MUERDE MUERTOS es una editorial de autores contemporáneos, abocados a la literatura fantástica, el terror, lo erótico y aquellas obras que apuestan a estimular la imaginación.

Radio WU: Carlos Marcos en “Radiofonía”

Carlos Marcos visitó la radio el lunes 19 de octubre de 2015.
Puede verse y oírse aquí: http://www.ustream.tv/recorded/75847248

INTRODUCCIÓN al programa del lunes 19 de octubre de 2015

El juego propuesto en la apertura del programa de ayer se completaba con la paulatina aparición (bajo la forma de comentarios en el post de la página de Facebook)  de algunas esquirlas de la superficie de estos dichos que leerán a continuación. Eso no sucedió. Como creo que decía Tu-Sam: “puede fallar”... Lo importante es que la chica serruchada salió ilesa del truco (¡que el dios de Laiseca no lo permita!).

Si fuera cierto, como me han dicho, que esa biblioteca (que ustedes oyentes están viendo en la imagen) no tiene espesor, entonces deberé concluir que el señor bibliotecario que hoy nos visita… no tiene revés. Que cuando leyera que él, Prudente Príncipe de Pruritos, se autodenomina Obediente señor de los Veinticuatro Paraguas, eso… eso no tiene lado “B”. Y que por lo tanto no debiéramos estar buscando qué querrá decir lo de los veinticuatro paraguas sino apenas contentarnos con hacerlos resonar contra la paraguaya ciudad de Caaguazú de la que se declara “Visitante Notable”.
Pero, claro, cuando uno se olvida que una cinta de Moebius no tiene espesor, cede a la curiosidad del “lado B”. Y entonces en la gran biblioteca que nos resulta Google (…¿“biblioteca”?... en un rato querremos preguntárselo a él mismo…), vengo a enterarme de que en la calle Carlos Calvo, la misma en la que Borges escribiera su “Biblioteca de Babel”, existe una paragüería de nombre La Orensana. Tal vez el vasallo orbital du Cull de Sac que hoy nos visita no sepa que me topé allí con una calle sin salida: en el año 1925 el señor Eduardo Rodríguez, recién llegado de Orense, recibió un préstamo de donde todo nació. Un tal Jesús Osorio, residente en Córdoba, supo prestarle veinticuatro paraguas con los que el tal Rodríguez parió lo que hoy es una próspera paragüería. Calle sin salida: ¿adónde me llevaría eso?. 
Es que si fuera cierto, como me han dicho, que esa biblioteca (que ustedes oyentes están viendo en la imagen) no tiene espesor, entonces no tiene sentido concluir lo que concluí: que este editor y escritor de literatura erótica que hoy nos visita y que digita cotidianamente una biblioteca destinada a psicoanalistas, tiene planeado trasladar dicha biblioteca a la paragüería de la calle Carlos Calvo. Estaría nuestro visitante convencido de que un cementerio de falos impermeables, no digo pijas porque no es lo mismo, es el destino que acecha a todo libro que pretenda explicar qué es psicoanalizar. 
Pero si la biblioteca que ustedes ven en imagen no tiene espesor, nada de lo que concluí podría sostenerse: “veinticuatro paraguas” son “veinticuatro paraguas”, y ya. Condenados al unsinnswort con el que remata su currículum, todo lo que nos resta es empezar nuestra conversación con quien hoy nos visita, Carlos Marcos... 

Guillermo Cabado