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Desatormentándonos | Lectura de Coos Burton

Por Coos Burton | Viernes 3 de octubre de 2025 | Instagram @coosburtonyt 


Buenas tardes, amigos. Hoy les comparto mi última lectura: Desatormentándonos, de José María Marcos, editado por Muerde Muertos. Se trata de una antología de horror con relatos muy variaditos, narrados con una sencillez preciosa que, por las expresiones tan descontracturadas y desenfadadas, remite un poco a la experiencia de contar leyendas alrededor de una fogata. Acá nos vamos a encontrar con diez relatos en los cuales prima lo fantástico.  Mis favoritos fueron: 
► “Dios máquina”: un relato a lo Black Mirror donde una mujer se obsesiona con una máquina que repite mantras religiosos, y se vuelve controladora. 
►“El cangrejo”: una travesura resulta en un encuentro escalofriante con un chiflado. 
► “Salatraco”: una mujer deja de lado su escepticismo para pedirle un gran favor a una escultura muy curiosa y oscura. 
► “El abuelo Bubby”: un relato nostálgico sobre zombies con mucho humor negro. 
►“Caracoles”: el concepto más Junji Ito que vi en mi vida, con un final muy argento. 
Después tenemos relatos como “Proyecto Ivanov”, “Ojos verdes“, “Isolina”, “Desatormentándonos“ y “El castillo de Silling”, cuyas temáticas abarcan desde el sci-fi horror, brujas, magia negra y ritos, criaturas vampíricas y leyendas. En términos generales, relatos más que divertidos y escabrosos para leer en la mejor época del año. Por supuesto que recomiendo esta antología.

La Gaceta Literaria | Lecturas 2021


En “Lecturas 2021”, Matías Carnevale comentó para La Gaceta de Tucumán los libros que más le llamaron la atención durante el año que pasó. Entre ellos destacó: “José María Marcos es uno de los responsables de la editorial Muerde Muertos, orientada al terror y el género fantástico. Si bien los libros de cuentos Desatormentándonos y Los fantasmas siempre tienen hambre (reedición, dedicado a Laiseca), fueron publicados durante 2020, me encontré con estas historias desaforadas en el año que pasó. De los cuentos, vale la pena destacar ‘Desatormentándonos’, un terrible relato de canibalismo, y ‘El ventanal’, en el que una anciana hace justicia por mano propia frente al asalto de un inexperto hampón”.

Gracias, Matías, por la mención. A continuación se puede leer el artículo completo publicado el domingo 16 de enero de 2022.

El País de la Bruma | Desatormentándonos

Reseña de Desatormentándonos (Muerde Muertos, 2021), 160 páginas.
 
Por Mercedes Giuffré | El País de la Bruma | Viernes 5 de noviembre de 2021


En el marco del aniversario de la editorial independiente Muerde Muertos, dedicada a los géneros terror, fantástico, erótico y afines, se publicó recientemente esta antología de cuentos del periodista y escritor José María Marcos, cofundador de dicha editorial.
Desatormentándonos toma su nombre del célebre álbum editado en 1972 por la banda Pescado Rabioso, del cual declara el propio autor que “su fantasmagórica psicodelia se conecta con las ficciones que me transformaron en lector”. Y agrega: “Su sincretismo entre lo macabro, lo poético y lo visceral han dejado infinidad de gemas oscuras…”.
La antología recoge cuentos escritos durante una década, en simétrica oposición con Los fantasmas siempre tienen hambre, otra antología del autor que inició la colección Muertos, en los que José María Marcos declara que trabajó desde la sutileza (mientras que en los que nos ocupan, lo hizo desde lo chirriante).
Hay en Desatormentándonos un clima que retrotrae a sus vivencias de la infancia en Uribelarrea, la patria chica, a las noches de sábado frente al televisor viendo películas de Vincent Price presentadas por el español Narciso Ibáñez Menta, a las posteriores lecturas de Stephen King y de Julio Cortázar, al cine clásico de terror, como los zombies de Romero o Los pájaros de Hitchcock. El autor no desdeña sino que homenajea tales influencias que lo marcaron tanto como su pueblo. A cada paso, se encuentra el lector con solapados o abiertos reconocimientos. Pero la antología no se queda en eso sino que se anima a más, porque se atreve a una operación que habíamos advertido ya en el policial argentino, tanto clásico como negro, tanto en Borges y Bioy como en Sasturain, Martini o Feinmann: la parodia. La respuesta literaria a una pregunta latente. ¿Es posible replicar desde acá un género foráneo de manera original? Los cuentos de Desatormentándonos gozan de un humor visceral que emerge para descomprimir lo genérico, la situación fantástica que se desborda. Y en ese gesto, el autor responde al interrogante planteado. Es posible, sí, pero desde la tensión y la antípoda, desde la ruptura.
José María Marcos es poseedor de una estética propia, que fusiona las influencias mencionadas y la observación de su entorno y realidad, con un lenguaje que es medido pero a la vez incisivo, sin excesos pero certero. Cada palabra transporta a los lectores a ese mundo al que homenajea y del que (y con el que) se ríe un poco, las tardes en Uribelarrea detenidas en el tiempo, la cultura popular de los setenta y los ochenta, los amigos y vecinos, incluso los colegas. Sus personajes son caracteres particulares que encierran universales: la ingenua devota en exceso, el solitario, la chismosa, el abuelo bebedor, los niños crueles... Hay en estos cuentos situaciones que recuerdan a los clásicos del género del terror, desde Lovecraft hasta Stephen King, y también Hollywood, con sus aparecidos, sus máquinas diabólicas y sus zombies.
La lectura de Desatormentándonos es gratificante. La escritura de José María Marcos resulta honesta y generosa, como su sello editorial que recupera una literatura y géneros tan necesarios. El libro nos sumerge en una dimensión lúdica y atemporal que opera de remanso. “Escribir y leer sobre los miedos y los monstruos es una forma de lidiar con las violencias que transitamos”, señala el prólogo. Y en verdad lo es.

10 años de Editorial Muerde Muertos | Literatura rockeada

Por Fernando Farías, Juan Manuel Rizzi y Sergio Massarotto | La Acacia | 20/08/2021
Pappo y Luis Alberto Spinetta en sus comienzos.
10 años de editorial Muerde Muertos: literatura rockeada desde el horror, el erotismo y la fantasía 

Uribelarrea —un pueblo turístico a 90 Km. de la Capital con entrada sobre la Ruta 205, los fines de semana una larga hilera hormiguitas viajeras—, además de la cerveza y la picada, el dulce de leche, el lugar de descanso de Ceferino Namuncurá, Macedonio Fernández y otras ficciones, es cuna del nacimiento de la Editorial Muerde Muertos, que cumple diez años de vida. Carlos Marcos (1972), el creador junto a su hermano José María Marcos (1974), en el prólogo a su libro No obstante lo cual, escribe: “De la misma manera en mi pueblo Uribelarrea —siempre hay que nombrar Uribelarrea en los prólogos, varias veces: Uribelarrea, para que sean tres y traiga suerte—, es conocida la anécdota de Valdés, que varios años antes de construir su casa ya había comprado todos los ventiladores de techo para el futuro hogar. No tenía ni los cimientos ni las paredes, pero ya tenía solucionado el tema de la ventilación de la nada misma”. De esta desproporción, característica de los pueblitos de provincia cuya condición es el aislamiento, nace su turismo y la literatura: “instantes de ensueño” cuando “nuestro rostro se asemeja tanto a un rostro tallado en buena madera…que espanta”, descripción que el autor-editor extiende a la propia editorial. “Con la intención de ponerle un poco de rock a la literatura” la editorial, en 2020, acometió la publicación de sus tres autores fundantes hace más de diez años: los mencionados José María y Carlos Marcos, y Fernando Figueras (1970), con títulos del rock nacional. Tres colaboradores de La Acacia suben el volumen.

Desatormentándonos de José María Marcos | por Fernando Farías



Sangre de pulpo, mate y un castillo en medio de la llanura

Terror en lo profundo

A comienzos de este siglo había un ciclo de cine los sábados a las 22 por Telefé. Se llamaba Terrormanía y lo presentaba Axel Kuschevatzky, reconocido periodista, productor y guionista. Yo iba a la escuela primaria y gracias a ese ciclo conocí joyas como El día de la bestia y En la boca del miedo, que me asustaron feo. Otra película que me pegó fuerte fue Aguaviva. Terror en lo profundo. Sus momentos ultrasangrientos me espantaron y fascinaron en el mismo acto. El lunes siguiente del estreno, con mis compañeros comentamos esa gema donde un pulpo gigante se morfa a la tripulación de un barco-casino. Me enganché tanto que, en una repetición, aproveché y la grabé en VHS. Ni bien apareció Axel Kuschevatzky en la pantalla, apreté rec. Pasó papá y me dijo: “¿Lo vas a grabar también a este?”. “Sí”, dije. Recién hoy entiendo por qué: si bien los chistes de Kuschevatzky no me hacían gracia, necesitaba tenerlo en la cinta. No era sólo grabar Aguaviva, era vivir Terrormanía, conservar ese ritual de los sábados a la noche para cualquier día de la semana.
Años después, navegando por internet, me reencontré con Aguaviva. Estaba en mala calidad y doblaje latino, igual que en mi VHS. La volví a mirar y corroboré que se trataba de una obra Made In Pantano, pero no me dio miedo. Todo lo contrario. Los años de la película y los míos me habían pasado factura. Ya no me aterrorizaban ni el pulpo ni los tentáculos con dientes. Pero qué importaba: ahora podía pasarla bomba con sangre falsa, insólitas actuaciones y anticuados efectos especiales dando vida a esa quimera fermentada.

Risas macabras

Creo que para disfrutar de una película o libro de terror no hace falta asustarse, asquearse o escandalizarse. En eso estoy de acuerdo con José María Marcos, autor de Desatormentándonos (uno de los recientes títulos publicados por la editorial Muerde Muertos), quien en más de un ocasión dijo que “lo central en el cuento de terror no es el efecto que provoca, sino el hecho de alumbrar nuestra parte oscura”.
Los escalofríos que laten en estos diez cuentos están impregnados de un sentido del humor macabro. Casi puede escucharse la risa de Marcos haciendo eco en un castillo abandonado azotado por vientos implacables, tecleando en una máquina de escribir oxidada y con un mate a su lado.
Lo atroz habita en personajes con una crueldad amarga y realista: científicos locos muy obstinados, señoras que llegan a la autodestrucción con tal de obtener un instante de amor y, cómo no, fantasmas soñadores, muertos no tan muertos, sirenas con apetitos carnales, caracoles de baba mortal y sociedades secretas amantes de la necrofagia. Hay animalitos bonsái, zombis borrachines, curas metálicos, tías que aman julepear a sus sobrinos y hombres que se alivian el hambre de la forma menos pensada. En pocas palabras, Desatormentándonos presenta un desfile de sobresaltos que estremecen a la vez que estimulan la sonrisa nerviosa y una extraña empatía. Como dice Mariano Buscaglia en la contratapa: “La narrativa de José María Marcos tiene el encanto de los buenos narradores de cuentos, ese no sé qué folklórico que anuda el terror con lo grotesco, sosegando los excesos con el sempiterno humor negro de los hombres de campo: la frase justa y de ingenio afilado”.
Marcos despliega sus figuras confiando en las palabras que podría emplear un abuelo para atemorizar a sus nietos, o un jefe a sus empleados. Así allana el camino para que las tramas se desarrollen a veces con conclusiones trágicas, aunque con relámpagos donde las ironías del destino acercan esa desventura a un sarcasmo que recuerda a los cuentos de Ambrose Bierce o al cine de Demián Rugna. Desatormentándonos —que toma el título de un disco de la banda Pescado Rabioso, liderada por Luis Alberto Spinetta— abreva en la tradición del cuento de terror desde una perspectiva criolla y atrapa con horrores que invitan a mirar el vecindario con otros ojos.

Una linda forma de desatormentarse

Leer es un laburo. La imaginación no se pone a trabajar sola, es el mismo lector quien debe meterle ganas. En cada lectura gravita el componente personal. Por eso, si bien a simple vista el libro Desatormentándonos y la peli Aguaviva no tienen mucho que ver entre sí, veo una conexión. En mi imaginación, la sangre que se escurre de las páginas es igual a la que el pulpo gigante deja tras su paso por el barco-casino y las expresiones de los protagonistas de papel se asemejan a las de los actores perseguidos por tentáculos, mientras que los zombis pueblerinos lucen piel de cinta VHS y brillan en tecnicolor. Cada uno elige cómo poner a trabajar su fantasía. Yo disfruté de este libro con un vasito de whisky y el primer disco de Güemes y Los Infernales de fondo. Casi como la ceremonia de mirar Terrormanía los sábados a las 22. ¡Esa sí qué es una linda forma de desatormentarse!

Olvidemos de todo un vez de Fernando Figueras | Por Sergio Massarotto


Mezclando terror, fantástico pero también grotesco, Fernando Figueras consiguió en Olvidemos todo de una vez un libro concreto que reúne siete cuentos cimentados en argumentos ingeniosos, que redondean y garantizan una lectura rápida y entretenida. Amores extremos, hechizos, transformismo, distopías siniestras y otras elaboraciones fantásticas tejen las historias que se dejan leer fácilmente, en una o dos sentadas de tren, subte o colectivo. Pero además hay preguntas humanas que recorren uno a uno los cuentos y que trascienden a la lectura inmediata y genérica. Así la cuestión del cuerpo propio y el género sexual en el primer cuento “El sabor del reencuentro”,  el cinismo escondido bajo el show de “Pileta rusa” o la curiosidad y el deseo del misterio, de que haya algo más que lo aparente, en “Río de Janeiro”. Pero quizás sea en el grotesco de su último cuento, “Taj Mahal”, donde la voz de Figueras encuentre su mejor lugar. Lejos del sexo explícito —que ya es una piedra demasiado gastada y por lo tanto difícil que produzca “fuego”— pero sí de la sugerencia, la ironía y la especulación, el autor logra tocar el nervio de dos o tres grandes problemas universales y también argentinos como la corrupción, el destino y las opciones de la pobreza y las consecuencias oscuras de, por un lado, los discursos políticos que se argamazan a lo largo décadas solucionando poco y nada, y por otro, el acostumbramiento, la aceptación y la resignación de la sociedad frente a los mismos que en lugar de rebeldía lleva a aceptar cansinamente un estado de cosas no ya injusto sino siniestro. Una realidad triste y descaradamente posible que bien puede dar a luz, otra vez, a fantasmas y zombies que concreticen las frustraciones más profundas del andar humano, para que no le estallen desde el inconsciente. “No puede ser que con agua se lave la sangre”, cantaba Color Humano en Hace casi dos mil años en una poética hermética pero que se abre lo justo para iluminar y conectar con “Taj Mahal”. Creo que es una buena canción para poner cuando se termina de leer el cuento y por lo tanto todo el libro. Editó Muerde Muertos, para la colección Ni Muerde Ni Muertos, 85 páginas.

No obstante lo cual de Carlos Marcos | Por Juan Manuel Rizzi

“La gente cree que todo se resume al aroma, colores, sabores, braguetas, escotes, tacos, miradas, pura puesta en escena cuando sólo se trata de palabras”. (Carlos Marcos, “Un ángel pasa...”)

Un libro de relatos “para ser dichos, para ser narrados, para ser contados” que comienza hablando pestes de los encuentros literarios. ¿Qué es un libro? La publicación de un libro está cada vez más ligada a situaciones particulares de la vida de su autor —no sólo ni principalmente literarias sino sobre todo económicas y relacionales—, y este no es la excepción. Rara vez el libro es un hecho artístico. Muerde Muertos y Carlos Marcos en particular quieren nadar contra la corriente. Carlos inventando géneros y géneros: la mixtorieta Inmaculadas (Muerde Muertos, 2010), donde escribe y dibuja a la vez; escribiendo una novela junto a su hermano José María Muerde muertos (Muerde Muertos, 2012); consintiendo ilustrar Los sorias de Alberto Laiseca por muchas manos con sólo los títulos de los capítulos: iluSORIAS (Muerde Muertos, 2013); y ahora al reunir relatos para ser dichos, dijimos, un anacronismo, un desfase que hacen al libro otra cosa que sí mismo; un acto de rebeldía, una zona intermedia entre lo posible e imposible desde donde todavía hay para decir. “¡Odio los ciclos de lectura y la vanidad de los escritores en los encuentros literarios!”, la afirmación inicial en forma de paradoja (el libro no es otra cosa que leídos en encuentros), quiere decirnos que los encuentros humanos son demasiados importantes para diluirlos en literarios, porque ellos son, desde antaño, la literatura.
No obstante lo cual consta de seis relatos que muy genéricamente entran dentro de la literatura erótica, pero en Marcos se condimentan con el porno, el humor, la crítica, la bibliomanía y lo confesional. No es necesario leer a Georges Bataille para conocer las posibilidades del género: Carlos Marcos nos las sirve casi todas. “¡Pensar que durante toda su existencia, la mayoría de los hombres no han sido ni siquiera mujer!”, escribía Oliverio Girondo. El relato “Un ángel pasa…” es la exploración pormenorizada de esa posibilidad que entra por el sopor del sueño, un recurso que en Marcos se repite e identifica con el éxtasis, la erección y el ser vencido por el lenguaje procaz. El sueño de la razón produce monstruos, el sueño o la realidad de nuestra finitud también.
El relato “Castración” sigue en la vena del transformismo de un modo particular. El psicoanálisis asignará algún nombre al hecho de ponerle nombre al miembro, pero el que se llame Borges abre un sinfín lecturas que merecerían unas tetas llamadas Sarlo y Piglia. Esto que tienen los relatos de Marcos nunca lo podrá entregar el mero porno visual. Sabemos que la historia, la política, el procerazgo, la poética en definitiva, muchas veces se trata de resucitar muertos; la literatura puede denunciarlo o decirlo de otro modo. El pene —castrado— Borges es una página que merece un lugar junto a la Evita de Perlongher, el Sarmiento zombie de Michel Nieva, el velorio apócrifo de Roberto Arlt escrito por el mismo Piglia. Borges es miembro de un cuerpo, lo cual nos lleva, inevitablemente, a pensar en su lugar dentro de la literatura argentina: menester es castrarlo por su caprichoso e infinito deseo.
Mediante la anécdota de un supuesto inhibidor sexual que se recibía antes de la colimba (el autor recuerda que fue uno de los últimos en hacerla obligatoriamente), el relato “Aquel rayo de sol” finaliza en una serie de recomendaciones donde siempre, la procacidad, es una sugerencia a otro nivel, que dialoga con el gran estilo de la aforística, por ejemplo:
“#Ensaye besarle el culo a las promesas de integridad. Que son las hijas insumisas de la honestidad y la honradez. No pasará mucho tiempo hasta que pretendan besárselo a Ud”.
“#Juegue todas las veces que sea necesario a enseñame-tus-miedos que yo te enseño-mi-amistad. Luego podrán mostrarse la pija y las tetas con resultados mucho menos placenteros”.
“#Disfrutemos el momento, este momento y no cualquier otro. El que nos toca. El mundo no se extingue si nos perdemos un orgasmo. El infierno erótico implora silencio. Silencio y una infinita perspicacia”.
¿A quién le importa la vida de Carlos Marcos? El problema es que el relato confesional “Triángulo de Pascal” es uno de los más interesantes del conjunto. Erotismo clásico en medio de jornadas de psicoanálisis (Marcos es bibliotecario de la Escuela Freudiana de Buenos Aires hace más de veinte años) y la preparación —¿el erotismo no lo es?— de un escrito para un encuentro literario que una vez más, le aburren: “si no me excito con una idea soy un analfabeto”, “la ficción debería ir siempre por delante, altanera, galopando al infinito y no triste a la zaga de la realidad”, “pienso que es una idea maravillosa que los tomará de improviso llevándolos desde una trivialidad absoluta hacia algo bello”, algunas de las fórmulas, después de todo, que parecen funcionar. Hay que convivir con los libros para aprender a despreciarlos. Uno de los relatos del relato total finaliza con el lugar de las bibliotecas, sus pequeñas fundaciones o refundaciones, que describe dignas frente a todo esto. Son encuentros literarios sin vanidad, quizá sin escritores pero con lectores. Un proyecto lanzando a los años, de permanencia —¿la literatura no lo es?—: “Se preguntarán Uds. ¿por qué sonríe dios cuando el hombre funda una biblioteca, entonces? Dios sonríe porque sabe que los hombres harán de la biblioteca una selva primero, en crecimiento constante, en una progresión desmedida, y luego tendrán que enfrentarse a esa misma selva que abraza, que asfixia, que lo cubre todo, y más luego, si es que pueden, tendrán que construir (a veces a machetazos), tendrán que inventar (a veces a golpes de ingenio), tendrán que encontrar (a veces a ciegas o por azar) caminos que comuniquen la biblioteca con sus lectores. Y ahí sí, construyendo, inventando, encontrando esos caminos, el hombre sonreirá al fin por el simple hecho de encontrarse con otros hombres y no le importará que dios se ría de él y sus esfuerzos”.

El Sonido y la Furia | Desatormentándonos

Ya está listo el nuevo podcast de El Sonido y la Furia, espacio literario dirigido por Luis Alexis Leiva y Matías Pertini, que puede oírse en Spotify.

Índice del programa: 1) Manuel Morelli presenta Trasfondo. 2) José María Marcos nos presenta su libro Desatormentándonos, libro de cuentos que forma parte de la triada que editó Muerde Muertos por sus 10 años. 3) Largamos la segunda parte de Ulises y encaramos los mejores episodios.

Entre Vidas TV | En Casa | Invitado: José María Marcos


Mauro Yakimiuk entrevistó a José María Marcos para la sección “En Casa” del Canal Entre Vidas TV, con motivo de la salida de su libro Desatormentándonos (Muerde Muertos, 2020).

Página/12 | Desatormentándonos, música literaria

Cuando el grupo Pescado Rabioso, liderado por Luis Alberto Spinetta, editó su primer álbum, ninguno de sus integrantes imaginó que muchos años después un impetuoso admirador homenajearía aquel sacudón-musical-roquero, poniendo el ojo en la condensación que sus composiciones proponen en torno a lo macabro, lo poético y lo visceral. Desatormentándonos se llamó aquel disco de 1972, y hoy es el título del libro de José María Marcos que logra lo que, en términos similares, alguna vez ambicionó Borges: trasladar al castellano la música del inglés y del alemán. En sus páginas dedicadas al horror y el delirio, el autor trabaja sobre aquello que “nos muta en lobos a la luz de la luna y en larvas bajo un tórrido sol veraniego”, como sintetiza Mariano Buscaglia, y construye un libro fantástico haciendo literatura sin encorsetarse con pretensión literaria alguna. Marcos narra, escribe y describe, expone desde abajo. No se abruma en el ardid de la prosa, o el magistral dominio del lenguaje, o el florilegio de adjetivaciones al mejor estilo del realismo mágico; él usa lo necesario, lo ineludible para sus ficciones, y masculla entre dientes al tiempo que vistea a los costados mientras el lector bebe un café. El cuento que cuenta crece sin que aún estemos atentos al tema con la escrupulosidad necesaria. Sin que nos percatemos, prospera la tensión, el crescendo se va dando sutilmente, casi a traición a causa de que, ante el desconocimiento de lo que vendrá, el asunto nos toma de sorpresa y el planteo desplegado en la página fuerza la atención del lector. Para José María Marcos, escribir es librarse de sus fantasmas, purificar el espíritu; él está presente con sangre y vida en cada línea explosiva, violenta, iluminada, sentida, con estremecedor significado y positiva proyección en nuestras letras. Percibimos la exposición de un cuerpo lacerado y una aventura hacia el infinito, de cara a una fatalidad que arrastra al lector y lo enfrenta con su abismo. Cuando nos reponemos, ya está, ya estuvo, a otra cosa, estamos dentro, zambullidos en un baño de letras del que no saldremos hasta alcanzar el colofón aún envueltos en las situaciones, los personajes, el territorio de la fantasía y el espanto. Marcos nos habla bajito, desde el barrio y el barro, nos arroja como al descuido apenas un asunto de familia que se gestó en blanco y negro, y al que él le miente colores que no dejan de sobrecoger al lector francamente fascinado. Sin duda, el libro es un golpe al hígado producto de la inteligencia como los que aplicaba aquel maravilloso campeón mundial de peso pluma de los años 50, cuando en el Luna Park les obligó besar la lona, en inclinado laberinto de naipes, primero al cándido Oscar Flores, luego al campeón argentino Alfredo Prada y, como cierre, al estupendo y guapo Ángel Olivieri; los tres humillados ante un general Perón, sentado en la primera fila del ring-side, estupefacto y aturdido por la contundencia del genial Sandy Saddler. Igual derrotero y efecto cumplen estos relatos precisos, sabios y hasta científicos, si se permite la parada. Ya en su momento, Leonardo Oyola, muy apropiadamente, supo definir esta escritura de José María Marcos como de “precisión matemática”. Al destacar algunas páginas como muestra, hay que decir que en “Ojos verdes” lo que alguna vez fue un espléndido sitio turístico se transforma en una decadencia infinita, cuando una desconocida manifiesta una perversión más allá de lo esperado por un ingenuo y viejo cuidador. “Salatraco” es un relato familiar donde el Circo del Amor, de gira, exhibe antiguas estatuas de Uzbekistán. El cuento se abre en un primer escenario calmo, pero se lanza a un tono satírico maravillosamente cerrado cuando la protagonista no puede resistirse a sujetar con decisión el pene erecto de una estatua. Estupendo y ardoroso relato que con fino humor sosiega el horror de los otros. “El abuelo Bubby” tiene el papel de operar como majestuoso percherón-cadenero que remolca con firmeza todo el libro. El mismo autor se ubica en su infancia y narra con pasmosa candidez de niño la historia del abuelo Bubby, borrachín y atorrante, que llama a la puerta de casa y sorprende a la familia con su inesperado retorno, luego de seis meses de haber sido enterrado en el cementerio de Uribelarrea. Los diez cuentos del libro nos hablan de nuestros miedos, de los monstruos que nos habitan, de las violencias que nos circulan. Y tal como lo quería el autor, Desatormentándonos logra, con notable mérito, el homenaje tan ansiado al erigirse como un libro que, al ser leído, repercute en el lector con la fuerza de un pesado rock and roll.

Terror | Reseña de “Desatormentándonos”

Reseña de Desatormentándonos (Muerde Muertos, 2020) de José María Marcos. Por Ezequiel Pelliza Goicochea para Terror.Com.Ar


Desatormentándonos es un libro de cuentos escrito por José María Marcos y editado por Muerde Muertos.
Diez relatos componen esta antología de 157 páginas, en la que nos encontraremos con elementos de ciencia ficción, con entidades no humanas, con personas que tienen costumbres extrañas y con alguna que otra invasión que amenaza con tornarse apocalíptica.
La mayoría de los cuentos ocurren dentro de alguna casa o lugar cerrado, teniendo, salvo un par de excepciones, a una única víctima para los horrores que el autor viene a ofrecernos.
Otra cosa que está muy presente en estos relatos es el sexo. Ya sea como obsesión, como deseo desenfrenado, como fantasía, como algo asqueroso de lo que no se puede escapar, como perversión, los encuentros íntimos dan origen a varios de los horrores que experimentan los personajes de Desatormentándonos. Imagínese, lector, por ejemplo, soñar todas las noches teniendo intimidad con alguien que lo repugna.
La vejez también resalta en este compilado, ya sea en el papel de victimarios, con algún personaje contando una historia o leyenda, o buscando la manera de sobrellevar su decadencia física. Y su soledad.
A propósito de esto, en gran medida, los protagonistas de estas historias son solitarios. Solitarios que no disfrutan de dicha condición. Y es la búsqueda por sortear esa fatalidad, que los tiene insomnes y amargados, lo que los hará recurrir a soluciones no del todo recomendables. Algunos de ellos tienen un buen pasar económico, pero, lector, nosotros sabemos muy bien que hay tormentos que el dinero no puede desatormentar, ¿no?
Debido a que la cantidad de cuentos que conforman la antología no es extensa, serán tres los que resaltaré como mis favoritos:

► El Cangrejo: el pasado es parte de nosotros. Y, a veces, olvidamos allí las respuestas para nuestro presente.
► Desatormentándonos: contado en primera persona, como si fuera una historia real (¿lo fue?), el autor nos pone en conocimiento de algo que un colega periodista suyo le confió. Una historia de la que fue testigo y protagonista, y sobre la cual nunca se atrevió a escribir.
► Caracoles: la aparición de unos peligrosos caracoles en el conurbano bonaerense pone en emergencia al país.

Varias de las historias de este libro transcurren en Uribelarrea, localidad del partido de Cañuelas. Siendo quien escribe vecino de la zona (vivo en el partido de Ezeiza, aledaño al de Cañuelas), siempre relacioné Uribelarrea con la Fiesta de la Picada y la Cerveza Artesanal (y, a quién engaño, lo seguiré haciendo). Pero ahora, además, por obra y gracia de José María Marcos, cada vez que la escuche nombrar, o vaya a dicha localidad, vendrá a mi cabeza la posibilidad de toparme con algún animalito miniatura, o algún zombi, o alguna estatua viviente.

Ezequiel Pelliza Goicochea | Oriundo de Ezeiza, tiene 30 años y es profesor en Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales. Se desempeña en escuelas de nivel secundario, tanto con adolescentes como con adultos. Recibió menciones especiales y de honor en varios concursos literarios, y participó con cuentos en distintas antologías. Es bibliómano, bibliófilo y todo eso.
instagram.com/ezequiel_pelliza_goicochea

Contratapa | Por Mariano Buscaglia

Desatormentándonos, a pesar del exorcismo que aúlla su título, es un libro horroroso en todo lo que da de sí el término. Un libro sembrado e infectado de espantos, fantasmas, monstruos, zombis, apocalipsis, brujas, máquinas malvadas y seres humanos que parecen errar todos sus pasos (para regodeo y alegría de nuestro instinto morboso).
Hay cuentos como El Cangrejo o Isolina que perturban nuestra existencia y nos dejan una desagradable sensación de indefensión. Otros, como Proyecto Ivanov, Dios máquina o El Castillo de Silling, cachetean y ponen en carne viva nuestras falacias, a la vez que nos deleitan con una imaginación prodigiosa, verbigracia: chanchitos y jirafitas bonsái, un castillo chasco donde podemos espiar las más salvajes perversiones o una máquina que ora por nosotros al tiempo que nos desea con lujuria.
La narrativa de José María Marcos tiene el encanto de los buenos narradores de cuentos, ese no sé qué folklórico que anuda el terror con lo grotesco, sosegando los excesos con el sempiterno humor negro de los hombres de campo: la frase justa y de ingenio afilado.
Hay libros sobre monstruos y otros que son monstruosos per se. Desatormentándonos es algo peor, es un libro que transforma en monstruo al lector, porque en sus fábulas reconocemos los vicios y carcinomas morales que nos devoran por dentro. Eso que nos muta en lobos a la luz de la luna y en larvas bajo un tórrido sol veraniego.
Parafraseando a José María Marcos, luego de la lectura de este libro, “nuestros días parecerán retazos de una larga pesadilla”.

Grandes lectoras | María Sola


GRANDES LECTORAS. María Sola —escritora y artista plástica, autora de Mujer deshabitada— leyó y recomendó Desatormentándonos (Muerde Muertos, 2020). “¡Me atrapó y no me soltó hasta el final! ¡Felicitaciones, José María Marcos!”. 

Grandes lectores | Pablo Hernán Di Marco


“Editorial Muerde Muertos sigue de festejo por sus diez años de vida. Va mi abrazo a su editor José María Marcos por acercarnos publicaciones de Alberto Laiseca, María Solá, Pablo Martínez Burkett, Fernando Figueras, Enrique Medina y tantos tantos más”, expresó el escritor Pablo Hernán Di Marco en sus redes sociales al sumarse a los festejos por el aniversario, mientras va leyendo las novedades: Desatormentándonos de José María Marcos, No obstante lo cual de Carlos Marcos y Olvidemos todo de una vez de Fernando Figueras. ¡Gracias por acompañar esta travesía!

El jardinero observa la destrucción del mundo

Reseña de Desatormentándonos (Muerde Muertos, 2020) de José María Marcos | Por Damián Scokin para El Colifato Ilustrado | Domingo 4 de abril de 2021

“Una mañana, amanece el jardinero y observa la destrucción del mundo que lo rodea”. El jardinero (temprano amaneció), Pescado Rabioso 

   

Escribir y leer sobre los miedos y los monstruos es una forma de lidiar con las violencias que transitamos (una manera de desatormentarnos), dice José María Marcos en la introducción de su nuevo libro. Diez cuentos plagados de fantasmas, monstruos, súcubos, zombis que toman vino, apocalipsis, animales bonsai, caracoles de hambre voraz y maquinas perversas entre otros ingredientes para este libro conjuro que busca “desatormentar” a sus propias criaturas usando al lector como vía de purificación. Imperdible.

Escribir y publicar en tiempos de pandemia

Por Fabián Rossini | Infocañuelas | 05-05-21


Por supuesto que nadie sabía lo que estaba por llegar. Algunos, como en el caso de Tomás José (Tito) Riva, habían publicado hacia fines de 2019 (en su caso, el libro de poemas La luz, editado por Georges Zanun Editores) y al comenzar el 2020 no pudieron hacer la presentación en público (“presencial” diríamos hoy) de la obra. Después, en silencio —pandemia mediante—, muchos siguieron y siguen escribiendo. Y entre ellos, algunos dieron el paso y publicaron su libro:
► Jorgelina (Pitu) Marcos (de Uribelarrea) publicó Tambula (Editorial Luvina, 2020). Un libro en el que condensa y recrea su viaje a Angola, África, en 2010. En sus páginas la profundidad de los vínculos humanos y del trabajo por una calidad de vida mejor y la alegría del compartir conviven con las secuelas de las divisiones y guerras interminables en un continente sufrido. El libro tiene ilustraciones que hicieron familiares y amigos de la autora para el inicio de cada capítulo. 
► Matías (Kekes) López (cañuelense que vive actualmente en La Plata) publicó Las pantallas. Haikus de cuarentena (2020, edición independiente), una serie de poemas en formato haiku que transmite las vivencias del autor en tiempos de Covid. La publicación de Las pantallas ya fue nota de InfoCañuelas. La edición es muy agradable, cuidada y simple, y fue hecha en La Plata. Leemos uno de sus poemas que lleva el título “Día 21”: “El otoño / solo trajo una pantalla / y varios muertos”.
► Fernando Abdo escribió y publicó El viaje y otros cuentos (2020, edición independiente). El autor reúne en él relatos que escribió a lo largo de casi dos décadas. El primero que salvó del olvido fue “El viaje”, que da título al libro en su conjunto. Otros relatos: “La tierra”, “La celda”, “La casa del hombre gato”, “La siesta del general”, “La montaña”, “20 de diciembre” y finalmente uno que invita a descifrar un enigma: “BH365Xjl27”.
► Mario César Fernández publicó Aprender no es un cuento (ed. Luvina, 2020), una sucesión de cuentos, poesías y reflexiones que combinan el humor, la sabiduría, la sorpresa, la sensualidad, en temas variados que son muy queridos al autor: el amor, la in/fidelidad, la amistad, la familia, la muerte, el más allá, Dios, nosotros mismos. Y aprender, una preocupación que atraviesa los textos de principio a fin. Ejemplo de esa combinación mencionada arriba es “Con-tacto”, un relato en el que leemos acerca de un encuentro de Andropausia y Menopausia.
► Osvaldo Omar Contreras Iriarte publicó hace apenas unas semanas El inquilino (edición independiente), una novela cuya columna vertebral es la historia de Desgastado Fernández, quien, cansado de su vida, deja la ciudad, su hogar y a su esposa para probar fortuna en Pago chico, un pequeño pueblo con cerros bajos donde alguna vez su abuelo buscó oro. “¿Por qué los cerros bajos como destino?”, se pregunta Desgastado en el comienzo del libro. Al igual que en el caso del protagonista, los nombres y sobrenombres en El inquilino nos hablan de los nombrados. Ahí están Mortenssen, Rosa Largoú, Soldán, Eloy, Ali-Kal, Delisio, Killimet, Lim-Zul, Bernabé, Adolf… Y, por supuesto, Amalia.  
► Los hermanos Marcos: Carlos y José editaron sendos libros de relatos como parte de los festejos por el 10° aniversario de su editorial Muerde Muertos. José Marcos lanzó Desatormentándonos, con cuentos de terror, fantasía y humor negro. Carlos Marcos publicó No obstante lo cual, donde reunió textos leídos en distintos ciclos literarios. Ambos títulos están ligados por dos guitarristas icónicos del rock: Desatormentándonos remite al primer disco de Pescado Rabioso, banda liderada por Luis Alberto Spinetta, al tiempo que No obstante lo cual evoca la canción homónima del grupo Riff, comandado por Pappo. El arte de las tapas pertenece a Alejandro Marcos, tío de los escritores, artista plástico radicado en París.
► Oscar Zanabone publicó Un nuevo sol (Ed. Luvina, 2020), una novela cuya historia transcurre en un mundo signado por una pandemia. Trata acerca de tres historias en paralelo: un investigador tratando de demostrar una debilidad en la teoría de la evolución de Darwin, una doctora que investiga una vacuna para prevenir una pandemia, y un grupo de chicos con síndrome de Down de un instituto al que van los hijos de ambos. La situación los va llevando a puntos límites, y en ese extremo descubren que lo que había sido para todos un paradigma se rompe en mil pedazos. Doy fe de que Oscar comenzó a escribir esa fuerte, hermosa (y profética) historia antes de que tuviéramos noticia alguna del Covid que hoy nos invade. Y terminó de escribirla a fines de 2020.
► Araceli Contreras, después de haber publicado en 2019 Libélula, continúa este año con MyM (Ed. Luvina, 2021). Se trata de una novela epistolar breve en la que dos amigos, Miguel y Margarita, se escriben cartas que los ayudan a seguir alimentando la amistad y también a enfrentar y superar los avatares y sinsabores de la vida, los juicios y prejuicios de muchos en las décadas de los 60 y 70. Al igual que en Libélula, el arte de tapa de MyM es la imagen de un cuadro pintado por la misma autora. En el caso de MyM, la pintura al óleo de Araceli se llama La Virgen de Guadalupe. 

En cuanto a publicaciones en antologías, varios cañuelenses participaron con sus escritos en este tiempo:
► En El escuadrón de los Hipálages (Ed. Tahiel, octubre de 2020), en Mujeres hechas de historias. Antología sorora (Ed. Dinastía, marzo de 2021) y en Los duendes Rizomorfos (Ed. Tahiel, abril de 2021) participó la escritora Claudia Colombo. 
► En Poetas que cuentan (Tahiel ediciones, diciembre de 2020) participaron con sus obras los escritores cañuelenses Rolando Paciente, Chola Rizzi, María Lydia Torti, Marta Galbiati y Claudia Colombo. La obra incluye poemas, cuentos y microcuentos compilados por Osvaldo Fernández.
► Fernanda Inella, Claudia Colombo, Gladys Violini y Claudia Valdez lo hicieron en la obra colectiva titulada El taller de escritura creativa (de próxima aparición, Ediciones Tahiel), cuyo compilador fue el docente y escritor Rolando Paciente. 
► Por su parte, Juan Carlos Viale participó del concurso y de la antología Urdimbre de letras. 1er Certamen Literario Ciudad de Deán Funes 2020 (El Mensú Ediciones, 2021). Su texto de microficción “Su última vida” obtuvo el segundo premio.

Esto en cuanto a publicaciones en papel. La Biblioteca Domingo F. Sarmiento de Cañuelas, tiene todo un sector de anaqueles dedicado a libros de escritores de ficción locales. Hay que pasar y ver y pedir prestado. Y leer. 
Si habláramos de cañuelenses que publicaron libros digitales... Pero, no, el tema de las publicaciones digitales de libros, especialmente los ebooks, será materia de otra entrega. Lo que parece muy cierto es que estos tiempos de pandemia son —para muchos— tiempos de lectura y en algunos casos, también de escritura.

El Lugar de lo Fantástico | Desatormentándonos

Reseña de Desatormentándonos (Muerde Muertos, 2020) de José María Marcos | Por Lucas Berruezo para El Lugar de lo Fantástico


“A la vuelta, mi padre me mandó a dormir y pude escuchar que siguieron discutiendo. No sé cuántas horas, porque, si bien intenté quedarme despierto, el sueño me venció. ¿Qué más podía pasar? Tarde o temprano, el sueño vence a los vivos y a los muertos que sufren insomnio”. José María Marcos, “El abuelo Bubby”, en Desatormentándonos.

Razones ocultas: el número “10”

Cuando terminé de leer Desatormentándonos, no pude evitar preguntarme por qué un libro así tuvo que esperar diez años para ver la luz. La historia de la literatura está llena de paradojas y de casos en los que los libros toman caminos misteriosos e inexplicables, como si siguieran los designios de una deidad textual caprichosa. Esto parece haber ocurrido con la compilación de cuentos que hoy nos ocupa. Su autor, José María Marcos, de forma consciente o tal vez sin saberlo, pareció seguir, con coherencia y disciplina, una constante que tiene al número “10” como protagonista.
Sin intención de hacer numerología, se puede señalar que, a veces, ciertos números se destacan en algunos textos. En la Divina comedia, por ejemplo, podemos ver cómo, entre otras tantas claves alegóricas, sobresale el número “3”: tres partes, treinta y tres cantos, tres protagonistas, estrofas formadas con tercetos encadenados... En el caso de Desatormentándonos, es el número “10” el que no deja de llamarnos la atención, principalmente por las relaciones extratextuales que se establecen con él. Diez cuentos, que tardaron diez años en reunirse en un único tomo, justo para conmemorar los diez años de vida de la editorial Muerde Muertos, en el año 2020 (es decir, “2” veces el número “20”, que si lo dividimos justamente por “2” nos da “10”). Así, vemos que el motivo por el cual este título tuvo que esperar una década para nacer nos trasciende, guarda razones misteriosas y hace de él (cuando no de nosotros, sus lectores) un elemento digno de una de sus historias.
En fin, existen cuestiones que no podemos entender, mandatos que seguimos y cumplimos sin siquiera darnos cuenta. El mundo, en muchas ocasiones, se nos rebela peligroso en la imposibilidad de explicar sus fenómenos. Es ese mundo que, no pocas veces, nos atormenta. Por suerte existen libros como éste: para poder conjurar el miedo con el terror; para perdernos en sus historias; para, en definitiva, desatormentarnos.
 
Terror desde todos los frentes
 
Los cuentos de Desatormentándonos nos muestran diferentes argumentos, pero todos coinciden en dos aspectos fundamentales: el terror y lo fantástico. Las historias combinan, de manera magistral, el miedo con los pliegues oscuros de una realidad que, en el plano de las vivencias, insistimos en considerarla rígida, transparente y explicable. Desde experimentos que se vuelven en contra del experimentador hasta animales aparentemente inofensivos que traen a la Tierra el apocalipsis, el libro presenta máquinas tan humanas como un dios que se enamora, seres de la noche cuya sensualidad nos pierde en la espera que obliga su ausencia (y, fatalmente, su presencia), muertos que vuelven a la vida para enseñarnos las bondades de la muerte, entre otras tantas singularidades. El talento de José María Marcos para sorprendernos página tras páginas es notable. 
Por mi parte, me gustaría mencionar de manera especial “El Cangrejo”, uno de mis favoritos. En él, un narrador ya adulto cuenta una anécdota que, según cree, casi le costó la vida cuando era chico: aquella vez en que él y su amigo Gastón Capistrano decidieron meterse en la residencia El Cangrejo, perteneciente al fotógrafo Eusebio Cardini, mientras éste se encontraba en la taberna del pueblo. Lo que comienza siendo una travesura inocente (los chicos no buscaban más que “robar” nísperos y ciruelas) se convierte en una experiencia traumática que llegará a romper las leyes naturales tales y como las conocemos. “El Cangrejo” es un relato fantástico de una precisión milimétrica, que deja al lector alucinado. Poseedor de un final sorprendente (del que no diré nada para evitar todo posible spoiler), llegamos a él poco a poco, en una especie de descenso a lo inquietante. Cuando lo terminé de leer, no pude más que quedarme en silencio, con la vista perdida en cualquier parte y la mente poco menos que desecha.

“Que sea rock”
 
El título del libro, Desatormentándonos, que también es el nombre de uno de los cuentos, hace alusión al primer álbum de Pescado Rabioso, banda legendaria del rock argentino liderada por Luis Alberto Spinetta. Este paralelismo con el rock nacional lo podemos ver también en los otros dos libros que publicó la editorial Muerde Muertos en este festejo por sus diez años. Me refiero a No obstante lo cual de Carlos Marcos (que hace referencia a Riff, banda de Pappo) y Olvidemos todo de una vez de Fernando Figueras (cuyo título es, a su vez, un verso de la canción “Estertor” de Babasónicos). Esta triada rinde, entonces, un doble homenaje: por un lado, remite a la música y, por otro, es una celebración de la misma editorial Muerde Muertos, que hace diez años nacía con tres títulos de estos mismos autores.
 
Imperativo categórico

 
No voy a negar que soy un admirador de José María Marcos. De hecho, considero que Muerde muertos, novela que escribió junto a su hermano Carlos, es una de las mejores novelas de terror fantástico de la literatura argentina. Ahora, Desatormentándonos viene a continuar lo que hace diez años comenzó con Los fantasmas siempre tienen hambre, su primer libro de cuentos. Decir que recomiendo todos estos libros sería como decirle a una persona que acaba de ser mordida por una serpiente venenosa que tome el correspondiente antídoto. Más que una recomendación, es una exigencia. Lean Desatormentándonos. Lean todo José María Marcos.

Canal A | Programa Booktubers | Leonardo Oyola recomendó “Desatormentándonos”


“Quería recomendar este libro de relatos de José María Marcos, que se llama Desatormentándonos. Se nota que José María que tiene todo un amor por el cine de terror, las historias Clase B y las truculencias de folletín, y las lleva a su pueblo, Uribelarrea, y está divertido ver eso: un monstruo de la laguna que, en realidad, anda en una zanja. Pero, así como está el humor, también está el miedo, y hay cuentos que se vuelven realmente muy tenebrosos”. Con estas palabras, Leonardo Oyola recomendó Desatormentándonos (Muerde Muertos, 2020), en el programa Booktubers (Canal A, con la conducción de Vanina Pujol) —emitido en enero de 2021—, junto a El deporte en el cine, de Matías Bauso; Tigres en la lluvia. La aventura de Invisible en El Jardín de los presentes, de Martín Graziano; El mundo extraño, de Loris Z; Poesía completa de Jorge Leónidas Escudero; y Un duelo a cara de perros, de Fernando Figueras.
 

Dame Diez | Pablo Martínez Burkett

Por Matías Prensa (Dame Diez). Pablo Martínez Bukett Nació alguna vez y en algún lugar. Tiene un montón de títulos de posgrado y un Máster en Escritura Creativa por la Universidad de Salamanca. Escribió para la radio, revistas, blogs, listas de supermercado y diarios íntimos. Dirige ciclos de lectura, dicta seminarios y talleres. Publicó los libros: Forjador de penumbras (2011), Los ojos de la divinidad (2013), Mondo cane (2016), Luz azul (Bolivia, 2020). En el segundo semestre de 2021 planea publicar Mutatis mutandi, siempre por la Editorial Muerde Muertos. 

Aquí las preguntas y las respuestas:

1 ¿Qué libro está leyendo? | Uno sobre la filosofía detrás del realismo rarito de HP Lovecraft que se llama “Weird Realism: Lovecraft and Philosophy” de Graham Harman y publicado por la inglesa Zero Books.

2 ¿Pudo escribir en pandemia? | Al principio no. Escribo terror y ciencia ficción oscura: estimé que no era el momento de adicionar padecimientos innecesarios. Con el horror más visceral instalado en lo cotidiano, las pérdidas de vidas y trabajos y el gran sufrimiento, me parecía inapropiado y hasta blasfemo. Después, como todo, uno se adapta, convive y se fortalece. Y vengo escribiendo con regularidad y constancia para cumplir con diferentes compromisos editoriales.

3 ¿Vuelve a su infancia de vez en cuando? ¿Adónde? | Siempre. Mucho. El poeta Rainer Maria Rilke escribió que la verdadera patria del hombre es la infancia. Y no podría estar más de acuerdo. No es infrecuente que la gente se imagine que los escritores de terror tuvimos infancias turbulentas, torturadas, abusadas. Lamento si en algún caso es así pero mi infancia fue muy dichosa, con mi papá y mi mamá, mis hermanos, mis perros, los amigos de colegio. Mi abuelo contándome cintas mudas de miedo para escándalo de mi madre. Mi padre persiguiéndonos por toda la casa cual La Momia de Boris Karloff. Las lecturas iniciales en las siestas santafesinas y esa inquietud primera, ese abismado escozor por la oscuridad. Así que siempre regreso a la felicidad de mi infancia.

4 ¿De qué colega recomendaría un libro? | Juan Guinot con su 33 rpm para la editorial También el caracol; José María Marcos con su Desatormentándonos para la Editorial Muerde Muertos y Fabián García con su No juegues con eso para la M14 ediciones, la editorial rosarina.

5 ¿Cómo define el 2020? | Un año bisagra en la historia contemporánea. Uno de esos eventos que después son estudiados en los libros de Historia de la Humanidad.

6 ¿Quién merece un Premio Nobel? | Asumo que la pregunta se orienta al Nobel de Literatura porque en las otras ramas del saber soy aún más ignorante. ¿La verdad verdadera? No lo sé. Pero tampoco me importa. No me provoca un severo desarreglo nervioso no haber leído al último premiado ni salgo corriendo a comprar sus libros ni me retrato diciendo que lo seguía desde Cemento… Definitivamente me hubiera gustado que se lo dieran a Borges. Pero entre que los de la Academia sueca lo fueron a chicanear y que el viejo los toreó por esa misma razón, ahí nos quedamos sin. Pero para no escurrirle el bulto a la pregunta creo que Stephen King se merece el Nobel de Literatura. Quizás no sea el más meritorio de todos los escritores de terror, ni el más poético, ni el más prolijo ni mucho menos, el más académico ni políticamente correcto. Pero su contribución a la cultura popular es enorme acercando lectores, no sólo aquellos que disfrutan del género sino de la literatura en general. Quizás la condición de popular le vede siquiera soñar con ese galardón.

7 ¿Cuál es su película preferida? | Depende del día y del momento del día en el que me pregunten. Pero andan por 2001 Odisea del Espacio (1968), Recuerdos del futuro (1970), El exorcista (1973), Alien (1979), El resplandor (1980), Blade Runner (1982), The Wall (1982) de Pink Floyd, o Terminator (1984). Lo que resta del día (1993) me ha parecido de una exquisitez insuperable.

8 ¿Cómo imagina el fin de la Pandemia? | No lo sé, pero que sea pronto. De lo que estoy seguro es que esta peste nos va a cambiar nuestra forma de relacionarnos, trabajar, divertirnos y pasar las vacaciones. Descubrimos la cantidad de tiempo que perdíamos viajando, apiñados como sardinas en lata. Salieron a la superficie un montón de otras ineficiencias sistémicas. En fin. No sé si me traiciona la esperanza o el deseo, pero me gustaría que aprendiéramos y fuéramos un poco menos “humanos” como hasta ahora.

9 ¿Radio, TV o Diario? | He escrito para la radio (y ahora programas por podcasts) y diarios y es algo que me gusta mucho. Sin embargo, prendo cada vez menos la tele. Hace años que no miro los canales de aire. Tampoco me copo mucho con las series en las plataformas y cada tanto me acuerdo de ver una peli. Escucho radio cuando voy en el auto. Y diario sólo lo indispensable y de ser posible, me abstengo para no envenenarme con la realidad nacional. Pero más allá de mis preferencias personales soy de ir a todos los programas que me invitan. Antes en persona y ahora con el auxilio de la tecnología.

10 ¿Qué consejo le daría a alguien que quiere publicar por primera vez? | No te apures. No te dejes traicionar por el ataque de ego de ver tu nombre en letras de molde. No caigas en la trampa de las imprentas disfrazadas de editoriales que lucran con el narcisismo de la gente. Poné el foco en tener un producto de calidad. Sí, lo que uno escribe tiende a convertirse en un libro y un libro es un producto. Revisá, corregí, revisá, corregí. Nunca es suficiente. Volvé a corregir. Que tus amistades lean con espíritu crítico ese manuscrito, no para sobarte el lomo diciéndote que sos un genio sino para que te marquen las inconsistencias. Hacele caso cuando te digan que algo no funciona. No le hagas caso cuando te digan cómo enmendarlo. Corregí, corregí y por las dudas, volvé a corregir. Y después, sólo después, fíjate qué editoriales publican material relacionado con lo que vos escribas y postúlate ahí y no en todas las otras. No tires escopetazos a la noche. Hacé un poco de investigación. Nadie te está esperando con desesperación. Hay trenes de gente intentando lo mismo. Entonces ningún esfuerzo de logística es suficiente.

Entre el terror, el fantástico, el cuento tradicional y el pulp

Sandra Gasparini —investigadora, Dra. en Letras (UBA) y autora de ensayos y ficción, entre ellos: Las horas nocturnas. Diez lecturas sobre terror, fantástico y ciencia, recientemente publicado, e integrante de Hombrecitos improvisados de apuro, antología a cargo de Ana Grynbaum— leyó y recomendó Desatormentándonos (Muerde Muertos, 2020) de José María Marcos. “Entre el terror, el fantástico, el cuento tradicional y el pulp, estos relatos que hacen esbozar una risa irónica y amarga. ¡Qué felicidad leer este libro!”, destacó Gasparini en redes sociales. ¡Gracias, querida y admirada doctora!

Pablo Iglesias recomienda

Pablo Iglesias —autor, músico y cantante— leyó y recomendó Desatormentándonos”: “¡Qué bueno que está Desatormentándonos, el libro de José María Marcos! ¡Increíbles cuentos que no deberían faltar en ninguna biblioteca! Aprovechamos para recomendar sus reflexiones sobre la cultura popular, que pueden oírse en Mix Cloud.

AM 530 Somos Radio | Kriminal Mambo

Ya está online la nueva emisión de Kriminal Mambo del sábado 20-02-21. Agradecemos a Marcelo Rubio, Beto Nacarado, Martín Sancia Kawamichi y todo el equipo por la entrevista en el marco del 10° aniversario de Muerde Muertos. 



CONTENIDO. “Mientras seguimos esperando nuestro turno para la vacuna perpetramos un nuevo ataque radial en el de AM 530 Somos Radio con un nuevo capítulo bodrio sonoro. Y como siempre contamos con cómplices, esta vez fueron: José María Marcos (Muerde Muertos), que estuvo charlando sobre los festejos por los 10 años de la editorial; y Lonny Ziblat (músico nacido en Argentina que construyo una carrera en Holanda). Recordamos a Leopoldo Jacinto Luque, a Chick Corea y continuamos recordando lo nefasto que fue Carlos Menem. Damián Scokin nos cuenta sobre el nuevo ciclo de actividades en la Chas Park University. Barrio Sarmiento no se quedó afuera en la carrera espacial por llegar a Marte, enterate de todos los detalles. La efeméride de una reunión que pudo haber tenido consecuencias para la cultura y otra historia en la vida de esos seres anónimos prestos para dar una mano a quien la necesite...”.

Sandra Gasparini | 10° Aniversario de MM | “Celebro estos diez años de una de mis editoriales favoritas”


Sandra Gasparini —investigadora, Dra. en Letras (UBA) y autora de ensayos y ficción, entre ellos: Las horas nocturnas. Diez lecturas sobre terror, fantástico y ciencia, recientemente publicado, e integrante de Hombrecitos improvisados de apuro, antología a cargo de Ana Grynbaum— compartió nuestra alegría por la salida de nuevos libros en el marco del 10° aniversario de Muerde Muertos: Desatormentándonos, de José María Marcos; No obstante lo cual, de Carlos Marcos, y Olvidemos todo de una vez, de Fernando Figueras. “¡¡Qué alegría me da ver publicados estos tres librazos de mis queridísimos muerdemuertos!! ¡Gracias, Fernando Figueras, José María Marcos y Carlos Marcos, por esta hermosa novedad en tiempos yermos! ¡Celebro con ustedes estos diez años de una de mis editoriales favoritas!”, destacó Gasparini en redes sociales. ¡Gracias, querida y admirada doctora!

Sancia Kawamichi recomendó lo nuevo de Muerde Muertos


Martín Sancia Kawamchi —autor de Hotaru, Shunga y otras bellezas— compartió la alegría de nuestro 10° aniversario. En sus redes sociales dijo: “La editorial Muerde Muertos cumple 10 años y los celebra con un libro de cada uno de sus geniales monstruos fundadores: No obstante lo cual, de Carlos Marcos, Olvidemos todo de una vez, de Fernando Figueras y Desatormentándonos, de José María Marcos. Es muy fácil admirar y querer mucho a esta gente. Ojalá puedan leerlos”. ¡Gracias, Martín!