Hace mucho frío cuando Artaud el Muerde Muertos es quien sopla | Manifiesto Artaud de Todo

Yo fui Maradona | Por Enrique Medina

Revista El Gráfico | 2020


En 1984, a propósito del fenómeno de Maradona en Italia, Enrique Medina se pone en el papel de Diego e imagina las cosas que sintió, antes de salir a la cancha, el día que debutó en el Nápoli.

Sí, todavía soy joven. Tengo que pensar en eso. Soy joven. No tengo que romperme más el mate. Olvidar lo molesto. Las envidias. Sé que muchos de estos me van a tirar al bombo. Seguro. No es fácil cambiar un amigo por un extraño. Por más fama que uno tenga. Tengo que salir tranquilo, sin calentarme, como si ya fuera el partido número cien. Si me pongo a trotar van a pensar que me quiero lucir. Necesito entrar en calor. Hacer jueguito. Me gusta jugar, me gusta jugar. Sí, me gusta jugar al fútbol. Me gusta jugar a la pelota, a la cabeza, a la pared, tirar un túnel, hacer una bicicleta, amagar por un lado y escapar por el otro, ganar en el pique, acomodarla de chanfle, clavarla en un ángulo...
¿Dónde estoy?... Esta vez no está el Flaco(*). ¡Qué apoyo era!.. Al menos está el Gordo(**). Pero es lo mismo si somos uno. Parecemos Vilas y Tiriac... Hasta el idioma me juega en contra. No mucho, sí... Pero es embromado no entender el lunfardo de ellos. Bueno, ya hubo muchos antes de mí. El Cabezón (***). Van a estar pendientes de la primera macana. Que el Cabezón no la hubiera hecho, que esto, que aquello... En España fue lo mismo... No, fue distinto. Estaba el Flaco. La jugamos de seguro. Había que poner el esfuerzo y punto. Acá todavía tengo que acomodarme a la mente de ellos. ¿Qué pensarán de mí? Y bueno. No me voy a calentar a esta altura de mi vida... Me cacho. ¡¿Dónde estoy?!... Hasta elijo las pelotas. El colmo.
Ellos me dan fuerza. Están todos bien. El viejo. ¡Qué contento está el viejo! Mis hermanos... El Gordo me dijo de otro... un tal Ricagni (****). Le dijeron que era muy bueno. De Huracán. Pero el que molesta es el Cabezón. Todavía lo tienen presente. Tengo que matarme en estos primeros partidos. No tirarme nunca aunque me la den. En eso el Flaco era duro. ¡Usted no se me caiga!.. Claro, es fácil dar órdenes. El que recibe las patadas es uno. Por más canillera que me ponga el golpe se siente, me hace perder el equilibrio... ¿Cómo decía Bonavena? “Mucho consejo, mucho consejo, pero cuando suena la campana te quitan hasta el banquito...”. Ja, era genial, este se las sabía todas... El Gordo me hincha con esto. Que tengo que tener más ocurrencias, más salidas brillantes. No, no la voy con eso. Tengo que hacer bien lo que sé y chau. Además me gusta hacer lo que hago. Todavía hoy me gusta hacer jueguito en los quince minutos de descanso. Algunos decían que me la daba de artista. Tarados. Yo no me daba cuenta que los hacía bufar. Ma, sí, que reviente. No necesito hacer jueguito en el descanso para lucirme, tarados, me luzco en el partido. Y bueno...
Fue un error. No tenía que hacerle caso al Gordo. Tenía que haberme puesto los botines de España. Siempre que estrené botines jugué regular. Qué joda. Tendría que ir a cambiármelos. Aunque falte poco. ¿Qué hago?.. ¿Le digo al tano que me voy a cambiar los botines?.. ¿Se lo digo o no se lo digo? ¿Qué me va a decir? ¡Nada!.. Que me apure, nada más. No me va a pegar. A veces soy tarado. Me cacho... Los otros son los jodidos. Ya me tienen cansado con las miraditas. No me perdonan una ¡Ya van a ver! Al diablo con los botines, estoy bien vendado, buenas medias, canillera, me voy a meter con pelota y todo, ya van a ver, quedate tranquilo viejo, no voy a defraudar a nadie, ni a la hinchada argentina, ni a mi familia, ni a los de acá, los voy a volver locos, y que bufe el tano del arco, ya va a ver. ¿Que no le voy a hacer ningún gol? Sí, no me digás, te voy a meter con pelota y todo, fanfeta, todos hacen declaraciones hablando de mí, este se cree el Cassius Clay del fútbol, que no le voy a hacer ningún gol, y los periodistas lo escriben en grande, claro, así me matan, tengo que hacer un gol de prepo, por más que juegue bien si no hago un gol gana él, o sea que ya entro con la obligación de hacerle un gol... Tengo que controlarme. Que se vayan al diablo las declaraciones de ese. Tengo que jugar bien. Tengo que jugar bien. Hacer buen juego y acomodárselas en los pies a mis compañeros. Tengo que olvidarme del bocón del arquero. Si no le hago el gol pierdo. Tengo que entrar tranquilo...
¡Cómo gritan!.. Dicen que los tanos son más bravos que los gallegos. Bueno... ¿Qué me caliento? Parezco un pibe de segunda por debutar en primera... Me cacho. Hasta podría retirarme si quisiera. Tengo todo. Los viejos bien. Me caso. Tengo hijos. Chau. A otra cosa. Apenas deje de sentir alegría en la cancha, corto. Tengo mi propia cancha y juego cuando se me cante. Ja, al Gordo no le gusta nada cuando le digo esto. Pero algún día tengo que dejar... Pero no, el insiste que con Di Stéfano, que hasta era abuelo cuando jugó los últimos partidos... ¿Después de acá, adónde?... Corto. Tengo que estar entero para disfrutar. No vaya a ser que me vuelvan a quebrar. En esa me fue bien... Creí que se me terminaba la carrera en esa fractura. ¡Soy joven! ¡Soy joven!... No le guardo rencor al gallego. ¡Cómo, me lustró!.. Tres meses de recuperación. Cómo me laburó el mate. Muchos estaban contentos. Se los veía. Siempre refregándome en la cara a Pelé. Siempre. En Argentina era Pelé; en España, Di Stéfano; acá el Cabezón... Pobre el que venga detrás de mí... El negro Pelé la hizo bien. Tengo que estar atento. Hasta filmó películas. El Cosmos no me agarra a mí, no, me gustaría terminar en Argentinos...  
La gente de la villa. Si me vieran... Me despertaba mordiendo la humedad. Mis amigos. Pateando barro, saltando zanjas. ¿Qué puedo hacer? No sé qué más hacer. Regalar juguetes. ¿Qué otra cosa?.. Era lo que yo quería cuando era chico. Juguetes, sí. Si no hago nada, soy egoísta; y si regalo juguetes soy demagogo. Son como la gata Flora. Me gustaba el tango ese. De ahí me vino la idea. Del bazar de los juguetes. Qué bien lo cantaba Podestá. Y bueno, el tango es pueblo qué embromar ¿Si está bien en el tango por qué va a estar mal que yo lo haga?..
Los viejos siempre se sacrificaron por mí. Me puse a llorar el día que veranearon por primera vez... Todos juntos y el mar... Me gustaría vivir frente al mar... También me gusta la montaña... Pensar que de pibe ni soñaba en jugar en primera, cosa de locos. Cómo se dio vuelta la milanesa. Tengo que pensar en el gol. El gol. Olvidarme del fanfeta del arquero y hacer un gol. No por él, por mí. Si le hago el gol lo voy a ignorar, ni me voy a dar por enterado de lo que dijo. Al principio voy a largarla rápido. Hay que evitar provocar y que me guadañen.
Ya empiezan a gritar mi nombre, voy a tratar no ser antipático. No sobrar. Estoy bien. Dormí bastante. Estoy bien. Tengo que cuidarme en lo que digo después del partido. Siempre se me escapa la lengua, pucha.
Los tengo a todos los míos llenos de nervios. Pobres viejos. No entiendo. Ya no tendría que preocuparme tanto y sin embargo... Voy a evitar tirar un caño y otras sobradas. Jugaré serio. Estos me parece que están celosos por los gritos de la hinchada. Podrían parar. Los tapones delanteros los siento... Tendría que haberme cambiado los botines. ¿Los cambio ahora?.. No, ya es demasiado tarde. Pucha, tendría que habérmelos cambiado. Necesito entrar en calor. Me gusta jugar. Me gusta jugar. Antes no tenía que repetírmelo... A respirar hondo. Entrar en calor. Después voy a ver el video. No paran de gritar. ¿Cuánto hace que estoy en esto?... A salir. Trotando alegre, como si mi cabeza fuera la primavera. Cada vez gritan más. Fuerza y tranquilo. Me gusta el fútbol. Me gusta jugar al fútbol. Ayer tenía tres años y me regalaron mi primera pelota de fútbol. Hoy entro a una nueva cancha en otro país. Pero el ánimo no es el mismo. En aquellos tiempos jugaba hasta mientras desayunaba. Ahora están los dirigentes, los entrenadores, los que se tiran encima para colarse en la foto. Agotan. Cada vez gritan con más fuerza. Esto se va a venir abajo en cualquier momento. Bueno, fanfeta, ahí voy... Prometo que vas a ir a buscar la pelota al fondo de la red... También estos botines.

Enrique Medina, 1984

(*) Se refiere a César Luis Menotti, su técnico en el Barcelona durante 1983.
(**) Hace mención a Jorge Cyterszpiler, su apoderado.
(***) Enrique Omar Sívori, que actuó en el Nápoli a partir de 1965.
(****) Eduardo Ricagni, transferido de Huracán al Milán en 1953.