MUERDE MUERTOS es una editorial de autores contemporáneos, abocados a la literatura fantástica, el terror, lo erótico y aquellas obras que apuestan a estimular la imaginación.

Perfil: Victoria regresa al pueblo

Reseña de Viaje al principio de la noche de Alejandra Tenaglia (Muerde Muertos, 2018) | Por Mariano Buscaglia| Perfil | Suplemento Cultura | Domingo 16 de junio de 2018

Alejandra Tenaglia debuta en la literatura con una novela que transita varios géneros. Va de lo claramente autobiográfico a lo histórico y el thriller. Tenaglia despliega muchos recursos para conseguir que esa variedad de herramientas literarias no se transformen en una cacofonía sin armonía alguna. El libro mantiene el ritmo en todo momento, deteniéndose en los detalles sórdidos de un pueblo del interior del país, donde el tiempo y, sobre todo, la vida de sus habitantes parecen haberse cosificado para siempre. Lo que Victoria Tell, protagonista de la novela, percibe como un museo abandonado.
La mujer regresa al pueblo luego de haberse establecido durante diez años en Capital Federal. Ese exilio es consecuencia de una tragedia familiar y de fantasmas personales que la atormentan. Pero la enfermedad de su madre la obliga a volver a su pueblo y a enfrentarse a un pasado que consideraba enterrado. En ese reencuentro la protagonista sostiene: “le temo al pueblo, a su condición de cofre, a su posibilidad de encerrarme”. Releyendo sus diarios personales y los escritos de su juventud, Victoria comienza a digerir y a expulsar eso que la había mantenido en un estado de apatía depresiva durante una década. El regreso, en realidad, la conmina a superar el miedo que la atenazó siempre. Es en ese pueblo sin vida donde Victoria reconstruye su existencia, sirviéndose para eso de los fragmentos y pistas que dejó tras de sí.
Viaje al principio de la noche es un excelente debut que se ralentiza por algunos excesos en la inserción de largos exordios históricos y de algunos experimentos poéticos que no terminan de cuajar. Sin embargo, la novela mantiene en vilo y el desenlace justifica las aparentes vaguedades del comienzo del libro.

“Viaje al principio de la noche” se presentó en Chabás

En la Biblioteca Popular Chabás (Provincia de Santa Fe) se presentó la novela Viaje al principio de la noche (Muerde Muertos, 2018) de Alejandra Tenaglia, el viernes 15 de junio de 2018, en el marco del Día del Escritor y el 38º aniversario de la institución (15/06). Ante un cálido público, Alejandra habló de su libro con Marcia Godoy, y se proyectaron mensajes de Enrique Medina (autor del prólogo) y de los escritores y editores Carlos y José María Marcos. En su Facebook, Tenaglia señaló: “en el aniversario de la querida Biblioteca Chabás y en el Día Nacional del Libro, tuve la suerte de poder presentar mi primera novela Viaje al principio de la noche, publicada por Editorial Muerde Muertos de Carlos y José María Marcos. Una sensación inenarrable, saber que ahora también está mi libro en los anaqueles de ese lugar que nutre mis lecturas desde hace unos 30 años. Agradezco a todos los que acompañaron ese momento, traté de decírselos personalmente porque soy una convencida de que al discurso hay que acompañarlo con el cuerpo que tanto sabe del sentir. Marcia Godoy, un lujo de compañera. Luciana Bouvier, una librera de las que mucho necesitamos los escritores. Mi madre Marta Re, una ladera indispensable. Jésica Roldan, mi RRPP indiscutida. Murat Decoración de Eventos (Georgina Lucero), ambientando. Toda la gente de la Biblio, desde las bibliotecarias hasta la comisión, bancando. Mis editores y mi maestro Enrique Medina, presentes a pesar de la distancia. La Comuna y quienes conforman la Secretaría de Cultura, facilitando y acompañando el evento. Y los lectores, completando el círculo que abrimos quienes escribimos, para que pueda propagarse en espirales infinitos. A todos, ¡gracias! Me sentí muy feliz y sumé energía para seguir este viaje”.
 

Enrique Medina habló con Osvaldo Quiroga sobre “Strip-tease: traducción visual” y “Casta Murana”

Osvaldo Quiroga entrevistó al escritor Enrique Medina por la salida de sus nuevos libros: “Strip-tease: traducción visual” (Muerde Muertos, 2017) y “Casta Murana” (Galerna, 2018). En el Programa “Solo de Noche”, Radio Cooperativa AM 770. Sábado 2 de junio de 2018. Agradecemos a Osvaldo Quiroga la cálida charla y compartimos aquí el audio completo.

Sepulcrales (II) en Utopía Resto Bar

Con la presencia de los sellos Ignotas, De la Fosa, Oráculo, Cineficción y Muerde Muertos, tuvo lugar Sepulcrales II en Utopía Resto Bar del Bauen Hotel Coop (Callao 360, CABA). En la foto se encuentran: Walter Pérez Blanco, Sergio Salgueiro, Darío Lavia, Daniel Lanark, Mariano Buscaglia, Kike Phantasmo, Fernando Farías, José María Marcos, Gonzalo Ventura y Alan Souto, entre otros.

“El fantasma del rosario” viaja a Moreno

Por iniciativa de la profesora Patricia Maidana, en el Instituto Nuestra Señora de Fátima de Moreno leerán la novela de suspenso y terror El fantasma del rosario, de Marisa Vicentini, editada por el sello Muerde Muertos.

El ensamblaje de la oscuridad

Reseña de Viaje al principio de la noche, de Alejandra Tenaglia (Muerde Muertos, 2018). Novela, 240 páginas. Escribe Fernando Farías para La Palabra de Ezeiza

La editorial Muerde Muertos sigue presentando voces jóvenes de la literatura argentina y, en esta ocasión, publicó Viaje al principio de la noche, la primera novela de Alejandra Tenaglia (1976).
La autora cuenta con una extensa trayectoria en el periodismo regional, habiendo fundado El Observador de Chabás (Santa Fe), además de haber colaborado en publicaciones de Rosario y localidades vecinas. En el campo literario, desde hace una década cuida las ediciones del escritor Enrique Medina, prologuista de la presente edición y autor, entre otros títulos, de las célebres novelas Las tumbas, El Duke y Strip-tease (esta última, objeto de homenaje del sello Muerde Muertos que publicó una traducción visual con la participación de cuarenta ilustradores).
La novela relata el regreso de Victoria Tell a su Sauce natal. Habiéndose recibido de profesora de Historia, Tell dará clases en la escuela local y se reencontrará no sólo con caras conocidas, sino también con asuntos que creía enterrados en el más profundo olvido. El pasado irá reapareciendo en escritos que dejó en un arcón. Un diario personal, poesías y apuntes serán parte del material pretérito que se mezclará con sus clases de Historia y sus colaboraciones en la prensa de Sauce.
A través de un planificado ensamblaje —que incluye un relato en tercera persona y un monólogo interior—, la novela nos ofrece un personaje de múltiples dimensiones, que habla hasta en sus silencios. El título es toda una declaración y remite a Viaje al fin de la noche, de Louis Ferdinand Céline. Este “viaje” de Tell va tras las pasos de Céline y Medina, apostando a una trama mínima donde lo central es el perfil psicológico de la protagonista, quien deberá hacer un largo periplo para entender dónde comenzó “la noche” que empaña su presente.
De ritmo pausado y cargado de detalles, la novela irá sembrando pistas que eclosionarán en los tramos finales de una travesía elogiada por Enrique Medina, quien augura que estamos ante un prometedor comienzo en el universo de las letras. +Info

Abominaciones varias: el terror literario de Pablo Martínez Burkett analizado en México

El escritor argentino (Santa Fe, 1965) es el inaugurador de la literatura zombie contextualizada en el México prehispánico con su relato “El embuste de Oxlahontikú”. Escribe: Ricardo Rincón Huarota para Globedia de México (*)

La literatura fantástica rioplatense

En los años setenta del siglo pasado, el escritor argentino Julio Cortázar se preguntaba por qué en la zona del Río de la Plata se había desarrollado con gran fuerza la literatura del género fantástico —terror, ciencia ficción y fantasía—, mediante la pluma de excelsos escritores argentinos y uruguayos.
Después de un concienzudo análisis, Cortázar bien a bien no supo hallar la respuesta de tal florecimiento literario (inaugurado, de acuerdo con el crítico Paul Verdevoye, a finales del siglo XIX), pero apostó por dos explicaciones: una de ellas era simple y sencillamente el azar y, la otra, al gusto por lo “gótico” que tenían los escritores rioplatenses, derivado de la influencia de reconocidos autores clásicos como Edgar Allan Poe, Robert L.Stevenson, Ambrose Bierce y otros.
La proclividad por los temas fantásticos no se circunscribía a una burda imitación de esos admirados maestros, sino a una auténtica reformulación de sus cánones y enseñanzas, lo que generaría el nacimiento de una literatura fantástica típicamente rioplatense. Así, esta abrevaba de lo más granado de los autores del género a diferencia —de acuerdo con el propio Cortázar— de otras regiones donde se consumía un tipo de literatura más primaria que subyugaba a literatos y lectores.
No es este el espacio para debatir los distintos puntos de vista del llamado Gran Cronopio, pero lo que sí quisiera destacar es cuánta razón tenía cuando reconocía la existencia de una pléyade de magistrales escritores del género fantástico, tales como Leopoldo Lugones, Horacio Quiroga, Bioy Casares, Jorge Luis Borges, entre otros muchos más y, que por fuerza, habría que añadir a Julio Cortázar a la extensa lista.

El fantástico argentino hoy

En la actualidad, hay varios escritores rioplatenses herederos de esa dinastía que he seguido de cerca ya que continúan interpretando de manera muy particular lo fantástico, pues ahora lo contextualizan con temas como el entorno político, el ambiente urbano y la vida cotidiana.
Asimismo, es de hacer notar que algunos autores argentinos sienten una fascinación especial por las grandes civilizaciones prehispánicas que florecieron en nuestro continente. Cabe destacar que el mismo Cortázar vio en el mundo azteca material susceptible para sus relatos cortos tales como la “Noche boca arriba” y “Axolotl”, obras que nos remiten respectivamente a dos elementos propios de México: a la sacralidad prehispánica y al ajolote, una especie endémica de la región lacustre del Valle de Anáhuac.
Dentro del grupo de escritores sudamericanos que he tenido la oportunidad de leer con mucho interés destaca Pablo Martínez Burkett (Santa Fe, Argentina, 1965) quien ha desplegado su actividad básicamente en la creación de ficciones breves dentro del rico filón de la literatura fantástica, además de haber incursionado, precisamente, en temas de corte prehispánico. Escribe historias donde lo cotidiano se vuelve siniestro y tiene tres libros de cuentos de su autoría: Forjador de penumbras (2011), Los ojos de la divinidad (2013) y Mondo cane (2016). Ha publicado en antologías y revistas y ha obtenido diversos premios literarios.  (Al final de este texto se pueden encontrar las ligas a los cuentos que se harán referencia en esta reseña, así como a la dirección electrónica del blog del autor).

Microficciones

¿Por dónde comenzar a diseccionar el quehacer literario del autor? A mi juicio, primero que nada, hay que ir a sus microficciones, esos minúsculos relatos cargados de horrores para provocarle al lector asombro y repugnancia sin necesidad de que los personajes acaben con los intestinos de fuera; a decir del propio autor:
Prescindo bastante de la sangre y apelo más a intentar ese miedo que nos asalta cuando de noche sentimos un ruido extraño y, sin importar la edad que tengamos, nos hace taparnos con las sábanas. Mi aspiración es retratar cuando lo cotidiano se vuelve ominoso, amenazador y aterroriza. Siempre ando intentando la torsión fantástica de lo real para volverlo horroroso pero apelando a los horrores personales de cada quien. En alguna reseña alguien escribió que le pongo letra a las pesadillas.
Para muestra de lo dicho pueden citarse sus relatos “La ciudad del silencio” y “La dosis” cuyo protagonista en ambos es el Dr. Miles Burford, un científico sin escrúpulos que a través de abominaciones varias —frase utilizada por el autor en el primer cuento y que sirvió para dar título a esta reseña— no tiene cortapisa ética alguna para la realización de sus experimentos en seres humanos. La cualidad de estas narraciones es que si bien son una unidad en sí mismas, al mismo tiempo son complementarias.
Otro mérito es que el autor aplica de manera contundente, en tan poco espacio, los requisitos que demanda el género cuentístico; esto es, los fundamentos literarios creados hace casi dos siglos por Edgar Allan Poe, referentes a suceso único, brevedad, tensión, clímax y final sorpresivo, aspecto este último que cumple casi de manera religiosa en cada una de sus creaciones. Esto nos muestra el sello del autor, un estilo claramente definido que está presente en casi todos sus cuentos, desde las microficciones hasta en los relatos más extensos.
Dentro de la misma categoría de microficciones se encuentra “El retorno de la crisálida” un cuento de vampiros que, sin caer en los clichés que han desgastado al género, logra enganchar al lector que bien a bien no sabe qué es lo que está pasando en un quirófano en la fase previa a la operación de una mujer que es acompañada por su hija. El sentimiento de desesperante incertidumbre a la que nos somete el autor es altamente recompensado en el último párrafo del cuento cuando nos asesta, a través de imágenes inesperadas y aterradoras, las verdaderas razones por las cuales era necesaria esa cirugía que se practicaría en la clandestinidad del mercado negro de órganos.
La fina repugnancia ­del cuento —en este caso vale el oxímoron—, me hizo recordar aquel magnífico relato de la célebre escritora británica Tanith Lee, titulado Nunc Dimittis, en que de manera elegante la autora da un interesante twist a los clásicos cuentos de vampiros.
Otro ejemplo de microficción con la indudable impronta de Martínez Burkett es “El payé” (que significa hechizo en lengua guaraní), donde una mujer acude con una curandera para la realización de un conjuro que haga regresar a su marido ausente. La narración es cerrada con broche de oro pues su final sorpresivo se nos queda en la cabeza durante horas tan sólo de imaginar los escalofriantes eventos que, sin ser mencionados por el autor, se desenvolverán cuando surta efecto el payé. En este sentido, es doblemente meritorio este relato ya que si bien el cuento tiene remate, al mismo tiempo queda abierto para que el lector fantasee conforme a sus propios terrores internos.
En “Un extraño caso de espejismo en la Laguna Epecuén”, microficción que continúa con la saga de los científicos locos —en esta ocasión, el Dr. Halibert  Webber—, un hospital abandonado y un cementerio enmarcan los experimentos siniestros que realiza el galeno. Como en las ficciones anteriores, la estructura del relato cuenta con las pautas características del género y cumple con la misión de crear tensión y coronar la historia con un final inesperado que acaba descolocando al lector.
Otros casos de narraciones breves son “Perfidia circular” y “Anomalía teológica” que, a diferencia de los cuentos anteriores, nos remiten directamente a la civilización prehispánica que se desarrolló en Mesoamérica. A reserva de que más adelante trataré de manera más detallada el interés de Martínez Burkett por las culturas precolombinas, es necesario destacar que en estos dos cuentos se hace palpable el profundo conocimiento del autor por la historia y cosmovisión indígenas. Hace gala del manejo de fuentes etnohistóricas, de vocablos y conceptos de la cultura azteca y de la ritualidad inherente a los sacrificios humanos. Muy recomendables ambas microficciones que tienen además un alto vuelo literario.

Relatos

Ahora, abordaré tres cuentos con mayor extensión que me parecen significativos en la obra del autor. El primero de ellos “Regreso a Los Perales” da cuenta de un episodio militar de la historia argentina, cuyos protagonistas fluctúan entre personajes históricos y seres ficticios. Este relato muestra la habilidad del autor no sólo como contador de historias sino como un avispado explorador que sabe escudriñar en eventos históricos para transformarlos en ficciones creíbles. Lo interesante es que la extrañeza de este texto radica en que el autor nos va llevando por una senda que en primera instancia parece ser una historia lineal de tipo costumbrista pero que a mitad del relato, sin apenas darse uno cuenta, pasa a ser una trama onírica. Es decir, existe una línea divisoria imperceptible que separa la realidad del sueño y lo fantástico.
Martínez Burkett, hace gala del manejo de fuentes etnohistóricas, de vocablos y conceptos de la cultura azteca y de la ritualidad inherente a los sacrificios humanos
“El Dios de Piedra Negra” es un relato más extenso que forma parte del primer libro de cuentos del autor, Forjador de penumbras (2011), cuyo protagonista es Johann Nepomuceno Sepúlveda, un reputado pero afligido catedrático de una universidad ficticia. Como ya fue mencionado, encontramos en este relato de Martínez Burkett su interés por las culturas mesoamericanas (específicamente por la azteca y la maya) y diversos guiños con un buen número de episodios de la historia oficial sobre los estudios del México prehispánico.
Por ejemplo, durante el relato alcanzo a vislumbrar, evidentemente reformulados, ecos de la infructuosa búsqueda de los restos del último emperador azteca, Cuauhtémoc, por parte de una comisión investigadora nombrada en 1949 por el gobierno del presidente Miguel Alemán. Este hecho —que resultó ser un auténtico fraude dado que los supuestos huesos del Huey Tlatoani mexica encontrados en Ixcateopan eran en realidad los de ocho personas, incluidos los de una mujer—, forma parte del anecdotario de nuestra historia patria que intentaba, por decreto, dar un uso político a investigaciones pseudo científicas y arqueológicas. La historia de Martínez Burkett gravita en estos términos pues el uso ideológico de un numen prehispánico, el Dios de Piedra Negra, será la clave que determine el destino del protagonista del cuento.
Asimismo, observo que el autor pone al servicio de la narración su competencia y  entendimiento de la mitología mesoamericana. En efecto, en la escena central de la historia, al atribulado profesor Nepomuceno le entregan un paquete de materiales que ponen en entredicho las teorías acerca de “El Dios de Piedra Negra”, que por tantas décadas ha defendido y que forman parte de la historia oficial. A través de una serie de fotografías, el erudito (alter ego del autor) logra desentrañar una historia distinta a la conocida, misma que es explicada desde las concepciones míticas mesoamericanas, de entre las cuales detecto la del ciclo mítico de Quetzalcóatl. No quiero espoilear el cuento de Martínez Burkett por lo que dejo al lector sumergirse en esa trama que tiene una buena carga de misterio, suspenso, tensión y, sobre todo, un final intrigante.
Dejé para el final el análisis del cuento “El embuste de Oxlahuntikú”, publicado en la colección El libro de los muertos vivos. Cuentos de zombies (Argentina, 2013), en virtud de que a mi juicio contiene una importancia capital: sin temor a equivocarme, es la obra literaria que inaugura los relatos de zombies contextualizados en el México prehispánico.
Literatura sobre muertos renacidos que infectan a seres vivos y se alimentan de carne humana hay por montones y esto ha llevado al género a que se ridiculice a sí mismo con historias disparatadas. En su cuento, Martínez Burkett se aleja de la superficialidad y la trivialización y construye un andamiaje argumentativo con base en sus conocimientos en la historia y la religión mesoamericanas, el manejo de fuentes etnohistóricas de primera mano y, por supuesto, en su buen quehacer literario.
El autor aplica la técnica literaria de la caja china, pues en realidad la narración contiene tres cuentos relativos a tres temas que al final se entrecruzan, a saber:
1) El interés obsesivo del científico Lorenzo Aguirre o Larry of Burghley (otro alter ego del autor y acrónimo de Harry Burkett), por una pandemia que quedó registrada en un manuscrito maya.
Como en “El Dios de Piedra Negra”, en este cuento Martínez Burkett nuevamente le otorga el protagonismo a una autoridad en el campo científico, quien se adentra en el conocimiento de una rara enfermedad sucedida en tiempos precolombinos y cuyo registro quedó plasmado en un manuscrito maya, el conocido Códice Grolier. El interés de Aguirre por este suceso es lo que empuja la historia hacia adelante.
2) El hallazgo, en el fondo falso de un baúl del siglo XVI, de la carta de relación de un fraile franciscano dirigida al rey de España, en la que daba cuenta de eventos escalofriantes provocados por un aparente brote epidémico en tiempos de la conquista en el área maya.
El contenido de la carta del fraile encontrada en el arcón es, en sí mismo, el cuento de zombies, pues describe escenas claramente identificadas dentro del canon literario y cinematográfico de los muertos vivos, en donde las infecciones de las hordas zombies —indígenas mayas—, son transmitidas a los humanos —conquistadores españoles e indios aliados—, a través de mordeduras, mutilaciones y ataques en jauría, que se suceden en una ciudad maya de lo que es hoy la Península de Yucatán.
Debo señalar al calce que mi campo de estudio es la historia y la arqueología por lo que inevitablemente estoy habituado a la consulta de fuentes históricas de primera mano. Al leer las descripciones de la carta del religioso (que evidentemente son un constructo literario de Martínez Burkett), confieso que por momentos  perdía la noción de si se trataba de un documento ficticio o real pues guarda gran semejanza con el vocabulario, los modismos y el tipo de redacción correspondientes al siglo XVI y que utilizaban frailes como Diego Durán, Bernardino de Sahagún o Diego de Landa en sus crónicas de evangelización, así como militares tales como Bernal Díaz del Castillo y Hernán Cortés en sus testimonios escritos sobre la conquista de México. En otras palabras, la información contenida en la carta del fraile, y que propiamente es el cuento de muertos vivientes, es una creación del autor quien de esa manera, con el estilo en que se redactaban las cartas en el  siglo XVI, se provee a sí mismo de un testimonio documental (ficticio) que soporta y da vida a su historia de zombies.
3) Las visiones alucinatorias del científico bajo los efectos de sustancias psicotrópicas.
Esta parte del relato opera como un reflejo de la crónica descrita en la carta de relación del franciscano ya que el protagonista, Aguirre, de manera onírica reproduce los sangrientos enfrentamientos entre conquistadores e indígenas zombies en las selváticas tierras mayas, pero vistos desde la perspectiva de un “viaje” fantasmagórico al que es inducido de manera subrepticia. Es decir, es un efecto espejo de lo sucedido por lo relatado en la carta.
Para finalizar, considero que este cuento abre nuevas perspectivas al género de zombies, pues la historia y la cultura mesoamericanas han sido poco exploradas por los literatos interesados en esta temática. Asimismo, es posible encontrar en este relato un sinnúmero de pequeños homenajes a los creadores y realizadores del fenómeno zombie, tanto en la literatura como en el cine, que sin lugar a dudas el lector descubrirá a medida que se adentre en los pormenores de la narración.
Por último, como mencioné al principio, diversos autores argentinos contemporáneos han incursionado de manera muy significativa en temas propios de nuestro pasado precolombino y otro de esos orfebres de las letras es un joven y prolífico escritor residente de Bahía Blanca, Patricio Chaija, a quien se dedicará la próxima entrega de esta serie de reseñas.

Referencias:

Cuentos
“La ciudad del silencio”
“La dosis”
“El retorno de la crisálida”
“El payé”
“Un extraño caso de espejismo en la Laguna Epecuén”
“Perfidia circular”
“Anomalía teológica”
Blog
Pablo Martínez Burkett

(*) Ricardo Rincón Huarota (ciudad de México, 7 de noviembre de 1963). Arqueólogo especializado en religión prehispánica y escritor. Ganador del Premio Nacional de Ensayo sobre la Huaxteca (2016), con la obra Presencia de Tlazoltéotl-Ixcuina en la Huaxteca prehispánica, organizado por el Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes y la Secretaría de Cultura Federal.

Muerde Muertos Clásico y Moderno: Enrique Medina y Alejandra Tenaglia en la 44º Feria del Libro 2018

Christian Mallea, Mariano Buscaglia, Darío Lavia, Patricia Benedicto
Vives, Carlos Marcos, Maru Ceballos, Enrique Medina, Diego Axel
Lazcano, Alejandra Tenaglia, Jorge Mallo y José María Marcos.
En la 44º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires 2018, los hermanos Carlos y José María Marcos presentaron la charla Muerde Muertos Clásico y Moderno, que contó con la presencia de Enrique Medina (autor argentino consagrado, con más de 35 títulos publicados, a quien homenajearon con la traducción visual de Strip-tease, de cual participaron 40 artistas visuales) y Alejandra Tenaglia (a quien publicaron su primera novela Viaje al principio de la noche). El encuentro tuvo lugar en el Espacio Zona Futuro, el jueves 10 de mayo de 2018, y en la ocasión, Medina y Tenaglia hablaron de sus obras, el oficio de la escritura y su relación con la literatura argentina. Se proyectaron dos videos producidos por Carlos Marcos. Entre los asistentes estuvieron presentes algunos de los ilustradores de la traducción visual de Strip-tease: Darío Lavia, Maru Ceballos, Diego Axel Lazcano, Balaoo, Patricia Benedicto Vives, Jorge Mallo y Christian Mallea. También nos acompañaron los artistas plásticos Jesús Marcos y María Sola; los escritores Fernando Figueras y Marcelo Guerrieri, integrantes del sello Muerde Muertos; Mariano Buscaglia (Ediciones Ignotas), Nélida Álvarez, Lucrecia Rago, Sebastián Muape, Javier Martínez, Ricardo Morelli, Gabriel Bianco, Salvador Marcos, Andrea del Giorgio, Marta Re y Jésica Roldán. Agradecemos a todo el equipo de Zona Futuro (Esteban Castromán, Iván Moiseff, Lorena Iglesias, Giselle Hidalgo, Jonathan y Aylén) por programarnos una nueva temporada, a Raquel Buela por la asistencia general, a Fernando Figueras por las entrevistas previas, a Fernando Farías (encargado de la venta de libros), a los autores y al entusiasta público que nos acompañó. El evento estuvo filmado por Daniel Canziani y en breve lo subiremos a las redes sociales. Compartimos aquí una selección de fotos.
Participaron de Strip-tease: traducción visual: Antonio Seguí, Juan Carlos Virgilio (Carpincho), Geraldine Guterman, Darío Lavia, Gustavo Nemirovsky, Ana Vargas, Naty Menstrual, Christian Mallea, Lara Silisque, Alejandro Kaplanski, Esteban Serrano, Balaoo, Roly Schere, Demián Rugna, Dr. Mateo, Diego Axel Lazcano, Milio, Nicolás Prego, Renée Cuellar, Claudio Mangifesta, Arturo Desimone, Paloma Grillo, Esteban Sterle, Gisela Aguilar, Jorge Capristo, Hernán Conde De Boeck, Patricia Benedicto, Carolina Krupnik, Leo Batic, Maru Ceballos, Martín Klein, Karen Pacheco Echeverry, María Ibarra, Mauro Gentile, Antonio Barragán, Jorge Mallo, Lautaro Dores, Laura Ojeda Bär, Ezequiel Dellutri y Alejandro Marcos.