MUERDE MUERTOS es una editorial de autores contemporáneos, abocados a la literatura fantástica, el terror, lo erótico y aquellas obras que apuestan a estimular la imaginación.

Huellas invisibles de la violencia

Reseña de Viaje al principio de la noche, de Alejandra Tenaglia (Muerde Muertos, 2018) | Por José María Franchino Arnaiz | Cineficción | Nº 8 | Junio de 2018

Viaje al principio de la noche (Muerde Muertos, 2018), de Alejandra Tenaglia, es una novela que busca trazar un mapa con las huellas invisibles de la violencia. Su filiación con Viaje al fin de la noche, de Louis-Ferdinand Céline, es clara y, al tiempo que Céline deja constancia de la furia y la desilusión con imágenes impactantes, Tenaglia se inclina por la sutileza y los destellos. Victoria Tell, una joven profesora de Historia, escéptica y distante, regresa a su pueblo (Sauce) para acompañar a su madre y ejercer la docencia. Como nada es gratis en la vida, Victoria debe afrontar un regreso sin gloria, con vecinos que cuchichean a sus espaldas, amigas que se revelan como un espejo no deseado y espectros que se van despertando. Recurriendo a un montaje cinematográfico, Tenaglia nos invita a espiar a la protagonista a través de un diario íntimo, poemas de adolescencia, artículos para un periódico, emails, pasajes de sus clases y hasta un monólogo interior, en una suerte de arreglo coral. De este modo, la psicología de Tell aparecerá en distintos registros, y, por ejemplo, conoceremos su dolor y sus imposibilidades mediante la poesía: “Una rebelde pena aplasta mi pecho, y la escritura surge del esfuerzo. Millones de palabras me recorren, agobiadas, incoherentes. / La carne. En ella, la vulgaridad. En ella, la realidad colectiva. En ella, la muerte. / Camino sin dejar huellas, camino sin pensar, camino hacia la ilusión imposible de un cambio inmediato. / La congoja rodea mi cuello y estrangula mi voz. / Mis manos, escriben. Y mis ojos ¿hacia dónde miran? / Los remiendos comienzan a deshilacharse. Cuestan las palabras. Será que no pueden decir lo que pasa. Será que expresarme, no es decir. Será que diciendo, he expresado tan poco. / Este lugar ya no es grato. Eso es presente. Y es presencia. Y es perverso. Y también es personal. Personalmente perversa la presencia del presente”.  A su vez, las clases de Historia serán una buena excusa para trazar líneas de una autobiografía que la vincule con nuestro destino latinoamericano: “Pasaron más de 500 años de la llegada de Colón a estas tierras de venas abiertas, como las ha llamado el escritor uruguayo Eduardo Galeano. Tierras que absorbieron más sangre de la que uno puede imaginar. Tierras fecundas, variadas, inmensas... Tierras que nos tienen hoy, a nosotros, en su regazo. Y miren las vueltas del destino: mi apellido es Tell, español. Y no porque hayan llegado los Tell con la expedición de Cristóbal Colón (pudo haber alguno, debería averiguarlo), sino porque muchos años después, mi bisabuelo, huyendo de la guerra, vino a parar aquí...”. Y habrá también, aunque el viaje nos hable de tinieblas, un espacio para la esperanza, como en un artículo publicado en la prensa local: “Los invito a vivir ese momento mágico que nos ofrece la naturaleza sin pedir nada a cambio. Y a patear los montoncitos dorados y crujientes de los rinconcitos, y a mirar la desnudez en que los árboles quedan sin una sola queja, y a ser fuertes para continuar la tarea que hayamos elegido allende del humo que nos venden, para manejarnos como a ovejas perdidas en la colina. Porque, ustedes lo saben, algún día nos tocará ser esa hoja que se desprende, y el tiempo y el otoño expresándose habrán pasado, habiendo tenido y desaprovechado, la posibilidad que estaba al alcance de la mano, de procurarnos una vida diferente”. Así, al pasar, la autora irá sembrando pistas y asomará una de las claves íntimas de esta exquisita novela: el pasado no puede modificarse, lo importante es qué hacemos de aquí en adelante con lo que nos tocó atravesar.
¡Ya llegó Cineficción Nº 8! Tirada: 1000 ejemplares
136 páginas, 2 desplegables, entrevistas internacionales
www.cinefania.com/cineficcion
Incluye: “Moebius” de Gustavo Mosquera
(Argentina,  1986) en la Filmoteca Muerde Muertos.