino, mejor es buscarla a ella y disculparse y pedirle el disco-duro que se llevó en el que están sus últimos cuentos y relatos porque si no tendrá que volver a escribir los cuentos de memoria… Otra cosa que podría hacer es dedicarle el libro que urgente le pide el viejo editor, y en la presentación en la Feria del Libro sentarla a su lado. Quizás Annabel Lee se conmueva… Poe se entusiasma, endereza la espalda y camina con ganas, repitiendo sus versos universales: “Jamás brilla la luna, sin que yo sueñe con la hermosa Annabel Lee”…

Por qué volver a leer a Horacio Quiroga: nueva visita al autor de los cuentos perfectos

En 2017, se cumplen 80 años de su muerte y 100 de Cuentos de la selva, auténtico clásico hispanoamericano; sus relatos formaron a generaciones de escritores y de lectores desde la infancia. Por Daniel Gigena, La Nación, lunes 10 de abril de 2017

Este año se cumplieron 80 años de la muerte de Horacio Quiroga (1878-1937), el escritor uruguayo más argentino que se conozca hasta la fecha. Sus libros de cuentos formaron a generaciones de lectores desde la infancia. ¿Quién no leyó en la escuela primaria Cuentos de la selva y, luego, Cuentos de amor, de locura y de muerte? Del primero de esos libros se cumplen además cien años en 2017. Los narradores de literatura realista y fantástica no pudieron desconocer las reglas, establecidas de manera intuitiva y certera en un decálogo del perfecto cuentista, para convertir relatos en obras maestras. Quiroga introdujo su propia experiencia de vida en las ficciones que escribió en poco más de 30 años.
“Pero lo que se llama ‘vida’ es un efecto de la ficción; Quiroga piensa sus cuentos de monte en oposición al artificio de los otros que se jugaban al desenlace imprevisto de la historia —señala el crítico Osvaldo Aguirre—. En ‘Ante el tribunal’, de 1930, escribió: ‘Yo sostuve la necesidad de volver a la vida cada vez que transitoriamente pierde el arte su concepto; toda vez que sobre la finísima urdimbre de la emoción se han edificado aplastantes teorías’. Quiroga aprendió en San Ignacio ese concepto del arte y tomó al pie de la letra el mandato; más de una vez, según testimonios, hizo largas jornadas en canoa o a caballo sólo para comprobar un detalle o algo que le habían contado. Pero la vida no explica la literatura; es el punto de partida de sus historias, la materia de su imaginación”.

En el canon

La obra de Quiroga integra el canon de clásicos de la literatura argentina y uruguaya. “La lectura de sus cuentos no devuelve ninguna sensación de caducidad, sino de plena vigencia —dice Soledad Quereilhac, investigadora y docente—. Aunque sepamos que sus casi 250 cuentos fueron escritos o publicados en una época distante, entre 1904 y 1928, hay una vitalidad en ellos y una interpelación al lector actual que se renuevan década a década”. Para la autora de Cuando la ciencia despertaba fantasías (Siglo XXI), eso se debe al vínculo que logra Quiroga entre la escritura y la experiencia vital, entre el económico desarrollo narrativo y sensaciones intensas de aventura, terror o muerte en contextos selváticos y urbanos.
“Quiroga distinguió en su obra los cuentos de efecto, derivados de sus lecturas de Poe y de los escritores naturalistas, y las historias a puño limpio, que llegan a su culminación con Los desterrados y son el núcleo de su obra —indica Aguirre, autor de La vanguardia perdida (Ediciones de la Flor)—. Los primeros, que incluyen textos clásicos como ‘El almohadón de plumas’ o ‘La gallina degollada’, han recibido mayor atención de los lectores y de la crítica; los otros decantaron en una especie de estereotipo sobre el personaje de Quiroga”. Allí se esconden claves de la esotérica poética quiroguiana.
Pablo Martínez Burkett es cuentista; en sus relatos, la fantasía también cruza épocas y ámbitos. “Quiroga es uno de los padres del fantástico rioplatense. Sus cuentos parten de una plataforma realista a la que le adiciona esa torsión fantástica que interroga la realidad”. Como muchos, Martínez Burkett leyó en el secundario Cuentos de la selva. “Fue uno de los primeros en recrear el extrañamiento de lo cotidiano, pero con sabor local”, agrega el escritor santafecino.

Un visionario en la selva

Pero Quiroga no fue sólo un narrador de historias truculentas; él ayudó a consolidar un género hoy apreciado por muchos lectores argentinos. Dice Quereilhac: “Quiroga fue uno de los responsables del arraigo y la consolidación de la literatura fantástica en el país, y lo hizo de la manera más eficaz en que pueden darse esos desembarcos genéricos en los países latinoamericanos: reencauzando ciertas convenciones del género, aprendidas mayormente en Edgar Allan Poe y Guy de Maupassant, hacia una sensibilidad y un repertorio de temas locales”.
Quiroga se convirtió, además, en uno de los primeros escritores profesionales del campo cultural rioplatense. “Esa temprana profesionalización dejó marcas en su escritura; lo ayudó a consolidarse, de hecho, como el modernizador de la forma cuento en el Río de la Plata e iniciar una tradición de cuentistas magistrales”, indica Quereilhac. Los escritores de la generación anterior a la de Quiroga, de las décadas de 1880 y 1890, eran médicos o abogados que escribían literatura en sus ratos libres. Quiroga hizo de la literatura una profesión: actuaba en la vida pública y concebía la escritura como un trabajo. “Vivo de lo que escribo. Caras y Caretas me paga $ 40 por página, y endilgo tres páginas más o menos por mes. Total $ 120 mensual. Con esto vivo bien”, se lee en la correspondencia del escritor publicada por Losada.
A la modernización del cuento se suma otro rasgo fundamental, que asomó en relatos como “La insolación” (1908) y se consolidó con eficacia en Los desterrados (1926): la representación literaria del monte chaqueño y de la selva misionera, espacios que tenían escaso protagonismo en una literatura nacional dominada por el tándem campo pampeano y ciudad. “Quiroga imprimió sobre esa naturaleza brutal una mirada sobrenatural, con tintes decadentes y oscuros propios de lo fantástico y el terror, provenientes de su inicial sensibilidad modernista”, observa Quereilhac.
Dos obras reúnen la literatura de Quiroga: Todos los cuentos (Fondo de Cultura Económica, Archivos, 1996) y Obra completa (Losada, 2002-2007), ambas coordinadas por Jorge Lafforgue, en las que participaron también Napoleón Baccino Ponce de León y Pablo Rocca. Quedan aún por explorar sus colaboraciones periodísticas, no ficcionales, que fueron muchas.

Se dijo de él

—“Hay muchos textos de Quiroga que no se parecen a los cuentos tradicionales; es ahí donde su obra abre puntas interesantes hacia nuevas formas literarias”. Juan José Saer
—“El hecho de que Quiroga se radique en la selva misionera debe ser visto como un modo de renovar su literatura. La selva es un espacio atractivo para su imaginación”. Ricardo Piglia
—“Si ha leído a Sherwood Anderson, algo de ese vagabundeo aventurero se descubre: saberes concretos que se encuentran en los lugares y las sustancias que la literatura no ha tocado”. Beatriz Sarlo

“Mondo cane” en el Encuentro de CF Pórtico III

Entre el viernes 31 de marzo y el sábado 1º de abril de 2017, en el edificio central de la Facultad de Ingeniería (UNLP) —calles 1 y 47, ciudad de La Plata— se realizó el Encuentro de Ciencia Ficción Pórtico III. El primer día, Pablo Martínez Burkett brindó la ponencia “Malos eran los de antes” y presentó Mondo cane (Muerde Muertos, 2016). ¡Felicitaciones a todo el equipo de Pórtico III por este gran encuentro que se consolida cada año! Aquí algunas imágenes.

“El matadero” de Echeverría por Alberto Laiseca

Alberto Laiseca (1941-2016). Foto: Pablo Piovano.
El suplemento Radar de Página/12 publicó el domingo 26 de marzo de 2017 la conferencia que Alberto Laiseca brindó en Biblioteca Nacional sobre El matadero de Esteban Echeverría (1805-1851) en un ciclo del 2007. "En esta conferencia yo me propuse fundamentalmente una cosa: ser justo. Exaltar a Echeverría en lo que debo exaltarlo, pero también reparar algunos errores históricos que cometió. No se puede hablar de El matadero, de Echeverría, sin referirse también a la tragedia de los negros (y principalmente las negras) en la República Argentina. Vamos entonces a hablar de una obra maestra pero también de una tragedia maestra", comienza diciendo Alberto Laiseca (1941-2016) en un texto que puede leerse completo en la edición online de Página 12 junto a un reportaje de Ángel Berlanga.

13 Historias de Terror y un Gato Negro

Carlos Marcos, José María Marcos y Fernando Figueras.
El sábado 18 de marzo de 2017 se concretó una nueva edición de La Noche de las Librerías. En El Gato Negro (Corrientes 1669, CABA) se llevó a cabo el evento 13 Historias de Terror y un Gato Negro, con la participación de los muerde muertos José María Marcos, Carlos Marcos, Fernando Figueras, quienes leyeron junto a Mariana Enriquez, Horacio Convertini, Gastón Intelisano, Matías Bragagnolo, Martín Sancia, Sebastián Pandolfelli, Gilda Manso, Valentina Vidal, Kike Ferrari, Juan Guinot,  Jerónimo Tosi y Gonzalo Unamuno. La coordinación estuvo a cargo de Rita Zanola y Alejandro Alen Vilas. Organizó: BlackBlood.
Alejandro Alen Vilas y Mariana Enriquez.
Horacio Convertini.

Homenaje a Laiseca en La Noche de las Librerías

Juan Guinot, Sebastián Pandolfelli, Odiseo Sobico, Selva Almada,
Marcelo Guerrieri y Guillermo Naveira. Foto: Paula Brecciaroli.
En el marco de La Noche de las Librerías, La Coop (Bulnes 640) y Espacio Moebius (Bulnes 658) homenajearon al escritor Alberto Laiseca (1941-2016) con una lectura pública de pasajes de su novela Los sorias. Fue el sábado 18 de marzo de 2017.

“Mondo cane” en el Ciclo Inconsciente Cultural

Pablo Martínez Burkett leyó en el Ciclo Inconsciente Colectivo, organizado por Dolores Reyes. En su fanpage, el autor de Mondo cane señaló: “Muchas gracias, Dolores Reyes, por la invitación. Muy enriquecedora la lectura de los colegas y las canciones de gente tan talentosa. Muchas gracias por toda la onda. Todavía perdura en mi corazón el eco de las devoluciones de la gente que estuvo escuchando”. Fue el sábado 18 de marzo de 2017 en la Casa de la Cultura Popular Diego Maradona (Perón 975, Haedo).