Hace mucho frío cuando Artaud el Muerde Muertos es quien sopla | Manifiesto Artaud de Todo

Agustina María Bazterrica recomendó Osario común


Agustina María Bazterrica —autora de Cadáver exquisito y Matar a la niña, entre otros títulos— escribió en sus redes: “Es muy difícil encontrar una antología donde la mayoría de los cuentos tienen un nivel alto. Este es un caso. Muy buenos cuentos de fantasy y horror”. Gracias, Agustina, por la lectura y la recomendación de Osario común. Summa de fantasía y horror, editado por Muerde Muertos en 2013, con selección, introducción y notas de Patricio Chaija; un epílogo de los hermanos Carlos y José María Marcos; y cuentos de Fabio Ferreras, Mariana Enriquez, Pablo Schuff, Pablo Tolosa, Jorge Baradit, José María Marcos, Walter Iannelli, Alejandra Zina, Claudia Cortalezzi, Ignacio Román González, Gerardo Quiroga, Ricardo Giorno, Sebastián Chilano, Gustavo Nielsen, César Cruz Ortega, Alberto Ramponelli y Emiliano Vuela.

2021 | Nueva edición de “Haikus Bilardo”


En el marco del Programa Cultura Solidaria —impulsado por el Ministerio Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la Provincia de Buenos Aires—, Haikus Bilardo (Muerde Muertos) tuvo una nueva edición para ser distribuida durante 2021 en instituciones de la Provincia abocadas a niños/as, jóvenes y adultos/as mayores en situación de vulnerabilidad. Para el programa fueron seleccionados 37 sellos, entre ellos: Muerde Muertos, Agua la Boca, Tren en Movimiento, Mil Botellas, Baldíos en la Lengua, Barba de Abejas, Charco, Club Hem, Diario del Desierto, Cienflores, Lauburu, Tutuca, Monada, El Bodegón, Fa, Taller Estudio, Firpo Casa Editora, Gali Arte Editora, HD, Hincohe, La Bola, La Cebra, Lágrimas de Circe, Letra Sudaca,  Malisia y UMC Ediciones. El resultado de la selección se conoció a a fines de diciembre en el 2020 en la Biblioteca Del Otro Lado del Árbol de la ciudad de La Plata.

Anuncio del plan en la Biblioteca Del Otro Lado del Árbol.

AM 530 Somos Radio | Kriminal Mambo

Ya está online la nueva emisión de Kriminal Mambo del sábado 20-02-21. Agradecemos a Marcelo Rubio, Beto Nacarado, Martín Sancia Kawamichi y todo el equipo por la entrevista en el marco del 10° aniversario de Muerde Muertos. 



CONTENIDO. “Mientras seguimos esperando nuestro turno para la vacuna perpetramos un nuevo ataque radial en el de AM 530 Somos Radio con un nuevo capítulo bodrio sonoro. Y como siempre contamos con cómplices, esta vez fueron: José María Marcos (Muerde Muertos), que estuvo charlando sobre los festejos por los 10 años de la editorial; y Lonny Ziblat (músico nacido en Argentina que construyo una carrera en Holanda). Recordamos a Leopoldo Jacinto Luque, a Chick Corea y continuamos recordando lo nefasto que fue Carlos Menem. Damián Scokin nos cuenta sobre el nuevo ciclo de actividades en la Chas Park University. Barrio Sarmiento no se quedó afuera en la carrera espacial por llegar a Marte, enterate de todos los detalles. La efeméride de una reunión que pudo haber tenido consecuencias para la cultura y otra historia en la vida de esos seres anónimos prestos para dar una mano a quien la necesite...”.

Perfil | El arte de editar literatura


Crédito: Pablo Temes.
Se trate de grandes conglomerados transnacionales o de editoriales artesanales, la pregunta por el cómo se edita literatura es uno de los misterios que anidan en el ecosistema del libro argentino. Estado de situación de un oficio que sigue mutando, condicionado por el contexto histórico y los cambios tecnológicos.

Martín Etchandy | El Arte de Narrar

Martín Etchandy (autor de Estoy harto de que me saquen fotos y Mil veces metí la pata, entre otros títulos) anunció la apertura del Taller de Cuento El Arte de Narrar, con lecturas de Raymond Carver, Roald Dahl, Adolfo Bioy Casares, Silvina Ocampo, María Teresa Andruetto, Pedro Mairal y Juan Forn, entre muchos otros. También habrá propuestas para los que se animen a escribir y compartir sus trabajos. Empieza el 2 de marzo y serán ocho encuentros virtuales. Informes: etchandy@hotmail.com | 291-444-9839.

Página/12 | Conan Doyle y su espejo

Por Enrique Medina | Página/12 | Contratapa | 11 de febrero de 2021
 
A pesar de ser verano, al tiempo se le ha ocurrido otra cosa: llueve y el viento se extiende desprolijo. El Tipo cruza la avenida y entra a la hamburguesería. Pide la promoción de café con medialunas. Le dan la bandeja con el pedido y sube las escaleras con el culo a cuatro manos. Es su desafío cotidiano. Como ve poco y los escalones son negros, es complicado saber dónde se pone el pie. Por eso lo hace de memoria y toreándole al destino. Asciende con la seguridad de Dante Alighieri llegando al Paraíso. Deduce el Tipo que el señor de las alturas está con él, porque su mesa preferida ¡está libre!... La ocupa. Se quita el barbijo y se coloca los anteojos de lectura. Todo bien, salvo el atorrante que siempre llega antes, con el barbijo sucio colgado de una oreja. Al menos los separa la siguiente mesa con el cartel de prohibido. No jode, no molesta, salvo cuando tose, aunque nadie lo mire mal por eso. El Tipo sí lo mira mal; y también le parece mal ser el único que se molesta. No vale decir que se conocen, jamás se han hablado a pesar del tanto tiempo; sí se identifican: casi la misma edad, pelados, algo gordos por la mala comida, vestidos a la buena de Dios. El Tipo revuelve con el palito como si estuviera charlando con la reina de Inglaterra en el Palacio de Buckingham; cuando de la riñonera saca el libro siente la mirada del otro, cosa que le da en el reverendísimo forro; lo mira desafiante justo cuando el otro levanta una bolsa, se rasca la barba, y decide ir al baño. El Tipo termina el café con leche y, sin saber por qué, se compara con el otro; en el cotejo se beneficia, piensa que mucho debe agradecer a pesar de haber tenido una vida de mierda y estar más solo que un hongo solitario. Vuelve el otro y se sienta; tose sin taparse la boca. Un empleado pasa el trapo al piso. El Tipo abre el libro donde ha doblado la punta de la página, lee sin saber lo que lee, entonces mira la calle sin ver lo que ve porque en la mente lo tiene al otro. Nos parecemos mucho, piensa el Tipo, pero al menos yo tengo techo y cama; ¿quién será?; vive en la calle, claro, pero ¿quién será?, ¿un vago?, seguro que no, ¿su historia?, ¿familia, hijos, mujer?, ¿un emprendedor fracasado?, ¿un comerciante que tuvo que cerrar su negocio?, ¿dónde duerme?, ¿y si le duele una muela?... La lluvia se acentúa. Sin querer cruzan las miradas, y el Tipo cree escuchar que el otro le habla, trata de concentrarse en la lectura, mira la tapa: “Clásicos universales, Virgilio, La Eneida”. Lectura obligada para el que termina de leer La Divina Comedia, si no, es como hablar de Don Quijote sin saber quién es Sancho Panza. Lee sin leer. El otro se pone de pie, se cuelga una bolsa del cuello y las otras en cada hombro. El Tipo piensa que la del cuello puede ahorcarlo de tan pesada que es; ¿y va a salir justo ahora que llueve fuerte?, ¿tendrá paraguas?, ¿le doy el mío?, ¿y si es un hijo de puta?, bueno, eso no cambiaría nada... El otro, mientras baja por la escalera, se acomoda el barbijo y va adecuando los hombros al peso de las bolsas; el Tipo imagina que en la espalda carga un cartel que le dice: “Hasta mañana”, o "Mañana nos vemos” o “Nos estamos viendo”... Abre el libro y lee: “Salve, quienquiera que seas. Favorécenos en nuestra desgracia, dinos bajo qué cielos, en cuál comarca de la tierra nos encontramos. Desconocedores del país y de los que lo habitan, caminamos errantes, arrojados aquí por el furor de los vientos y las olas. Numerosas víctimas, inmoladas por nuestra diestra en tu honor, caerán al pie de tus altares”... Y sí, ahora sí, ahora el Tipo sabe lo que está leyendo. Está afirmándose en esta convicción cuando se sienta frente a él, el atorrante con el sucio barbijo colgándole de una oreja. Automáticamente el Tipo se coloca bien el suyo, sin evitar que los bigotes manubrios se le diluyan cual sauce llorón; con un ademán hacia atrás quiere indicarle al atorrante que no tiene por qué estar sentado a su mesa y que hace unos instantes estaba bajando por las escaleras... El atorrante ni se inmuta, lo mira fijo y le guiña un ojo: “¿Vos sos Conan Doyle, no?... El Tipo cambia de color y un escalofrío interior le impide hablar; apenas tartamudea un inaudible “po-li-cía...” El atorrante larga su espiche: “Primero te confundía con el otro farsante de Charles Dickens, pero ahora sí estoy seguro de que sos vos. Porque yo también creo en el espiritismo de Allan Kardec y bien sabés que nos une el aire que respiramos. Me gustó leer tus novelas, sí; también me es simpático que luego de matarlo a Sherlock Holmes porque estabas podrido de él tuvieras que resucitarlo por pedido de tu querida madre, sí; que hayas sido un alcohólico y un depresivo, bien, es cosa tuya; tampoco me importa si plagiaste El Sabueso de los Baskerville y si al pobre tipo que plagiaste, ese amigo tuyo, Robinson, encima le cogías a su mujer, no, no sé, son cosas de la vida; pero sí quiero saber si es verdad lo que se rumorea ahora, de que vos fuiste el verdadero Jack El Destripador, ¿es así?... ¿O es una pista que dejaste simplemente para joder?... El atorrante se coloca el barbijo y el Tipo, horrorizado, cierra los ojos. Cuando los abre ve la lluvia golpeando los ventanales con la violencia de mil arietes. Se gira hacia las escaleras. Nadie. Tampoco están los clientes que ocupaban otras mesas. Se seca el sudor con las servilletas de papel. Le cuesta pero trata de normalizar la respiración. Lee, pero sólo está pendiente de la lluvia. Cierra el libro. Aparece una empleada y le pregunta si quiere una segunda vuelta de café. Dice que sí, y por la ventana que está detrás de ella, ve al otro cruzando la calle sin apuro, como si ninguna lluvia sucediera...

Ciclo 4 Lecturas de Terror | Especial San Valentín


El viernes 12 de febrero de 2021 se llevó a cabo el Especial San Valentín en el marco del Ciclo 4 Lecturas de Terror, con lecturas de Mariana Álvarez, Juan Esteban Bassagaisteguy, Fernando González Oubiña y Giselle Aronson. La presentación y los comentarios estuvieron a cargo de Pablo Martínez Burkett (curador) y Juan Diego Bellocchio. 

Fabián García | “El mundo es un lugar aterrorizante”

Por Juan Carlos Velarde | El Sol de Tampico |  Lunes 8 de febrero de 2021 | Parte 1/2


El escritor argentino publicó en 2019 su libro La lengua de los geckos y en el 2020 formó parte de una antología literaria con su cuento “La otra hermana”.

El narrador argentino, en el 2019 publicó su libro de cuentos llamado La lengua de los geckos (Muerde Muertos), y en el 2020 formó parte de la Antología literaria de la revista La Balandra con su cuento “La otra hermana”. En marzo de este año saldrá a la venta su segundo libro de cuentos, que se titulará No juegues con eso y publicará la editorial M14. La misma editorial publicará, para la misma fecha, una antología de cuentos de horror titulada Vivos de miedo, en la que se incluye un cuento de su autoría.
—¿Quién es Fabián García?
—¡Es una buena pregunta para hacerle a otra gente! Se me hace complicado responderla a mí, porque no sé muy bien quién soy... uno no es el mismo siempre, cambia con el tiempo y es bueno que sea así. Lo que puedo decir es que hoy en día me relaciono mejor con los libros y con las ideas que con el mundo “real”, respecto del que soy bastante pesimista, y que disfruto de escribir cada vez más.
—¿Cuál fue tu primer acercamiento con la literatura?
—Todavía conservo el primer libro que me impactó: “El mundo perdido”, de Arthur Conan Doyle”. Lo leí a los nueve años, una y otra vez, sin agotarme. Creo que esa historia de viajes y dinosaurios me orientó mi interés hacia lo fantástico y lo maravilloso desde un principio. Después vinieron las ediciones baratas de historias de terror o de cowboys que compraba en ferias, y no mucho después, gracias a un profesor, conocí la obra de Borges. Su cuento “La casa de Asterión” me fascinó tanto que llegué a aprenderlo de memoria.
—Al principio de tu carrera como escritor tomaste talleres literarios de poesía. Ahora narras historias de fantástico biológico, como en “La lengua de los geckos”, ¿cómo ocurrió ese salto?
—La narrativa fantástica y de horror siempre estuvo en el podio de mis preferencias. Empecé por la poesía porque en esa época no le dedicaba mucho tiempo a escribir, producir versos me llevaba menos tiempo, por ende no me faltaba nunca material para llevar a clases. Además, me pareció bueno empezar por ahí, por el trabajo sobre la sonoridad, el ritmo, la metáfora, para después aplicar eso a la prosa.
—¿Cómo surgieron los cuentos de La lengua de los geckos?
—A todos los escribí y corregí en el taller literario de Guillermo Martínez, al que asistí durante tres años, por lo que le deben mucho a él. El primero fue “El lápiz” que ya tenía una versión anterior, con un final distinto, y a partir de ahí fueron surgiendo los otros, como encadenados. “El lápiz” es horror realista, pero a partir de la primera versión de “La flor lejana”, que tiene algo de horror cósmico, pero también de humor, me orienté hacia ese lado. Cuando estuvieron listos fue a través de Guillermo, también, que conocí a quien iba a publicar el libro: José María Marcos, de Editorial Muerde Muertos.
—¿La psicología te ha servido para el desarrollo de tus historias?
—Yo estudié Psicología varios años… nada de lo que aprendí ahí me sirvió para nada, confieso. No creo que las teorías piscoanalíticas le sirvan a nadie para escribir mejor, y ni siquiera para entender a la humanidad mejor. Los grandes narradores “psicológicos” como Dostoievski o Chéjov no necesitaron teorías sobre el inconsciente para adentrarse en el alma humana a través de sus personajes. Hay más verdades sobre la humanidad en “Crimen y Castigo”, o en un relato de Saki o de Chesterton, que en diez manuales de psicología.
—¿Consideras que el terror domina al mundo?
—Creo que el mundo es un lugar bastante aterrorizante, y que probablemente va en camino de serlo aún más. Creo que el terror de la vida real no necesariamente adopta formas monstruosas... la estupidez y la ignorancia crean monstruos también. Por eso aunque disfruto, por ejemplo, de las historias de Lovecraft, en las que el mal es algo que viene de afuera, que invade la vida humana, a la hora de escribir no me convence a mí enfocar así las cosas. El Mal ya está en el mundo y somos nosotros mismos: basta leer las noticias para comprobarlo.
—¿Has considerado la posibilidad de explorar otros géneros literarios?
—Sí, por supuesto. De hecho, ahora mismo estoy escribiendo una serie de relatos distópicos e interconectados, que espero que lleguen a formar un libro en algún momento. Tengo una novela inédita también, que aunque explora algunos tópicos que me interesan y tiene bastante de grotesco y de sátira, se mantiene dentro de los límites del realismo. No reniego del calificativo de “escritor de terror” y me importa muy poco la mala opinión que las élites literarias tienen del género, pero no me limito necesariamente a ese campo.
—¿Quiénes son tus autores preferidos?
—Borges es mi preferido, y creo que lo va a ser siempre. El segundo puesto los comparten muchos: Kafka, Poe, Lovecraft, Machen, Saki, MR James, Cervantes, Maupassant, Bioy Casares, Olaf Stapledon, Thomas Ligotti, Bruno Schulz, etc.
—¿De qué forma ha impactado a la literatura de tu país la pandemia?
—Es probable que sea muy pronto para sacar conclusiones respecto de eso. Sí puedo contar que leí en internet algunos cuentos de escritores noveles y advertí una sensación de encierro e incertidumbre que debe tener bastante que ver con lo que pasa. Pero los efectos más duraderos creo que se van a notar más adelante.
—¿Qué opinas de las autopublicaciones?
—Lo que pierde quien se autopublica es el aval de la editora y las facilidades de distribución, pero me parece perfecto que la gente se autopublique, si no encuentra una opción mejor. El hecho de ser publicado por una editorial de cierto prestigio no garantiza calidad... en mi país, a partir de ciertas imposturas político-literarias de moda, te aseguro que no es así en absoluto. Tampoco sostengo lo inverso: moverte por fuera del “sistema” no te va a hacer bueno tampoco.


Fabián García | “No me creo los premios literarios”

Por Juan Carlos Velarde | El Sol de Tampico |  Martes 9 de febrero de 2021 | Parte 2/2

Aunque tiene por costumbre leer a autores de estilos muy diversos, Fabián García prefiere la brevedad intensa del cuento a las derivas de la novela, y a la hora de escribir se inclina por el horror y lo fantástico.
—¿Y de los premios literarios?
—En general no me los creo. Participé de algunos, obtuve menciones, pero no les termino de tener confianza. Y no porque todos estén arreglados de antemano, sino por la misma dinámica de la selección. Por prestigiosos y honestos que sean los jurados de un concurso, estos nunca leen todas las obras: hay un ejército de prejurados que se encargan de seleccionar los veinte o treinta trabajos que van a leer los jurados. ¿Quiénes son esos prejurados? ¿Con qué criterio seleccionan? ¿Envían los mejores textos o los de sus amigos? Eso jamás se sabe.
—¿Se vive de escribir cuentos de terror?
—Por supuesto que no. En Argentina, salvo dos o tres excepciones, nadie vive de la literatura en general, y mucho menos de la de terror. Uno escribe porque lo disfruta, porque quiere compartirlo con otras personas, y eso es todo.
—¿Cuántos libros hay en tu biblioteca?
—Nunca los conté, pero deben estar cerca de los dos mil.
—¿Qué significa para ti la literatura?
—Es mi “zona liberada”, el lugar en el que hago algo bueno con mis demonios internos. Si no escribiera tendría que buscarme un terapeuta, pero son muy caros y en general no sirven para nada. Mejor escribir.
—¿Lees autores mexicanos?
—Confieso que no soy un gran conocedor, pero me encanta la prosa de Juan Rulfo y la poesía de José Emilio Pacheco
—¿Qué prefieres, PDF o libros impresos?
—Aunque leo cada vez más en PDF prefiero los libros impresos, siempre. Me gusta la textura del papel, el crujido de las hojas... compro muchos libros usados en las ferias, a veces son muy viejos, y me encanta encontrar anotaciones y recuerdos (flores prensadas, boletos de ómnibus, etc.) de otros. Si se lo piensa, eso tiene algo de oscuro, porque suelen ser anotaciones y recuerdos de personas muertas.
—¿Crees en los fantasmas?
—No. Creo que hay aspectos de la realidad de los que todavía hay mucho por saber, pero no me parece que el tema de los fantasmas sea uno de esos aspectos.
—¿El escritor de terror nace o se hace?
—Creo que nace cuando uno, más allá de que pueda leer a autores de estilos diversos, se siente especialmente inclinado hacia esa clase de historias, disfruta escribiendo historias extrañas. Hay una predisposición personal, no se puede forzar la elección de un género literario.
—Si organizas una cena con tus escritores favoritos, ¿a quiénes invitarías y por qué?
—El invitado a sentar en la cabecera sería Borges, porque admiro su obra y me gustaría disfrutar de su sentido del humor y su inteligencia. Muy cerca sentaría juntos a HP Lovecraft y a Arthur Machen, y trataría de que discutieran sobre temas literarios. Aunque ambos escribían sobre criaturas malévolas, sé que diferían en cómo se tomaban esos temas. Lovecraft era un ateo y un amante de la ciencia, no creía que cosas como las que escribía fueran posibles... Machen, en cambio, tenía creencias religiosas fuertes y estuvo ligado al ocultismo, por lo que debía creer posibles algunas de las cosas que narró. Sería interesante oírlos hablar del tema, y oír también terciar a Borges, a quien le gustaba mucho Machen, pero no tanto Lovecraft. Invitaría también a muchos otros, a todos los que nombré entre mis preferidos, aunque algunos, como ser Ligotti, no deben ser invitados muy divertidos.
—¿Cuál es tu palabra favorita?
—Inasible.

Sandra Gasparini | 10° Aniversario de MM | “Celebro estos diez años de una de mis editoriales favoritas”


Sandra Gasparini —investigadora, Dra. en Letras (UBA) y autora de ensayos y ficción, entre ellos: Las horas nocturnas. Diez lecturas sobre terror, fantástico y ciencia, recientemente publicado, e integrante de Hombrecitos improvisados de apuro, antología a cargo de Ana Grynbaum— compartió nuestra alegría por la salida de nuevos libros en el marco del 10° aniversario de Muerde Muertos: Desatormentándonos, de José María Marcos; No obstante lo cual, de Carlos Marcos, y Olvidemos todo de una vez, de Fernando Figueras. “¡¡Qué alegría me da ver publicados estos tres librazos de mis queridísimos muerdemuertos!! ¡Gracias, Fernando Figueras, José María Marcos y Carlos Marcos, por esta hermosa novedad en tiempos yermos! ¡Celebro con ustedes estos diez años de una de mis editoriales favoritas!”, destacó Gasparini en redes sociales. ¡Gracias, querida y admirada doctora!

Entre Vidas TV | Olvidemos todo de una vez | Mauro Yakimiuk habló con Fernando Figueras


Para Entre Vidas TV, Mauro Yakimiuk entrevistó a Fernando Figueras a propósito de la salida de su libro Olvidemos todo de un vez (Muerde Muertos, 2020).