MUERDE MUERTOS es una editorial de autores contemporáneos, abocados a la literatura fantástica, el terror, lo erótico y aquellas obras que apuestan a estimular la imaginación.

Enrique Medina ilustrado en el Congreso Azabache

El jueves 28 de noviembre de 2018, durante el primer día del Congreso de Literatura Azabache 2018, José María Marcos presentó la ponencia “La literatura de Enrique Medina. Antecedente directo de Okupas, Tumberos, El marginal y otras producciones” en la Universidad Atlántida (UAA) de Mar del Plata (Arenales 2740).  La conferencia contó con la presencia de las talentosas artistas Laura Stringhini y Alicia Arigós, quienes desarrollaron en vivo una obra inspirada en el autor de Las tumbas (1972). En la ocasión, José María repasó la obra de Medina haciendo hincapié en la película Perros de la noche, dirigida por Teo Kofman y estrenada en 1986, que se basa en la novela homónima de 1978. Brindó un detalle de la gravitación de la obra de Medina en la literatura argentina y se refirió a las conexiones de Medina y Kofman con el realismo popular de Hugo del Carril y la poética del nuevo cine argentino de los 90. Conversó sobre Strip-tease: traducción visual, homenaje a Medina con la participación de 40 ilustradores, editado junto a su hermano Carlos Marcos para el sello Muerde Muertos, Agradecemos a la Universidad y al Festival Azabache por la invitación al Congreso, en especial a Javier Chiabrando y Leonardo Cermelo. Compartimos aquí algunas imágenes tomadas por Raquel Buela.

Ciclo Golos en Puerta Medrano

  • Viernes 7 de diciembre. José María Marcos, Carlos Marcos, Julián Urman, Christian Kupchik, Eduardo Goldman, Gabriela Cabezón Cámara y Yamila Begné leerán en el Ciclo Golos. Puerta Medrano (Medrano 688, CABA). Desde las 20:30 horas.

Muerde Muertos en el Congreso Azabache 2018

José María Marcos presentó la ponencia La literatura de Enrique Medina. Antecedente directo de Okupas, Tumberos, El marginal y otras producciones, en el Congreso de Literatura Azabache 2018, en el SUM de la Universidad Atlántida (UAA) de Mar del Plata (Arenales 240). La actividad contó con pintura en vivo a cargo de Laura Stringhini y Alicia Arigós. En breve: fotos.
Carlos Marcos, Enrique Medina y José María Marcos.

El “Manual de Lai” en la revista Ñ

En la reseña “Una versión masoquista, aunque con cierta ternura” (publicada en la edición N° 790 de Revista Ñ del sábado 17 de noviembre de 2018), Osvaldo Aguirre analiza el Manual sadomasoporno (ex tractat) y lo vincula con otros textos y procedimientos de la escritura de Alberto Laiseca: “El sadomasoquismo porno de Laiseca revela pronto su ingenuidad, su carácter inofensivo (‘en realidad no le dejarás marcas’, advierte), e, incluso, su feminismo. El ‘verdadero amor‘ que exalta con esa designación excluye la violencia y cualquier imposición sobre la mujer. Si bien algunas prácticas le gustan más que otras, lo excitante y lo que atrae en la escena de la sumisión son las figuraciones del poder, una obsesión que se proyecta hacia el conjunto de su obra y al núcleo mismo de su concepción de la literatura”. Gracias, Osvaldo, por la atenta lectura del Manual sadomasoporno (ex tractat) de Alberto Laiseca, a partir de la nueva edición ilustrada por Carlos Marcos, diseño de Mica Hernández, contratapa de Selva Almada y prólogo de los Hermanos Marcos, para el sello Muerde Muertos.

“Manual sadomasoporno” de Alberto Laiseca

Palabras de Ana Grymbaum en la presentación de la reedición de Manual sadomasoporno (ex tractat) de Alberto Laiseca (Muerde Muertos, 2017). Escuela Freudiana de Buenos Aires, 12 de julio de 2018. Publicado en Lissardi&Grymbaum


Lo primero que debo decir sobre el Manual sadomasoporno (ex tractat), de Alberto Laiseca, es que no es un manual. Mucho menos un tratado. En segundo lugar conviene aclarar que —en sentido estricto— no es una obra sadomasoquista. Corresponde establecer, en tercer lugar, que tampoco se trata de un objeto pornográfico.
El Manual constituye una obra literaria, con eso ya es suficiente. Pero además es una obra que, por derecho propio, forma parte del legado de Laiseca. En nada la desmerece el hecho de estar formada por una serie de textos heterogéneos. Los papeles sueltos que están en su origen, con la espontaneidad que implican, le dan un carácter especialmente personal a este libro.

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En honor a la verdad, debo reconocer que el libro tampoco deja de ser un manual sadomasoporno. Como dijo Oscar Wilde —ese autor al que todo intelectual gusta citar, Laiseca incluido—, una verdad artística es aquella cuyo contrario también es cierto. Por eso, el Manual sadomasoporno es y no es, al mismo tiempo, un manual sadomasoporno.
Desafiar al principio de no contradicción permite al narrador el despliegue de las fantasías sexuales más incorrectas que le vienen a la mente. Esta osadía es repetidamente justificada a través de la locura que Laiseca se auto adjudica.
En este punto conviene aclarar que cuando me refiero a Laiseca lo hago en tanto narrador y protagonista, no como persona real en cuya biografía pretendería excavar. A los efectos de esta presentación para nada me interesa la vida del hombre real, sino el personaje que él construyó, y al cual él mismo bautizó Laiseca. Personaje que, además, coincide con la persona del narrador.
Volviendo al tema de la locura —locura tan insistentemente confesada, o pseudoconfesada, a lo largo del libro— aclaremos que no debe confundirse con locura verdadera. El Manual no es producto de ningún desvarío, sino de una forma de escribir conscientemente elaborada. La estética de ese proyecto de escritura fue denominada por su autor como “realismo delirante”.

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Analicemos ahora las paradojas antes enunciadas. Para explicar por qué este libro no es un manual basta con echar un vistazo a cualquier manual BDSM, este por ejemplo. Se titula “Las reglas del juego” y presenta un extenso catálogo de prácticas usuales entre los adeptos a esta erótica. Sobrevolemos el índice: “El arte del spanking —azotar—, uso y tipos de varas, el arte del bondage —restricción del movimiento—, bondage oriental —encordado—, técnicas de autobondage, pinzas, cera caliente, agujas, etc., etc.”.
El libro de Laiseca, en cambio, es un texto absolutamente personal, no contiene recetas excepto en forma paródica, y expresa una sensibilidad cargada de deseo y de angustia.
Pero el Manual no es un manual, fundamentalmente, porque no es un texto instructivo sino literario. De todos modos, puesto que también es un manual, no faltan en él los consejos y las enseñanzas. Por ejemplo: “Un verdadero maestro es aquel que hace trabajar las fuerzas oscuras de una mujer para el placer de ambos” (p. 85). No faltan tampoco, en tono coloquial y arrabalero, los consejos para la vida cotidiana: “La mujer ideal existe. Es la mina que te da bola” (p. 55). O: “En el otro mundo no hay ni tetas ni cerveza. Así que ya lo ves: te conviene conseguirlo todo aquí”. (p. 73).

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Por cierto que el libro está recorrido por una erótica de corte sadomasoquista o —en términos actuales— BDSM. Abundan las referencias al “falso dolor que libera” (p. 85) y a la “falsa humillación” como “teatro del placer” (p. 25). Al igual que la erótica BDSM, el texto de Laiseca ronda en torno a un goce que se define por estar más allá de las formas —supuestamente— habituales de tratar los cuerpos en la escena erótica. Y propone modos de relacionamiento contrarios a la normatividad-heterosexual-androcéntrica-vainilla, por decirlo rápidamente —normatividad mucho más hegemónica una década atrás, cuando el libro vio la luz.
Pero, conjugada con la invocación sadomaso, lo que prevalece en los diferentes textos del Manual es una ética de la incorrección. La forma directa, cruda, de narrar las prácticas sexuales debe su condición de posibilidad a los caminos abiertos por la pornografía. Solo que al calificativo “porno” del título es más adecuado entenderlo en la perspectiva actual, no como “pornográfico”, sino como “pornológico” o “post-pornográfico”.
Laiseca habla de sexo sin tapujos. ¿Por qué cederle tal privilegio al negocio de la pornografía? En el mismo sentido se encuentran las reivindicaciones del actual movimiento posporno, con sus performances provocadoras y la fabricación de pornografía casera.
La post-pornografía apunta a legitimar diverso tipo de prácticas eróticas y promueve la erotización de todo tipo de cuerpos, partes del cuerpo y almas. Se busca el protagonismo de los marginados del deseo mainstream: gordos, discapacitados, viejos, etc. El libro de Laiseca está próximo a este enfoque, especialmente en lo que hace a la edad; iremos hacia esto.

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En el Manual de Laiseca todo el discurso SM y porno desde el principio se tambalea hasta que, sobre el final, el narrador confiesa abiertamente lo que ya había estado adelantando. Cito: “La mayor parte del libro aparenta ser la narración de un tipo que se las sabe todas, hasta que al final vemos que es una historia de amor” (p. 99).
El “tipo que se las sabe todas” da algunas recetas para condimentar, humorísticamente, la imaginación erótica. Pero, siguiendo las pistas ¿podemos leer este libro como el disfraz que permite una confesión…?
¿Cuál es la corriente que da su fuerza y consistencia a esta peculiar obra? Entre variadas referencias literarias, en clave de angustia travestida de humor, asoman algunas sentencias que suenan a verdad subjetiva y dolorosa. Por ejemplo: “El sadomasoquismo es el último refugio de los románticos” (p. 27).
La conmovedora historia de amor del sexagenario protagonista con la joven Florencia se impone más allá de las máscaras monstruosas que visten el texto. Cito: “El nuestro era un encuentro mágico que abarcaba la posibilidad de la mutua redención” (p. 94). Sobre el final del libro el narrador, a cara descubierta, habrá de llorar la pérdida de aquel amor. De esa pérdida culpa a la moral convencional; moral perversa, encarnada en celos y envidias.
A esta altura, debo señalar que el Manual no sólo no es pornográfico, sino que, además, su tema medular no es el erotismo sino el amor. La máscara del monstruo vehiculiza una verdad que se exhibe primero bajo el disfraz del sádico para terminar por revelarse, impúdicamente, como herida sangrante, en una postura “masoquista”. Estamos ante la abertura de esa antigua y eterna herida del amor.
Recuérdese que Laiseca gustaba de llamarse a sí mismo “monstruo”, y en lo posible que también así lo llamaran los otros. Tal vez en consonancia con aquella máxima de El príncipe, de Maquiavelo —también un manual— que aconseja al soberano, cuando no logra ser amado, que busque ser temido —otra forma del respeto.
La escritura del Manual de Laiseca constituye una suerte de venganza. Acto por el cual se reivindica al amor contra aquellas fuerzas que lo ahogaron, ellas sí verdaderamente malignas y destructivas, no de mentirita como la parodia sadomasoquista, que remeda las relaciones de poder a efectos del placer.
Ya poniéndole fin a la relación Florencia había dicho: “Mis amigos me bardean con vos. ‘¿Cómo una chica joven y linda va a salir con un viejo?’” (p. 90). Este rechazo por parte de su amada, producto del sometimiento al orden instituido, es convertido por el narrador en una cuestión de sex pol, o política sexual. El libro muestra lo fascista —término que aparece reiteradamente— de la discriminación que sufrió la relación amorosa por ser diferente.
El enamorado, que fuera rechazado por viejo, se viste con los colores fuertes de su pasión y, apelando a la erótica transgresora del sadomasoquismo, se convierte a sí mismo en un monstruo sádico, pero sólo para mostrar, parodia mediante, que los verdaderos monstruos son los otros, aquellos que en el nombre de la corrección sabotearon su genuina relación de amor. De esos monstruos nos debemos cuidar, aconseja Laiseca.
Es en el sentido de esta inversión de los valores que hay que leer el Manual desde sus primeras aseveraciones: “1. Sadismo es amor., 2. Masoquismo es ternura., 3. Vampirismo es protección”. (p. 15)
El proyecto del libro consiste precisamente en desafiar la moral sexual tradicional, a través de una burla que muestra su hipocresía y su jodidez, al mismo tiempo que la inocencia de aquel amor que esa ideología devastó, con su maldad realmente peligrosa. La ideología del puritanismo sexual es el monstruo al que verdaderamente hay que temer, no a las prácticas sexuales diferentes pero satisfactorias que usan disfraces de fantasía.

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Dando un paso más, podemos entender este libro como una forma de duelo. Una parodia polimorfa (polimorfa como la sexualidad infantil en términos freudianos, mismos que Laiseca menciona), parodia que encubre y a su vez habilita la realización del duelo.
Se trata del duelo por el amor de Florencia, que a su vez reactiva el duelo por cada una de las mujeres que abandonaron al narrador sin rescatar de él nada. Cito: “Mi tragedia no es que me hayan abandonado. El horror recién comienza ahí donde ves que ellas, todas, salieron intactas de vos. Sin modificaciones”. (p. 94). Y extremando aún la dimensión trágica se nos dice: “¿Sabés por qué Alberto Laiseca tiene una manera tan rara de proceder con las mujeres y con todo? Porque quiere una compañera aquí, en esta tierra, y también allá, en la eternidad. Si no pudiste conseguir compañera perdurable aquí, menos la vas a tener en el submundo. Vas a estar eternamente solo, ¿sabías eso?”. (p. 93).
Disculpen lo chirriantemente freudiano del asunto, pero no lo digo yo, está acá. La madre abandónica, prototipo de todas las mujeres que plantaron al narrador causándole suprema infelicidad, se apuntala en la madre muerta durante su infancia, la cual no cesa de permanecer como fuente de desolación en el centro de su ser. Cito: “Maldición teológica: no tocarás la teta de una mujer. Si acaso desobedecieses este decreto, podrás tocar pechos femeninos pero por corto tiempo y pagarás un precio horrible por haber desobedecido. ¿Ustedes no leyeron La Dama Gris, de Hermann Sudermann? / Cómo me identifico con el personaje. La Dama Gris —o Dama Solícita— es un hada diabólica que está constantemente a tu lado, desde la infancia, para proveerte de todo lo que sea escasez, soledad, abandono y ruinas. Desde los tres años, cuando murió mi pobre mamá, no he conocido otra cosa que el abandono de las mujeres. ‘Que las mujeres lo marquen pero que lo dejen solo’, dice el decreto. / Hasta los seres más viles tienen a una mina colgada del brazo. Estoy harto de vivir en una tela de arañas. Araña se escribe sin ‘hache’. Chiste esquizofrénico” (pp. 94-95). La supuesta esquizofrenia es esgrimida para despistar respecto de lo dicho. Pero lo escrito, escrito está. Se puede releer y cortar un poco antes. Quedémonos con: “Estoy harto de vivir en una tela de arañas”. La tela de arañas parece cumplir el mismo papel que el alambrado de púas en el cual el protagonista queda pataleando inútilmente tras cada abandono femenino; escena que se reitera en varios de los textos del Manual.
El monstruo sádico ha fallado en su ilusión de curarse azotando, como era de prever. La práctica del sadomasoquismo no cura ni enferma. Pero lo que no ha faltado a la cita es el despliegue de una potente voz fantástico-hilarante. El texto literario se ha producido. El escritor vence.

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Acaso en la intimidad esta colección de textos pudo haberse titulado “Confesión de añoranza por el amor perdido”... No, no. Mejor Manual sadomasoporno.


Muerde Muertos en la 6° Feria del Libro Heavy

En el marco de la ponencia “Muerde Muertos Súper Acción”, José María Marcos y Fernando Figueras presentaron el corto “El mate amargo” del admirado director de cine Demián Rugna y hablaron de la estética heavy en sus producciones, el sábado 10 de noviembre de 2018, en la 6° Feria del Libro Heavy Metal. Entre otras muchas actividades se lanzaron los libros La mano maldita (que incluye el relato “Donde las hormigas” de José María Marcos) y Cultura metálica 5 (con el artículo “Muerde Muertos Metal & Sado”, escrito por Figueras y los hermanos Carlos y José María Marcos). ¡Gracias, Gito Minore y María Inés Martínez, por la movida! ¡Gracias, Demián, por coparte con la propuesta! Las remeras de Muerde Muertos fueron preparadas para la ocasión por Literalia. Citas para vestir.

“Ser convencional es una de las formas más trascendentes de la estupidez” (Alberto Laiseca, Manual sadomasoporno)

Reseña de Manual sadomasoporno (ex tractat) de Alberto Laiseca. Ilustrado por Carlos Marcos. Diseño: Mica Hernández. Prólogo: Carlos Marcos y José María Marcos.

Por Nicolás Ferraro | 7 de noviembre | Evaristo Cultural

Manual sadomasoporno fue publicado allá por el 2007 por Carne Argentina cuando incursionaron —brevemente— en el mercado editorial. Los Muerde Muertos, alumnos de Alberto Laiseca, rescatan el trabajo de su maestro.
Una obra en la que el límite entre perversión y fantasía se difuminan gracias a la prosa de Lai donde el grotesco, el humor, la picardía salpican acá y allá lo que, leído de otra manera, podría ahuyentar o repeler al lector, y donde la figura de Lai sirve como un marco que ampara y hace, a su vez, de garante. En ese borde juega esta historia que empieza como una serie de tips —siempre el placer al final, y donde el orgasmo parece enemigo del dolor—y termina deviniendo en una historia de amor y pérdida, una oda al cuerpo donde se amó y gozó. El abandono y uno queda enroscado en el alambre de púas dando patadas. El Pampa y la vía laisequeano.
Ser convencional es una de las formas más trascendentes de la estupidez.
Y por eso, el autor, el diferente, incluso para amar, donde ese juego de cosquillas y toqueteos, donde más que compartir certezas juega con el lector para que cada uno se plantee sus propios límites de violencia, sexo, las maneras en que nos lastimamos y nos queremos, llegando a momentos en los que es difícil separar tortura de goce. Y donde la inocencia parece el único lugar desde el cual concebir la felicidad.
La mujer ideal existe. Es la que te da bola.
Los dibujos de Carlos Marcos acompañan el clima de estos relatos, aquellos que aparecen en los márgenes mientras no estamos pensando en nada, y que terminan proviniendo desde el inconsciente, garabatos, algo que hicimos como si solo fuera para nosotros mismos.
El sadomasoquismo que no queda en la cama. El humor de los primeros textos y reflexiones se agrieta hacia el final con una nostalgia de los cuerpos perdidos.
Los comienzos no. Pero los finales siempre son eternos.
Mi tragedia no es que me hayan abandonado. El horror recién comienza ahí donde ves que ellas, todas, salieron intactas de vos. Sin modificaciones.
Y ese texto que iba en chiste, termina siendo, como dice el autor, una historia de amor. Y todo aquello que quiso cubrirse bajo la tela de chiste o el humor fueron solo la costra por encima de la cicatriz. Lai nos brinda en este texto dos sonrisas diferentes. La que nos saca una carcajada y esa con la que recordamos a los momentos que —sobre— vivimos.

“El mate amargo” en la 6° Feria del Libro Heavy

Sábado 10 de noviembre. 6º Feria del Libro Heavy. Centro Cultural El Quetzal (Guatemala 4516, CABA). Desde las 15 horas. Organizan: Gito Minore y María Inés Martínez.
    PONENCIAS
    ► 16.30 hs Metal es cultura. Ponencia a cargo de César Fuentes Rodríguez
    ► 16.45 hs Muerde Muertos Súper Acción. La estética heavy en el cine de Demián Rugna (Argentina, 1979). Charla a cargo de José María Marcos, Fernando Figueras y Carlos Marcos de la Editorial Muerde Muertos
    ► 17.00 hs La urgencia por desenterrar el under: los fanzines de thrash metal y death metal en Argentina (1987-1995). Ponencia a cargo de Exequiel Nuñez.
    ► 17.15 hs  Víctimas del vaciamiento: El corazón del heavy metal argentino hecho mercancía. Una aproximación para entender porque se separó la banda más influyente de la historia del metal argentino. Ponencia a cargo de  Ariel Panzini.
    ► 17.30 hs In unión we stand: experiencias de metalheads que realizan estudios etnográficos sobre el metal.  Ponencia a cargo de Nuna Calvo, Natalia Pascuchelli y Pablo Vidal Vargas.
    ► 17.45 hs  La revancha de América: un relevamiento cuantitativo en relación a la producción sudamericana de bandas de heavy metal. Charla a cargo de Javier Alfredo Rodríguez.
    ► 18.00 hs Solidaridad y heavy metal. Charla debate con: Ariel Caballero (Frente Heavy Metal), Celeste Duschak y Guillermo Roccaro (Cacho Fest).Modera: Gito Minore
    ► 18.30 hs Malén Cuyén, mujer de la luna. Presentación de la novela de Cristina Rafanelli
    18.45 hs Voces degeneradas. Ponencia a cargo de Paula Naanim Telis, Karen Bennett y Juan Ignacio Orcajada.
    ► 19.00 hs Parricidas: mapa rabioso del metal argentino contemporáneo. Presentación del libro a cargo del Grupo de Investigación Interdisciplinaria de Heavy Metal Argentino
    ► 19.15 hs Campera de Cuero: Estrategias de Convergencia Mediática en el Periodismo heavy del Alto Valle. Ponencia a cargo de: Leandro Suárez.
    ► 19.30 hs Heavy metal argentino. La clase del pueblo que no se rindió. Presentación del libro a cargo de Ariel Panzini.
    ► 19.45 hs Serpentor (acústico)
    ► 20.00 hs Cultura Metálica 5. Ponencias, debates y exposiciones de la 5º Feria del libro heavy de Buenos Aires y La mano maldita. Ficciones metaleras. Presentación oficial del libro de Clara Beter ediciones.
    ► 20.15 hs Herramientas para la inclusión cultural de la identidad. Ponencia a cargo de Diego Abrego.
    ► 20.30 hs De la luz a la oscuridad: a 30 años del primer disco de Rata Blanca, hito fundacional de otra forma de entender al metal argentino.  Charla debate  a cargo de Juan Ignacio Provéndola.
    ► 20.45 hs Claudio Marciello: música, guitarra y magia. Presentación de la biografía de Claudio Marciello a cargo de su autora Myriam Onchimiuk + acústico.
    ► 21.15 hs Víctimas de víctimas (acústico).
    ► 21.30 hs Mi propia Necrológica. Performance musical.
    ► 21.45  hs Marcelo Roascio (acústico).

    STANDS
    1) Clara Beter Ediciones (editorial)
    2) Icarus music. (sello discográfico)
    3) Efecto Metal (revista)
    4) GIIHMA (libros)
    5) Barnacle Libros (editorial)
    6) Impulso Creativo comic: (editorial de cómic independiente)
    7) Myriam Omchimiuk (libros y merchandising CTM)
    8) Ana Elizabeth Cena (libros)
    9) Yugular Records (sello discográfico)
    10) Voices inside (distribuidora argentina de cds de heavy metal)
    11) Antares Terra (encuadernados)
    12) Eddie IronChopper's (artesanías, motos miniaturas)
    13) Águila (artesanía en metal)
    14) Alejandro Amaro (arte)
    15) Romina González Celia (accesorios)
    16) Flavia Pavón (cuadernos artesanales)
    17) Antonella Chukitos (muñecos)
    18) Pamela Cupi (tarot)
    19) Astrid y Einard (muñecos medievales)
    20) Feudos 
    21) Alan Astrozombie (XXX)
    22) Angus 67/ Forados 80 (posters)

    EXPOSICIONES
    1) Federico Bonavita (pintura)
    2) Fabián García (dibujos)
    3) Mario C. Carper (Ilustración)
    4) Damian Scokin (dibujo)
    5) Liliana Navarro (dibujo)
    6) Silvina D´Alessandro (pintura)
    7) Mario Ariel Iglesias (dibujo)
    8) Paula Escudero (dibujo)
    9) Julieta Zicarelli (fotografía)
    10) Yessy Fernández (fotografía)
    11) Claudia Moreira (fotografía)
    12) Guillermo López Brites (fotografía)
    13) Aldana Oviedo (fotografía)
    14) Cori Piccirilli (fotografía)
    15) Karen Detzel (fotografía)

    DIBUJO EN VIVO
    1) Mario Iglesias
    2) Fabián García

    FERIA DEL LIBRO HEAVY. Desde su nacimiento en octubre de 2013, la Feria del Libro Heavy busca crear un espacio de socialización y circulación de todo nuestro trabajo, tanto intelectual como material, referido al heavy metal argentino. Quienes formamos parte de este proyecto estamos convencidos de que, si bien es difícil llevar adelante nuestros sueños, nada impide que organizándonos y poniendo todos lo mejor de cada uno de nosotros, podamos lograr un colectivo genuino de pensamiento y cultura heavy en nuestro país. Facebook: Feria del Libro Heavy Metal | gitomin@yahoo.com.ar 

    CLARA BETER EDICIONES. Clara Beter ediciones surgió en el año 2012 en la ciudad de Buenos Aires. Lleva publicados más de 30 títulos, distribuidos en 5 colecciones: Poesía nuestra (poesía), Tinieblas (narrativa), Fundadores (clásicos ilustrados), Línea dura (ensayos y literatura sobre heavy metal) y Difusión (plaquettes de autores noveles y rarezas). Desde el 2013 a esta parte, organiza la denominada Feria del Libro Heavy, evento único en su género, tanto en Capital Federal como en distintas ciudades del interior. También lleva adelante el Festival de poesía de Boedo, el cual va por su segunda edición. En abril del 2017 ha salido seleccionada por el Fondo Nacional de las Artes para participar de su stand en la 43º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, exponiendo y presentado sus libros. clarabeter@yahoo.com.ar | www.clarabeter.blogspot.com

    Recomendado: “Residentes” de Cintia Vietto

    Hasta el miércoles 14 de noviembre puede visitarse la muestra “Residentes, lo que nos habita”, con pinturas de Cintia Vietto, que se inauguró el jueves 25 de octubre en la sala 23 B del Centro Cultural Borges (Viamonte y San Martín). La exposición, curada por Pelusa Borthwick y con textos de Ral Veroni, se encuentra abierta de lunes a sábado de 10 a 21 y los domingos de 12 a 21. Cintia Vietto comenzó su recorrido como artista a mediados de los ochenta en la tumultuosa primavera democrática de Buenos Aires. Realizó exposiciones y performances con pinturas de formato escenográfico y luego desarrolló obras visuales, sonoras y performáticas en Berlín, Moscú y Milán. Como ilustradora formó parte de la Comuna Lápiz Japonés, y sus dibujos fueron publicados en Zona de Obra, Tse Tse, Muerde Muertos, Olho Mágico y Pequeño Editor. “La pintura actual de Cintia —afirma Ral Veroni— lleva el fermento de esa época inicial y de su propia creatividad salvaje y punk. La furia del trazo, el ataque a la mirada, la irreverencia de sus intervenciones sobre la tela. Hoy, la composición es más importante que la provocación, sin embargo el arco de tiempo que realizó la misma mano, nada perdió en vitalidad”. La muestra reúne veinte obras, pintadas en el transcurso de 2018, en acrílico sobre tela en variados tamaños. “Su trabajo en tiempos y espacios diversos ha construido un discurso visual impregnado de sensualidad en colores y formas, donde el cuerpo de su obra pictórica lleva lenguajes imbricados”, señala la curadora Pelusa Borthwick. Los trabajos tienen una pincelada suelta y una paleta eléctrica, vibrante, contrastante, donde las zonas de color permiten vislumbrar sugestivos personajes.

    Palabras de Fernando Bach (Elementos Argentinos Alfombras) y  José María Marcos (Editorial Muerde Muertos) durante la inauguración.

    Jesús Marcos: artista absoluto

    Medina y Marcos en los 70.
    El escritor Enrique Medina despide al artista plástico Jesús Marcos.

    Escribe: Enrique Medina. El domingo 21 de octubre, en la madrugada de la ciudad de Buenos Aires, acaba de morir a los 80 años el pintor Jesús Marcos (1938-2018). Era tan argentino como la medialuna con dulce de leche, pero había nacido en Salamanca, lo que nada agrega pero hay que decirlo. Sus inclinaciones artísticas lo llevaron desde muy joven, a ingresar en la Escuela de Artes y Oficios donde aprende a tallar madera y trabajar el metal. Ya artesano, en los 50 viaja a la Argentina. Tiene quince años y recala en Bahía Blanca. Allí estudia en la Escuela de Bellas Artes. Gana su “Primer Premio de Dibujo”, en el Salón Regional de esa ciudad. El presidente del jurado era Juan Carlos Castagnino, quien lo estimula a viajar a la Capital Federal. Jesús Marcos se anima y en los 60 está viviendo en los talleres de un conventillo del barrio de la Boca. En ese taller, también buscan su destino en el arte los hermanos Cedrón, el Tata en la música, Alberto en la pintura, y el menor, “el tigre”, en el cine. Fue un tiempo de mucho aprendizaje y demasiado bohemia, pero a la larga todo suma. Trabaja en el taller de Castagnino y este lo recomienda a Berni, con quien colabora en los murales. Castagnino decide dejar de conducir su taller y lo llama a Marcos para que lo dirija. Marcos se hace cargo, y luego de unos años decide volar a México. Con una carta de recomendación del mismo Castagnino visita a Siqueiros. Ante la posibilidad de continuar volando o aceptar la invitación del mexicano para quedarse a trabajar en una serie de murales, Marcos decide mal y prefiere lo incierto, algo de lo que siempre se arrepintió. De todas maneras trabajó con entusiasmo y por méritos propios expuso con buena repercusión en el Distrito Federal y en Guatemala. El poeta León Felipe adquiere uno de sus cuadros y hace amistad con él. El pintor se dedica a estudiar las culturas primitivas. Cuando sus alas se inquietan vuela a Nueva York. Es su período de creatividad desmesurada, mucho jipismo, mucho jazz, muchas manifestaciones por Vietnam. Todo ello conforma el rico material de sus collages de esa época. Nuevamente las alas se ponen exigentes y decide saltar a París para visitar a su primo-hermano Alejandro, también pintor con iguales sueños. Misma historia: mucho barullo en cuevas de jazz donde hace amistad con el clarinetista Claude Luter (que años después actuaría en el teatro Ópera de Buenos Aires). Y por si el barullo fuera poco surgen las revueltas de “Mayo del 68”. Todo aguijonea para bien y ello le permite desarrollar magistralmente el grabado. Trabaja bien en Francia, pero al sentir que sus alas nuevamente le exigen partir, se detiene a pensar seriamente en un sitio propicio para desarrollar, de una buena vez, su potencial artístico, y concluye que Buenos Aires es su destino definitivo. Esta vez la elección es correcta y regresa en 1973. Jesús Marcos trabaja con intensidad y expone con éxito. Su pintura, prolija y diáfana, es concluyente para público y crítica. De él escribió Rafael Squirru: “Marcos es ya un artista instalado en su propio estilo, dueño de una solvencia no cuestionable respecto del empleo de los medios. Pinta al óleo, dibuja y graba con igual soltura. Su arte es generoso como su persona, no escatima esfuerzos para brindarnos todo lo que sabe, todo aquello de lo que es capaz. Su presencia en nuestro ambiente es una influencia benefactora y nos congratulamos que su espíritu andariego haya recalado en esta extraña ciudad junto al río, tan extraña y tan sugestiva como los son, en otro orden de realidades, sus propias pinturas. Jesús Marcos es un artista completo para sensibilidades que no temen la integridad”. Raúl Santana expresó: “Marcos tiene un fuerte impulso hacia lo real; al extremo de que en su pintura, las representaciones si bien parecen fragmentadas, esos fragmentos están elaborados pictóricamente —y dentro de las leyes del plano— con un grado de fidelidad a lo denotado, verdaderamente objetivo. Es decir, no somete los objetos a una subjetividad que los estilice; lo que aquí ha sido sometido a su fuerte subjetividad, es el espacio virtual del cuadro”. Albino Diéguez Videla afirmó: “Jesús Marcos es un pintor admirable, más de una vez lo hemos manifestado así y hay que reiterarlo ahora con motivo de su nueva muestra. Esta es una de las más cumplidamente felices para caracterizar el siglo que termina, porque a través de figuras circenses este artista logra metáforas de enorme impacto, que más allá de él permiten un múltiple desarrollo metafórico. Dueño de una técnica perfecta, Marcos moldea los cuerpos a su antojo —tal como lo está haciendo con los nuestros la Historia— y en el humano rompecabezas estético, se presiente la angustia, solo que atemperada por la belleza de los soportes de exquisito cromatismo”. Romualdo Bruguetti escribió en Nueva Historia de la Pintura y la Escultura en la Argentina: “Paquetes, botas, tazas, panes, copas, muñecos integran su temática. El dibujo, el claroscuro, el plano, el volumen y el color se ven sometidos al rigor espacial. Marcos se expresa con claridad. Estructura con inteligencia los elementos del cuadro, dotándolos de una dosis de subjetivismo y de onirismo”. Jesús Marcos también fue director de muchas galerías de arte de primera fila y, entre otras cosas, gran amigo. En 1976 hizo la tapa de la primera edición de mi novela El Duke; su nombre no figuraba en portadillas porque no era un tiempo que permitiera ventilar nombres al descuido. Pero en la última edición de la novela sí está la tapa aquella con su nombre junto al prólogo que escribieron sus sobrinos Carlos y José María Marcos, directores de la editorial Muerde Muertos. Sí, todo en familia. Gracias por tu buena amistad, querido Jesús Marcos. Un fuerte abrazo.
    Enrique Medina y Jesús Marcos en la Feria del Libro de Buenos Aires 2018.