Desatormentándonos | Lectura de Coos Burton
La Gaceta Literaria | Lecturas 2021
El País de la Bruma | Desatormentándonos
En el marco del aniversario de la editorial independiente Muerde Muertos, dedicada a los géneros terror, fantástico, erótico y afines, se publicó recientemente esta antología de cuentos del periodista y escritor José María Marcos, cofundador de dicha editorial.
Desatormentándonos toma su nombre del célebre álbum editado en 1972 por la banda Pescado Rabioso, del cual declara el propio autor que “su fantasmagórica psicodelia se conecta con las ficciones que me transformaron en lector”. Y agrega: “Su sincretismo entre lo macabro, lo poético y lo visceral han dejado infinidad de gemas oscuras…”.
La antología recoge cuentos escritos durante una década, en simétrica oposición con Los fantasmas siempre tienen hambre, otra antología del autor que inició la colección Muertos, en los que José María Marcos declara que trabajó desde la sutileza (mientras que en los que nos ocupan, lo hizo desde lo chirriante).
Hay en Desatormentándonos un clima que retrotrae a sus vivencias de la infancia en Uribelarrea, la patria chica, a las noches de sábado frente al televisor viendo películas de Vincent Price presentadas por el español Narciso Ibáñez Menta, a las posteriores lecturas de Stephen King y de Julio Cortázar, al cine clásico de terror, como los zombies de Romero o Los pájaros de Hitchcock. El autor no desdeña sino que homenajea tales influencias que lo marcaron tanto como su pueblo. A cada paso, se encuentra el lector con solapados o abiertos reconocimientos. Pero la antología no se queda en eso sino que se anima a más, porque se atreve a una operación que habíamos advertido ya en el policial argentino, tanto clásico como negro, tanto en Borges y Bioy como en Sasturain, Martini o Feinmann: la parodia. La respuesta literaria a una pregunta latente. ¿Es posible replicar desde acá un género foráneo de manera original? Los cuentos de Desatormentándonos gozan de un humor visceral que emerge para descomprimir lo genérico, la situación fantástica que se desborda. Y en ese gesto, el autor responde al interrogante planteado. Es posible, sí, pero desde la tensión y la antípoda, desde la ruptura.
José María Marcos es poseedor de una estética propia, que fusiona las influencias mencionadas y la observación de su entorno y realidad, con un lenguaje que es medido pero a la vez incisivo, sin excesos pero certero. Cada palabra transporta a los lectores a ese mundo al que homenajea y del que (y con el que) se ríe un poco, las tardes en Uribelarrea detenidas en el tiempo, la cultura popular de los setenta y los ochenta, los amigos y vecinos, incluso los colegas. Sus personajes son caracteres particulares que encierran universales: la ingenua devota en exceso, el solitario, la chismosa, el abuelo bebedor, los niños crueles... Hay en estos cuentos situaciones que recuerdan a los clásicos del género del terror, desde Lovecraft hasta Stephen King, y también Hollywood, con sus aparecidos, sus máquinas diabólicas y sus zombies.
La lectura de Desatormentándonos es gratificante. La escritura de José María Marcos resulta honesta y generosa, como su sello editorial que recupera una literatura y géneros tan necesarios. El libro nos sumerge en una dimensión lúdica y atemporal que opera de remanso. “Escribir y leer sobre los miedos y los monstruos es una forma de lidiar con las violencias que transitamos”, señala el prólogo. Y en verdad lo es.
10 años de Editorial Muerde Muertos | Literatura rockeada
Uribelarrea —un pueblo turístico a 90 Km. de la Capital con entrada sobre la Ruta 205, los fines de semana una larga hilera hormiguitas viajeras—, además de la cerveza y la picada, el dulce de leche, el lugar de descanso de Ceferino Namuncurá, Macedonio Fernández y otras ficciones, es cuna del nacimiento de la Editorial Muerde Muertos, que cumple diez años de vida. Carlos Marcos (1972), el creador junto a su hermano José María Marcos (1974), en el prólogo a su libro No obstante lo cual, escribe: “De la misma manera en mi pueblo Uribelarrea —siempre hay que nombrar Uribelarrea en los prólogos, varias veces: Uribelarrea, para que sean tres y traiga suerte—, es conocida la anécdota de Valdés, que varios años antes de construir su casa ya había comprado todos los ventiladores de techo para el futuro hogar. No tenía ni los cimientos ni las paredes, pero ya tenía solucionado el tema de la ventilación de la nada misma”. De esta desproporción, característica de los pueblitos de provincia cuya condición es el aislamiento, nace su turismo y la literatura: “instantes de ensueño” cuando “nuestro rostro se asemeja tanto a un rostro tallado en buena madera…que espanta”, descripción que el autor-editor extiende a la propia editorial. “Con la intención de ponerle un poco de rock a la literatura” la editorial, en 2020, acometió la publicación de sus tres autores fundantes hace más de diez años: los mencionados José María y Carlos Marcos, y Fernando Figueras (1970), con títulos del rock nacional. Tres colaboradores de La Acacia suben el volumen.
Terror en lo profundo
A comienzos de este siglo había un ciclo de cine los sábados a las 22 por Telefé. Se llamaba Terrormanía y lo presentaba Axel Kuschevatzky, reconocido periodista, productor y guionista. Yo iba a la escuela primaria y gracias a ese ciclo conocí joyas como El día de la bestia y En la boca del miedo, que me asustaron feo. Otra película que me pegó fuerte fue Aguaviva. Terror en lo profundo. Sus momentos ultrasangrientos me espantaron y fascinaron en el mismo acto. El lunes siguiente del estreno, con mis compañeros comentamos esa gema donde un pulpo gigante se morfa a la tripulación de un barco-casino. Me enganché tanto que, en una repetición, aproveché y la grabé en VHS. Ni bien apareció Axel Kuschevatzky en la pantalla, apreté rec. Pasó papá y me dijo: “¿Lo vas a grabar también a este?”. “Sí”, dije. Recién hoy entiendo por qué: si bien los chistes de Kuschevatzky no me hacían gracia, necesitaba tenerlo en la cinta. No era sólo grabar Aguaviva, era vivir Terrormanía, conservar ese ritual de los sábados a la noche para cualquier día de la semana.
Años después, navegando por internet, me reencontré con Aguaviva. Estaba en mala calidad y doblaje latino, igual que en mi VHS. La volví a mirar y corroboré que se trataba de una obra Made In Pantano, pero no me dio miedo. Todo lo contrario. Los años de la película y los míos me habían pasado factura. Ya no me aterrorizaban ni el pulpo ni los tentáculos con dientes. Pero qué importaba: ahora podía pasarla bomba con sangre falsa, insólitas actuaciones y anticuados efectos especiales dando vida a esa quimera fermentada.
Risas macabras
Creo que para disfrutar de una película o libro de terror no hace falta asustarse, asquearse o escandalizarse. En eso estoy de acuerdo con José María Marcos, autor de Desatormentándonos (uno de los recientes títulos publicados por la editorial Muerde Muertos), quien en más de un ocasión dijo que “lo central en el cuento de terror no es el efecto que provoca, sino el hecho de alumbrar nuestra parte oscura”.
Los escalofríos que laten en estos diez cuentos están impregnados de un sentido del humor macabro. Casi puede escucharse la risa de Marcos haciendo eco en un castillo abandonado azotado por vientos implacables, tecleando en una máquina de escribir oxidada y con un mate a su lado.
Lo atroz habita en personajes con una crueldad amarga y realista: científicos locos muy obstinados, señoras que llegan a la autodestrucción con tal de obtener un instante de amor y, cómo no, fantasmas soñadores, muertos no tan muertos, sirenas con apetitos carnales, caracoles de baba mortal y sociedades secretas amantes de la necrofagia. Hay animalitos bonsái, zombis borrachines, curas metálicos, tías que aman julepear a sus sobrinos y hombres que se alivian el hambre de la forma menos pensada. En pocas palabras, Desatormentándonos presenta un desfile de sobresaltos que estremecen a la vez que estimulan la sonrisa nerviosa y una extraña empatía. Como dice Mariano Buscaglia en la contratapa: “La narrativa de José María Marcos tiene el encanto de los buenos narradores de cuentos, ese no sé qué folklórico que anuda el terror con lo grotesco, sosegando los excesos con el sempiterno humor negro de los hombres de campo: la frase justa y de ingenio afilado”.
Marcos despliega sus figuras confiando en las palabras que podría emplear un abuelo para atemorizar a sus nietos, o un jefe a sus empleados. Así allana el camino para que las tramas se desarrollen a veces con conclusiones trágicas, aunque con relámpagos donde las ironías del destino acercan esa desventura a un sarcasmo que recuerda a los cuentos de Ambrose Bierce o al cine de Demián Rugna. Desatormentándonos —que toma el título de un disco de la banda Pescado Rabioso, liderada por Luis Alberto Spinetta— abreva en la tradición del cuento de terror desde una perspectiva criolla y atrapa con horrores que invitan a mirar el vecindario con otros ojos.
Una linda forma de desatormentarse
Leer es un laburo. La imaginación no se pone a trabajar sola, es el mismo lector quien debe meterle ganas. En cada lectura gravita el componente personal. Por eso, si bien a simple vista el libro Desatormentándonos y la peli Aguaviva no tienen mucho que ver entre sí, veo una conexión. En mi imaginación, la sangre que se escurre de las páginas es igual a la que el pulpo gigante deja tras su paso por el barco-casino y las expresiones de los protagonistas de papel se asemejan a las de los actores perseguidos por tentáculos, mientras que los zombis pueblerinos lucen piel de cinta VHS y brillan en tecnicolor. Cada uno elige cómo poner a trabajar su fantasía. Yo disfruté de este libro con un vasito de whisky y el primer disco de Güemes y Los Infernales de fondo. Casi como la ceremonia de mirar Terrormanía los sábados a las 22. ¡Esa sí qué es una linda forma de desatormentarse!
El Sonido y la Furia | Desatormentándonos
Ya está listo el nuevo podcast de El Sonido y la Furia, espacio literario dirigido por Luis Alexis Leiva y Matías Pertini, que puede oírse en Spotify.
Índice del programa: 1) Manuel Morelli presenta Trasfondo. 2) José María Marcos nos presenta su libro Desatormentándonos, libro de cuentos que forma parte de la triada que editó Muerde Muertos por sus 10 años. 3) Largamos la segunda parte de Ulises y encaramos los mejores episodios.
Entre Vidas TV | En Casa | Invitado: José María Marcos
Página/12 | Desatormentándonos, música literaria
Terror | Reseña de “Desatormentándonos”
La mayoría de los cuentos ocurren dentro de alguna casa o lugar cerrado, teniendo, salvo un par de excepciones, a una única víctima para los horrores que el autor viene a ofrecernos.
Otra cosa que está muy presente en estos relatos es el sexo. Ya sea como obsesión, como deseo desenfrenado, como fantasía, como algo asqueroso de lo que no se puede escapar, como perversión, los encuentros íntimos dan origen a varios de los horrores que experimentan los personajes de Desatormentándonos. Imagínese, lector, por ejemplo, soñar todas las noches teniendo intimidad con alguien que lo repugna.
La vejez también resalta en este compilado, ya sea en el papel de victimarios, con algún personaje contando una historia o leyenda, o buscando la manera de sobrellevar su decadencia física. Y su soledad.
A propósito de esto, en gran medida, los protagonistas de estas historias son solitarios. Solitarios que no disfrutan de dicha condición. Y es la búsqueda por sortear esa fatalidad, que los tiene insomnes y amargados, lo que los hará recurrir a soluciones no del todo recomendables. Algunos de ellos tienen un buen pasar económico, pero, lector, nosotros sabemos muy bien que hay tormentos que el dinero no puede desatormentar, ¿no?
Debido a que la cantidad de cuentos que conforman la antología no es extensa, serán tres los que resaltaré como mis favoritos:
► El Cangrejo: el pasado es parte de nosotros. Y, a veces, olvidamos allí las respuestas para nuestro presente.
► Desatormentándonos: contado en primera persona, como si fuera una historia real (¿lo fue?), el autor nos pone en conocimiento de algo que un colega periodista suyo le confió. Una historia de la que fue testigo y protagonista, y sobre la cual nunca se atrevió a escribir.
► Caracoles: la aparición de unos peligrosos caracoles en el conurbano bonaerense pone en emergencia al país.
Varias de las historias de este libro transcurren en Uribelarrea, localidad del partido de Cañuelas. Siendo quien escribe vecino de la zona (vivo en el partido de Ezeiza, aledaño al de Cañuelas), siempre relacioné Uribelarrea con la Fiesta de la Picada y la Cerveza Artesanal (y, a quién engaño, lo seguiré haciendo). Pero ahora, además, por obra y gracia de José María Marcos, cada vez que la escuche nombrar, o vaya a dicha localidad, vendrá a mi cabeza la posibilidad de toparme con algún animalito miniatura, o algún zombi, o alguna estatua viviente.
instagram.com/ezequiel_pelliza_goicochea
La narrativa de José María Marcos tiene el encanto de los buenos narradores de cuentos, ese no sé qué folklórico que anuda el terror con lo grotesco, sosegando los excesos con el sempiterno humor negro de los hombres de campo: la frase justa y de ingenio afilado.
Hay libros sobre monstruos y otros que son monstruosos per se. Desatormentándonos es algo peor, es un libro que transforma en monstruo al lector, porque en sus fábulas reconocemos los vicios y carcinomas morales que nos devoran por dentro. Eso que nos muta en lobos a la luz de la luna y en larvas bajo un tórrido sol veraniego.
Parafraseando a José María Marcos, luego de la lectura de este libro, “nuestros días parecerán retazos de una larga pesadilla”.
Grandes lectores | Pablo Hernán Di Marco
El jardinero observa la destrucción del mundo
Escribir y publicar en tiempos de pandemia
► Matías (Kekes) López (cañuelense que vive actualmente en La Plata) publicó Las pantallas. Haikus de cuarentena (2020, edición independiente), una serie de poemas en formato haiku que transmite las vivencias del autor en tiempos de Covid. La publicación de Las pantallas ya fue nota de InfoCañuelas. La edición es muy agradable, cuidada y simple, y fue hecha en La Plata. Leemos uno de sus poemas que lleva el título “Día 21”: “El otoño / solo trajo una pantalla / y varios muertos”.
► Fernando Abdo escribió y publicó El viaje y otros cuentos (2020, edición independiente). El autor reúne en él relatos que escribió a lo largo de casi dos décadas. El primero que salvó del olvido fue “El viaje”, que da título al libro en su conjunto. Otros relatos: “La tierra”, “La celda”, “La casa del hombre gato”, “La siesta del general”, “La montaña”, “20 de diciembre” y finalmente uno que invita a descifrar un enigma: “BH365Xjl27”.
► Mario César Fernández publicó Aprender no es un cuento (ed. Luvina, 2020), una sucesión de cuentos, poesías y reflexiones que combinan el humor, la sabiduría, la sorpresa, la sensualidad, en temas variados que son muy queridos al autor: el amor, la in/fidelidad, la amistad, la familia, la muerte, el más allá, Dios, nosotros mismos. Y aprender, una preocupación que atraviesa los textos de principio a fin. Ejemplo de esa combinación mencionada arriba es “Con-tacto”, un relato en el que leemos acerca de un encuentro de Andropausia y Menopausia.
► Osvaldo Omar Contreras Iriarte publicó hace apenas unas semanas El inquilino (edición independiente), una novela cuya columna vertebral es la historia de Desgastado Fernández, quien, cansado de su vida, deja la ciudad, su hogar y a su esposa para probar fortuna en Pago chico, un pequeño pueblo con cerros bajos donde alguna vez su abuelo buscó oro. “¿Por qué los cerros bajos como destino?”, se pregunta Desgastado en el comienzo del libro. Al igual que en el caso del protagonista, los nombres y sobrenombres en El inquilino nos hablan de los nombrados. Ahí están Mortenssen, Rosa Largoú, Soldán, Eloy, Ali-Kal, Delisio, Killimet, Lim-Zul, Bernabé, Adolf… Y, por supuesto, Amalia.
► Los hermanos Marcos: Carlos y José editaron sendos libros de relatos como parte de los festejos por el 10° aniversario de su editorial Muerde Muertos. José Marcos lanzó Desatormentándonos, con cuentos de terror, fantasía y humor negro. Carlos Marcos publicó No obstante lo cual, donde reunió textos leídos en distintos ciclos literarios. Ambos títulos están ligados por dos guitarristas icónicos del rock: Desatormentándonos remite al primer disco de Pescado Rabioso, banda liderada por Luis Alberto Spinetta, al tiempo que No obstante lo cual evoca la canción homónima del grupo Riff, comandado por Pappo. El arte de las tapas pertenece a Alejandro Marcos, tío de los escritores, artista plástico radicado en París.
► Oscar Zanabone publicó Un nuevo sol (Ed. Luvina, 2020), una novela cuya historia transcurre en un mundo signado por una pandemia. Trata acerca de tres historias en paralelo: un investigador tratando de demostrar una debilidad en la teoría de la evolución de Darwin, una doctora que investiga una vacuna para prevenir una pandemia, y un grupo de chicos con síndrome de Down de un instituto al que van los hijos de ambos. La situación los va llevando a puntos límites, y en ese extremo descubren que lo que había sido para todos un paradigma se rompe en mil pedazos. Doy fe de que Oscar comenzó a escribir esa fuerte, hermosa (y profética) historia antes de que tuviéramos noticia alguna del Covid que hoy nos invade. Y terminó de escribirla a fines de 2020.
► Araceli Contreras, después de haber publicado en 2019 Libélula, continúa este año con MyM (Ed. Luvina, 2021). Se trata de una novela epistolar breve en la que dos amigos, Miguel y Margarita, se escriben cartas que los ayudan a seguir alimentando la amistad y también a enfrentar y superar los avatares y sinsabores de la vida, los juicios y prejuicios de muchos en las décadas de los 60 y 70. Al igual que en Libélula, el arte de tapa de MyM es la imagen de un cuadro pintado por la misma autora. En el caso de MyM, la pintura al óleo de Araceli se llama La Virgen de Guadalupe.
En cuanto a publicaciones en antologías, varios cañuelenses participaron con sus escritos en este tiempo:
► En El escuadrón de los Hipálages (Ed. Tahiel, octubre de 2020), en Mujeres hechas de historias. Antología sorora (Ed. Dinastía, marzo de 2021) y en Los duendes Rizomorfos (Ed. Tahiel, abril de 2021) participó la escritora Claudia Colombo.
► En Poetas que cuentan (Tahiel ediciones, diciembre de 2020) participaron con sus obras los escritores cañuelenses Rolando Paciente, Chola Rizzi, María Lydia Torti, Marta Galbiati y Claudia Colombo. La obra incluye poemas, cuentos y microcuentos compilados por Osvaldo Fernández.
► Fernanda Inella, Claudia Colombo, Gladys Violini y Claudia Valdez lo hicieron en la obra colectiva titulada El taller de escritura creativa (de próxima aparición, Ediciones Tahiel), cuyo compilador fue el docente y escritor Rolando Paciente.
► Por su parte, Juan Carlos Viale participó del concurso y de la antología Urdimbre de letras. 1er Certamen Literario Ciudad de Deán Funes 2020 (El Mensú Ediciones, 2021). Su texto de microficción “Su última vida” obtuvo el segundo premio.
Esto en cuanto a publicaciones en papel. La Biblioteca Domingo F. Sarmiento de Cañuelas, tiene todo un sector de anaqueles dedicado a libros de escritores de ficción locales. Hay que pasar y ver y pedir prestado. Y leer.
Si habláramos de cañuelenses que publicaron libros digitales... Pero, no, el tema de las publicaciones digitales de libros, especialmente los ebooks, será materia de otra entrega. Lo que parece muy cierto es que estos tiempos de pandemia son —para muchos— tiempos de lectura y en algunos casos, también de escritura.
El Lugar de lo Fantástico | Desatormentándonos
Razones ocultas: el número “10”
Cuando terminé de leer Desatormentándonos, no pude evitar preguntarme por qué un libro así tuvo que esperar diez años para ver la luz. La historia de la literatura está llena de paradojas y de casos en los que los libros toman caminos misteriosos e inexplicables, como si siguieran los designios de una deidad textual caprichosa. Esto parece haber ocurrido con la compilación de cuentos que hoy nos ocupa. Su autor, José María Marcos, de forma consciente o tal vez sin saberlo, pareció seguir, con coherencia y disciplina, una constante que tiene al número “10” como protagonista.
Sin intención de hacer numerología, se puede señalar que, a veces, ciertos números se destacan en algunos textos. En la Divina comedia, por ejemplo, podemos ver cómo, entre otras tantas claves alegóricas, sobresale el número “3”: tres partes, treinta y tres cantos, tres protagonistas, estrofas formadas con tercetos encadenados... En el caso de Desatormentándonos, es el número “10” el que no deja de llamarnos la atención, principalmente por las relaciones extratextuales que se establecen con él. Diez cuentos, que tardaron diez años en reunirse en un único tomo, justo para conmemorar los diez años de vida de la editorial Muerde Muertos, en el año 2020 (es decir, “2” veces el número “20”, que si lo dividimos justamente por “2” nos da “10”). Así, vemos que el motivo por el cual este título tuvo que esperar una década para nacer nos trasciende, guarda razones misteriosas y hace de él (cuando no de nosotros, sus lectores) un elemento digno de una de sus historias.
En fin, existen cuestiones que no podemos entender, mandatos que seguimos y cumplimos sin siquiera darnos cuenta. El mundo, en muchas ocasiones, se nos rebela peligroso en la imposibilidad de explicar sus fenómenos. Es ese mundo que, no pocas veces, nos atormenta. Por suerte existen libros como éste: para poder conjurar el miedo con el terror; para perdernos en sus historias; para, en definitiva, desatormentarnos.
Terror desde todos los frentes
Los cuentos de Desatormentándonos nos muestran diferentes argumentos, pero todos coinciden en dos aspectos fundamentales: el terror y lo fantástico. Las historias combinan, de manera magistral, el miedo con los pliegues oscuros de una realidad que, en el plano de las vivencias, insistimos en considerarla rígida, transparente y explicable. Desde experimentos que se vuelven en contra del experimentador hasta animales aparentemente inofensivos que traen a la Tierra el apocalipsis, el libro presenta máquinas tan humanas como un dios que se enamora, seres de la noche cuya sensualidad nos pierde en la espera que obliga su ausencia (y, fatalmente, su presencia), muertos que vuelven a la vida para enseñarnos las bondades de la muerte, entre otras tantas singularidades. El talento de José María Marcos para sorprendernos página tras páginas es notable.
Por mi parte, me gustaría mencionar de manera especial “El Cangrejo”, uno de mis favoritos. En él, un narrador ya adulto cuenta una anécdota que, según cree, casi le costó la vida cuando era chico: aquella vez en que él y su amigo Gastón Capistrano decidieron meterse en la residencia El Cangrejo, perteneciente al fotógrafo Eusebio Cardini, mientras éste se encontraba en la taberna del pueblo. Lo que comienza siendo una travesura inocente (los chicos no buscaban más que “robar” nísperos y ciruelas) se convierte en una experiencia traumática que llegará a romper las leyes naturales tales y como las conocemos. “El Cangrejo” es un relato fantástico de una precisión milimétrica, que deja al lector alucinado. Poseedor de un final sorprendente (del que no diré nada para evitar todo posible spoiler), llegamos a él poco a poco, en una especie de descenso a lo inquietante. Cuando lo terminé de leer, no pude más que quedarme en silencio, con la vista perdida en cualquier parte y la mente poco menos que desecha.
“Que sea rock”
El título del libro, Desatormentándonos, que también es el nombre de uno de los cuentos, hace alusión al primer álbum de Pescado Rabioso, banda legendaria del rock argentino liderada por Luis Alberto Spinetta. Este paralelismo con el rock nacional lo podemos ver también en los otros dos libros que publicó la editorial Muerde Muertos en este festejo por sus diez años. Me refiero a No obstante lo cual de Carlos Marcos (que hace referencia a Riff, banda de Pappo) y Olvidemos todo de una vez de Fernando Figueras (cuyo título es, a su vez, un verso de la canción “Estertor” de Babasónicos). Esta triada rinde, entonces, un doble homenaje: por un lado, remite a la música y, por otro, es una celebración de la misma editorial Muerde Muertos, que hace diez años nacía con tres títulos de estos mismos autores.
Imperativo categórico
No voy a negar que soy un admirador de José María Marcos. De hecho, considero que Muerde muertos, novela que escribió junto a su hermano Carlos, es una de las mejores novelas de terror fantástico de la literatura argentina. Ahora, Desatormentándonos viene a continuar lo que hace diez años comenzó con Los fantasmas siempre tienen hambre, su primer libro de cuentos. Decir que recomiendo todos estos libros sería como decirle a una persona que acaba de ser mordida por una serpiente venenosa que tome el correspondiente antídoto. Más que una recomendación, es una exigencia. Lean Desatormentándonos. Lean todo José María Marcos.
Canal A | Programa Booktubers | Leonardo Oyola recomendó “Desatormentándonos”
Dame Diez | Pablo Martínez Burkett
Por Matías Prensa (Dame Diez). Pablo Martínez Bukett Nació alguna vez y en algún lugar. Tiene un montón de títulos de posgrado y un Máster en Escritura Creativa por la Universidad de Salamanca. Escribió para la radio, revistas, blogs, listas de supermercado y diarios íntimos. Dirige ciclos de lectura, dicta seminarios y talleres. Publicó los libros: Forjador de penumbras (2011), Los ojos de la divinidad (2013), Mondo cane (2016), Luz azul (Bolivia, 2020). En el segundo semestre de 2021 planea publicar Mutatis mutandi, siempre por la Editorial Muerde Muertos.
Aquí las preguntas y las respuestas:
1 ¿Qué libro está leyendo? | Uno sobre la filosofía detrás del realismo rarito de HP Lovecraft que se llama “Weird Realism: Lovecraft and Philosophy” de Graham Harman y publicado por la inglesa Zero Books.
2 ¿Pudo escribir en pandemia? | Al principio no. Escribo terror y ciencia ficción oscura: estimé que no era el momento de adicionar padecimientos innecesarios. Con el horror más visceral instalado en lo cotidiano, las pérdidas de vidas y trabajos y el gran sufrimiento, me parecía inapropiado y hasta blasfemo. Después, como todo, uno se adapta, convive y se fortalece. Y vengo escribiendo con regularidad y constancia para cumplir con diferentes compromisos editoriales.
3 ¿Vuelve a su infancia de vez en cuando? ¿Adónde? | Siempre. Mucho. El poeta Rainer Maria Rilke escribió que la verdadera patria del hombre es la infancia. Y no podría estar más de acuerdo. No es infrecuente que la gente se imagine que los escritores de terror tuvimos infancias turbulentas, torturadas, abusadas. Lamento si en algún caso es así pero mi infancia fue muy dichosa, con mi papá y mi mamá, mis hermanos, mis perros, los amigos de colegio. Mi abuelo contándome cintas mudas de miedo para escándalo de mi madre. Mi padre persiguiéndonos por toda la casa cual La Momia de Boris Karloff. Las lecturas iniciales en las siestas santafesinas y esa inquietud primera, ese abismado escozor por la oscuridad. Así que siempre regreso a la felicidad de mi infancia.
4 ¿De qué colega recomendaría un libro? | Juan Guinot con su 33 rpm para la editorial También el caracol; José María Marcos con su Desatormentándonos para la Editorial Muerde Muertos y Fabián García con su No juegues con eso para la M14 ediciones, la editorial rosarina.
5 ¿Cómo define el 2020? | Un año bisagra en la historia contemporánea. Uno de esos eventos que después son estudiados en los libros de Historia de la Humanidad.
6 ¿Quién merece un Premio Nobel? | Asumo que la pregunta se orienta al Nobel de Literatura porque en las otras ramas del saber soy aún más ignorante. ¿La verdad verdadera? No lo sé. Pero tampoco me importa. No me provoca un severo desarreglo nervioso no haber leído al último premiado ni salgo corriendo a comprar sus libros ni me retrato diciendo que lo seguía desde Cemento… Definitivamente me hubiera gustado que se lo dieran a Borges. Pero entre que los de la Academia sueca lo fueron a chicanear y que el viejo los toreó por esa misma razón, ahí nos quedamos sin. Pero para no escurrirle el bulto a la pregunta creo que Stephen King se merece el Nobel de Literatura. Quizás no sea el más meritorio de todos los escritores de terror, ni el más poético, ni el más prolijo ni mucho menos, el más académico ni políticamente correcto. Pero su contribución a la cultura popular es enorme acercando lectores, no sólo aquellos que disfrutan del género sino de la literatura en general. Quizás la condición de popular le vede siquiera soñar con ese galardón.
7 ¿Cuál es su película preferida? | Depende del día y del momento del día en el que me pregunten. Pero andan por 2001 Odisea del Espacio (1968), Recuerdos del futuro (1970), El exorcista (1973), Alien (1979), El resplandor (1980), Blade Runner (1982), The Wall (1982) de Pink Floyd, o Terminator (1984). Lo que resta del día (1993) me ha parecido de una exquisitez insuperable.
8 ¿Cómo imagina el fin de la Pandemia? | No lo sé, pero que sea pronto. De lo que estoy seguro es que esta peste nos va a cambiar nuestra forma de relacionarnos, trabajar, divertirnos y pasar las vacaciones. Descubrimos la cantidad de tiempo que perdíamos viajando, apiñados como sardinas en lata. Salieron a la superficie un montón de otras ineficiencias sistémicas. En fin. No sé si me traiciona la esperanza o el deseo, pero me gustaría que aprendiéramos y fuéramos un poco menos “humanos” como hasta ahora.
9 ¿Radio, TV o Diario? | He escrito para la radio (y ahora programas por podcasts) y diarios y es algo que me gusta mucho. Sin embargo, prendo cada vez menos la tele. Hace años que no miro los canales de aire. Tampoco me copo mucho con las series en las plataformas y cada tanto me acuerdo de ver una peli. Escucho radio cuando voy en el auto. Y diario sólo lo indispensable y de ser posible, me abstengo para no envenenarme con la realidad nacional. Pero más allá de mis preferencias personales soy de ir a todos los programas que me invitan. Antes en persona y ahora con el auxilio de la tecnología.
10 ¿Qué consejo le daría a alguien que quiere publicar por primera vez? | No te apures. No te dejes traicionar por el ataque de ego de ver tu nombre en letras de molde. No caigas en la trampa de las imprentas disfrazadas de editoriales que lucran con el narcisismo de la gente. Poné el foco en tener un producto de calidad. Sí, lo que uno escribe tiende a convertirse en un libro y un libro es un producto. Revisá, corregí, revisá, corregí. Nunca es suficiente. Volvé a corregir. Que tus amistades lean con espíritu crítico ese manuscrito, no para sobarte el lomo diciéndote que sos un genio sino para que te marquen las inconsistencias. Hacele caso cuando te digan que algo no funciona. No le hagas caso cuando te digan cómo enmendarlo. Corregí, corregí y por las dudas, volvé a corregir. Y después, sólo después, fíjate qué editoriales publican material relacionado con lo que vos escribas y postúlate ahí y no en todas las otras. No tires escopetazos a la noche. Hacé un poco de investigación. Nadie te está esperando con desesperación. Hay trenes de gente intentando lo mismo. Entonces ningún esfuerzo de logística es suficiente.
















