MUERDE MUERTOS es una editorial de autores contemporáneos, abocados a la literatura fantástica, el terror, lo erótico y aquellas obras que apuestan a estimular la imaginación.

Muerde Muertos Kung Fu

Fernando del Rio, Carlos y José María Marcos, Fernando Figueras y Ricardo Ruiz.
Carlos Marcos, Fernando Figueras, José María Marcos y Ricardo Ruiz (editor de Insomnia) conversaron con Fernando del Rio en el marco de la charla “Muerde Muertos Kung Fu. Avatares de la literatura fantástica”, el domingo 20 de noviembre de 2011 en la sala Domingo Cioppi, en la 7º Feria del Libro Mar del Plata Puerto de Lectura. Insomnia y Muerde Muertos agradecemos a Fernando del Rio y a los colegas que nos acompañaron en esta conferencia.

UN PROYECTO DE LOS HERMANOS MARCOS

Fernando del Rio: “Estamos muy contentos con la presencia de la editorial Muerde Muertos, pues se trata de una propuesta renovadora dentro del actual campo literario. Es un proyecto de los hermanos José María y Carlos Marcos, quienes, luego de un largo tiempo de dedicarse a escribir, de concurrir a talleres, incursionar en la escritura a cuatro manos, decidieron crear un sello con personalidad propia. A ellos les gusta la literatura fantástica, el terror y el realismo delirante, y han venido a Mar del Plata para hablar de sus proyectos, junto a Ricardo Ruiz, editor de la revista Insomnia, especializada en Stephen King y la literatura fantástica. Para mí ha sido un gran placer leer los tres títulos que están presentando en Mar del Plata: los fantasmas de José María que andan por pueblos bonaerenses, los extravagantes historias ilustradas de Carlos y los delirios de Fernando que por un momento me parecieron estar en Mar del Plata o cerca, porque ocurren en una ciudad costera”.

ENRIQUECER LA VIDA DE ESCRITORES Y LECTORES

José María Marcos: “Muerde Muertos se dedica a la literatura fantástica, el terror, lo erótico, el realismo delirante y corrientes afines. Creemos que la literatura sirve para enriquecer nuestras vidas, como autores y también como lectores, y por eso, además de editar libros, para nosotros es muy importante este tipo de participaciones, porque estamos convencidos de que el encuentro entre escritores y lectores es fundamental en el ciclo de escritura, publicación y circulación de las obras. Es una función que no deben dejar de lado las editoriales”.


MUERDE MUERTOS EN BUSCA DEL TÍBET

Carlos Marcos: “En un extremo de China está El Tíbet, y hasta el año 1959 fue un país autónomo, cuando Mao mandó a anexarlo. El Dalái Lama huyó a la India y prometió regresar sólo cuando los chinos devuelvan El Tíbet a los tibetanos. El Dalái Lama es el título que obtiene el dirigente del gobierno tibetano en el exilio y el líder espiritual del lamaísmo o budismo tibetano. En este contexto político, mientras los chinos destruían los templos, a la noche los tibetanos reconstruían los templos por las noches. Ahora se destruyen menos templos, merced al turismo. Ésta es la paciencia que tenía Kung Fu y que nosotros hemos visto a lo largo de cuatro temporadas. La literatura fantástica imagina lo inimaginable y permite que pensemos que otro mundo es posible, y a la manera de Kung Fu, despacio, con empeño, con ganas y con constancia, vamos haciendo que lo imaginario se entrelace con lo real”.

EL DELIRIO, LA REALIDAD Y EL GAS

Fernando Figueras: “Hoy voy a hablar del delirio, la realidad y el gas. Sé que muchos opinan que Boris Vian no escribe bien. No comparto esa idea y amo su libro La espuma de los días, que, además de contener una gran dosis de delirio, es una historia que conmueve, porque allí se pueden encontrar hechos, actitudes y sentimientos tomados de la realidad. Aparecen personajes de un fanatismo exagerado, seres extraños, una mascota absolutamente imposible, pero todos están allí para hablarnos de otra cosa: La espuma de los días relata una historia de amor entrañable, como relata mi amiga Raquel. Pienso, igual que Alberto Laiseca, que el delirio es una lupa que se pone sobre algún aspecto de la realidad para poder entenderlo mejor. Su Matando enanos a garrotazos es un libro muy delirante, con personajes al límite, con torturas imposibles, pero que busca destacar aspectos humanos. Stephen King tiene una virtud maravillosa: no sólo tiene la capacidad de escribir delirios, sino que también se permite escribirlos. El umbral de la noche, por ejemplo, es una extensa galería de sus fantasías, muy recomendable. Clive Barker es otro autor muy profundo: cuando leí Hellraiser me dije: ‘Este hombre sí conoce lo más oscuro del alma humana’. El sentido del humor es otro elemento que nos permite vivir, y mucho mejor si lo acompañamos con delirio. Como ejemplo me gustaría contar algo que viví hace poco. Todos por desgracia debemos hacer algún trámite. A comienzos de año debí hacer un cambio de titularidad para recibir el servicio de gas natural. Fue una situación horrible y tediosa. Para superar ese momento, pensé: ‘Acá son todos chinos, y yo tengo que obtener mi papelito. Aunque me enoje o los insulte, no me van a entender ni van a cambiar su cultura milenaria. Por eso, debo tener la paciencia de Kung Fu’. Al empezar a tratarlos como chinos, con mi mejor sonrisa de recién llegado de oriente, logré mi papelito y ahora tengo gas, y no tuve que escribir cartas, gritar o hacer otras cosas horribles, gracias al delirio y el humor”.

Fernando del Rio, Carlos y José María Marcos, Fernando Figueras y Ricardo Ruiz.
LOS LÍMITES DE LO FANTÁSTICO

Ricardo Ruiz (revista Insomnia): “Definir la literatura fantástica es un problema. Nunca están claros los límites, aunque todos tengamos una idea sobre ella. En mi opinión, es la literatura que tiene algún elemento o situación sobrenatural. Esto se piensa hace mucho tiempo, pero, claro, la definición tiene algún problema al enfrentarse con textos religiosos que contienen elementos sobrenaturales. Una idea errónea —aún arraigada en algunas personas— postula a la literatura fantástica como algo de segunda categoría. En mi opinión, la literatura fantástica es una corriente que tiene muchas variantes, con el terror, el horror, la fantasía, etcétera, y hasta en los policiales modernos hay mucho de literatura fantástica, como se pudo notar en la primera edición del Festival Azabache 2011 de Mar del Plata. Un elemento que muestra el error de subvalorar estas obras está en que tres novelas de esta corriente explican mejor que nadie ciertos aspectos del alma humana: Dr. Jekyll y Míster Hyde, de Stevenson; Drácula, de Bram Stoker; y Frankenstein, de Mary Shelley. Si vamos a la literatura argentina, Borges fue un gran escritor de fantástico, al igual que Bioy Casares y Mujica Lainez, con su novela El escarbajo, que se vende como una novela histórica, cuando se trata de una escultura que cobra vida. En cuanto a Stephen King, su carrera comenzó con la publicación de Carrie, en 1974, época en la cual fueron muy famosas otras tres novelas fantásticas: El bebé de Rosemary, El exorcista y La profecía. Estas tres historias tienen algo en común: el horror no surge del hombre, sino que es producto del demonio. En cambio, Carrie —que tiene poderes— es una víctima de la discriminación de sus compañeros, de la educación religiosa de su madre y de un montón de factores, y su enojo es muy humano. Desde ese momento, King empezó a tratar los pequeños aspectos de la sociedad norteamericana, y el lector se identifica con Carrie y quiere que acabe con todos aquellos que la maltrataron. A partir de allí surgió una sucesión de obras muy valiosas. Otro hito de su carrera es Misery, que sin elementos sobrenaturales sigue retratando los aspectos oscuros de la sociedad. King tiene algo muy relacionado con el Kung Fu explicado por Carlos: salvo que esté de viaje, él cada día se toma ocho horas para escribir y tres horas para leer. Su vida es eso: leer y escribir. En lo personal, empecé a leer Stephen King a los 14 años y me ha acompañado toda la vida, pero los lectores de King no sólo nos quedamos con sus obras. Por el contrario, es un autor que invita a conocer otros autores y, además, es un escritor que contagia sus ganas de escribir. King ha sido además un difusor de mucha literatura popular de gran valor. En el 2003, le dieron el National Book Award por su trabajo como difusor de la lectura. Refiriéndonos a la actual de la literatura fantástica, pienso que estamos en un buen momento, con obras como las sagas Harry Potter o Crepúsculo que tanto interés y pasión han despertado en los adolescentes y jóvenes que, de esta manera, se transforman en lectores y comienzan a incursionar en otras obras. Lo mismo podemos decir la película El Señor de los Anillos, que revitalizó la obra de Tolkien. Y en cuanto a Muerde Muertos, es sumamente valioso que lo fantástico está en lugares cercanos, y entonces en sus libros podemos encontrar personajes cercanos que seguramente nos invitarán a seguir recorriendo páginas de la literatura fantástica”. 

Sebastián Chilano, Carlos Marcos, Jorge Chiesa, Fernando Figueras,
Fernando del Rio, Ricardo Ruiz, José María Marcos y Marisa Potes.